Queridos amigos y amigas: La primera impresión que nos surge en esta época navideña, es de un movimiento acelerado y compulsivo al consumiso, para ponerle apellido y argumento al acto de regalar, por tanto, es inevitable tener sentimientos encontrados...Pero si nos concentramos un poco más y detenemos estas tendencias más mundanas, podremos encontrarle el verdadero sentido a estas fiestas y entonces si lo hacemos, nos llegará una suave y sutil oleada de emoción, cuando descubrimos que lo que más importa para este 24 de diciembre en la noche, es reunirse en una cena familiar al surgimiento del amor y la solidaridad que salo pueden registrar los seres humanos.
Cuando en el acto de regalar no importa el valor del objeto, sino la intención y el interés por el otro, este regalo se vuelve mágico, luminoso y despierta en el que lo recibe, un torrente de agradecimiento que se registra tan potente como las olas del mar o lo profundo que es el acto de dar vida...
En nuestro interior somos intención, proyecto, memoria y acción; no debemos olvidar que lo que alimenta nuestro existir, son las relaciones humanas, no somos una isla, vivimos y dependemos de este mundo y para ello lo debemos modelar todos los días, para que este se ajuste verdaderamente a las necesidades de aquellos que han podido lograr, darle un reconocimiento a la vida que más allá de los objetos, discriminaciones, de los prestigios....
Los actos coherentes: Pensar, sentir y actuar en una misma dirección, comprender que no eres un bólido que cae sino una estrella que brilla en el cielo.
Perseguir la unidad interna, vencer los determinismos y condicionamientos, para elevar nuestra conciencia y poder ver nuevamente una realidad maravillosa, que te dejarà entrar en lo profundo...
Feliz Navidad para todos ustedes con inmenso cariño, de quien los tiene acá incorporado en su mente y corazón.
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