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No se sabe, posiblemente solo sea una vieja historia, pero sé que ha pasado de boca en boca, se habla de un país genial, parte del nunca jamás…
La vida era tranquila ahí, sin repercusiones y con mucha, mucha felicidad, como en todos los cuentos había un príncipe, con tal inteligencia y poder que era capaz de hacer castillos de arena con la mente, de hacerse la vida tan sencilla y amena con tan solo imaginarlo, vivía feliz, con deseos de vivir la vida como se le fuera presentando, eso era maravilloso, era como ver un arcoíris crecer.
En cambio había una Ada, la cual a pesar de su forma de vida y de tratar con todas sus fuerzas de ser feliz no lo lograba, no podía vivir si no era con él y para él, pero el principito ni siquiera sabía de la existencia del Ada, no sabía que ella lo amaba desde siempre, ¿Cómo lo iba a saber entre tantos súbditos? En cambio, si sabía de la existencia de una bellísima ninfa, cuyos ojos ambarinos hubieran cautivado a cualquiera, que con una sonrisa cegadora conquisto el blanco corazón del principito y lo envolvió con una suave aura rosada, el aura de ella, le transmitía con mucha dulzura , todo lo querían disfrazar con una hermosa amistad, pero dentro de sus cuerpos crecía una pasión mucho más fuerte de lo que los dos podían soportar, poco a poco el se comenzó a clavar en el rosado corazón de la ninfa y la ninfa tiño de rosado el alma de aquel principito, con un poco mas de cariño y otra porción de amistad se enamoraron sin pensarlo más.
La Adita se entero de esto, pero se daba cuenta que la ninfa estaba tan enamorada del príncipe como según, solo ella podía estarlo, por algunas fuentes se entero que el príncipe cantaba hasta en la regadera, ordenaba que pusieran flores frescas en un jarrón para recordarla a ella y dormir con la delicada fragancia de su amada ninfa en la nariz.
Con una desesperación, convertida en furia y lagrimas en las mejillas, (lagrimas que con un buen tratamiento podían servir de cura o de destrucción) el Ada comenzó a planear algo para que el príncipe pudiera confiar en ella y por lo menos quedara en un buena amistad todo lo que ella sentía por él, aun cuando sabía que era totalmente imposible porque ella lo amaba y sentía morir al saber de la desgracia acontecida.
Por otra parte la bella ninfa había tenido un dueño, un sapo que la había poseído, según el sapo, la ninfa le pertenecía y podía arrancarla de los brazos del príncipe cuando le viniera en gana, pero el príncipe tenía un don, uno que el sapo jamás hubiera podido igualar, era un humano, con un corazón que latía y con sangre cálida corriendo por sus venas, al igual que la ninfa y lo que marcaba la abismal diferencia entre el Ada y el sapo de profundo seño y alma podrida.
La Ada sabía que el remedio estaba en sus manos si iba a delatar a la bella ninfa con su subyugador, pero solo basto con que imaginara por medio segundo el enorme dolor que infringiría al príncipe y lo que esto significaría para su salud mental y emocional.
Después de mucho pensar y de ver como el alba se ruborizaba en el amor de aquella pareja prohibida, y como la luna caía cada noche pesada sobre sus finos hombrillos, decidió que enfrentaría a aquel sapo que perseguía a aquel ser tan amado y especial para el príncipe que hasta hacia poco tiempo había sido su razón de vida.
En las noches planeaba su estrategia mientras lloraba su derrota y en el día dormía entre sollozos.
De lejos un ángel caído observaba el dolor del hada y se retorcía en él como si fuera propio, pero no podía acercarse a consolarla porque sabía que eso no estaría bien, la podría lastimar en uno de los intentos de consuelo por el que se moría en conceder, a cambio prometió al cielo y al fuego que la cuidaría de lejos y que nunca permitiría que le pasara nada.
El sapo andaba tras las huellas de la ninfa y prometió por su nombre que si la encontraba nunca permitiría que nadie le quitara lo que por derecho le pertenecía, el premio que algunos lujus (dinero en este país) le habían otorgado, él quería que la ninfa lo quisiera, sin pensar que ella jamás lo besaría por amor porque le daba mucho asco.
El príncipe veía a la ninfa como un ciego observa la luz por 1ª vez, como una madre ve a su bebe recién nacido, la acariciaba con flores en un intento muy fructífero de ser delicado con aquel pétalo que era su vida eterna.
