La puerta se cierra, y… ¿Esto es todo lo que queda?, una puta que se vende a un padre todos los domingos, para obtener el perdón de un dios al cual ya no cree, ese el precio del perdón, vender tu cuerpo y mente a un bastardo, a una gloria falsa, para terminar bajo los ojos de quien juzga con un criterio fingido, y aunque haya obtenido ya el verdadero perdón y arrepentimiento y lo único que quiera es descansar, no puedo dejarla ir, el hacerlo sería mi pecado, vendrá a mí a confesarse de nuevo, su angustia por no querer vivir más, es domingo ya, y aunque es injusto lo que le hago, veo en sus ojos la verdad, cada vez que lo hago ella lo disfruta.
Y esa mosca que no me deja de fastidiar, la he matado ya, y aun la escucho sufrir, su sangre aun mancha la ventana, no se ira de ahí en años. |