La ninfa por otro lado vivía tan feliz de ser la otra mitad del príncipe que le había hecho olvidar por completo al sapo, un buen día a causa de su olvido y de su constante amnesia causada por el amor más puro que jamás podría existir salió de su casita tampiripi (de hongo con cristal de roca, la única guarida que el sapo horroroso no conocía) y se encontró con el sapo asqueroso, este con el coraje y a la vez alegría que le daba el hecho de haberla encontrado con vida, la jaloneo hasta su sucio cuchitril y ya ahí la apreso en una cárcel mágica de la cual nadie tenía la facultad de salir si no era con la autorización de un ángel, un ángel caído del cual incluso daba miedo hablar.
El príncipe en su desesperación por encontrar al amor de su vida reunió tropas y se alió a países buenos y malos con promesas que en un momento de lucidez jamás hubiera hecho, planeo una batalla de ser necesaria, le rogaba a su dios que lograra encontrar a su corazón con vida ya que si algo le sucedía jamás se lo podría perdonar.
Las tropas comenzaron a avanzar y en medio de su avance a catear para ver si la encontraban en una aldea cercana, pero no había nada ni nadie, la casita tampiripi estaba vacía y con rastros de violencia en las acolchadas paredes del hongo, al darse cuenta de esto el príncipe se preocupo demasiado e hizo andar a las tropas a toda velocidad para llegar a su ninfa justo a tiempo y no le pasara nada a esta.
El Ada que ya se había enterado de la desgracia del príncipe y la ninfa salió disparada, volando lo más rápido que sus alitas le permitían para salir al encuentro con aquel ser repulsivo que había enjaulado tan precioso ser.
Al llegar al cuchitril del sapo no podía abrir la puerta porque estaba tapiada con sal y oro, ni poniendo todo su empeño y fuerza lograría abrir aquel agujero obscuro y húmedo donde la prisionera lloraba amargamente y lanzaba la pregunta al cielo del porque a ella le había tocado vivir así, del porque cuando estaba más feliz le habían arrebatado todo.
El ángel al ver los fuertes e infructuosos intentos del Ada por abrir el portón con una magia desconocida incluso para él desde lejos le ayudo a abrir, con una mirada furibunda y unas palabras que utilizaba cuando era bueno el portón se abrió dejando paso libre al Ada.
El Ada estupefacta ante el inesperado espectáculo que presencio se emociono mucho, pero al entrar al cuchitril había algo que hacía que se debilitara, que no le permitía volar y que hacia sus alas amarillentas y quebradizas, su luz poco a poco se comenzó a extinguir, eso sin duda era muy malo, pero no podía abandonar su causa y con el último suspiro de sus pulmones llego hasta el recinto donde estaba la ninfa apresada y con los ojos vidriosos e inflamados del llanto.
Con el último suspiro aviso a la bellísima ninfa que era libre:
-Bella niña, tu amor por el príncipe te ha hecho ser libre, corre a él y amalo con todas tus fuerzas, el te quiere y jamás permitirá que nada malo te pase, el es más fuerte que ese sapo horroroso y mucho más poderoso, mientras permanezcas cerca de el nunca nada malo te ocurrirá.
Con estas últimas palabras la Ada sin previo aviso exhaló, cerró los ojos y se dejo ir a la inconsciencia.
La ninfa al ver el pequeño cuerpecito del Ada inerte salió corriendo de aquel espantoso lugar, llorando por el Adita que llevaba en la mano, un ser que algún día estuvo enamorado y tibio y que ahora parecía un pedacito de roca, un tabiquito de mármol, duro y frio.
El ángel vio salir a la ninfa, con el Ada en la mano, inmóvil y sin aliento, la furia se hizo presente y quiso enfrentarse al príncipe, pero en el camino se dio cuenta que el príncipe no tenía ninguna culpa, que el sapo lo había hecho todo con premeditación, alevosía y ventaja.
Cambio de rumbo y fue por el sapo, pero se encontró con una formación de batallones, algunas bestias, animales preciosos, todo esto con un comandante al frente: el príncipe.
El príncipe siempre había vivido en un lugar pacifico, sin guerras, sin nada que perturbara su tranquila vida, por lo tanto no sabía pelear, lo peor de todo era que el sapo sabía manejar muy bien la magia, tanto la negra como la blanca y el príncipe no tenía ni la mas mínima oportunidad contra él.
Pero el ángel si, el ángel era mucho mejor en la magia, pero no tenía un ejército y el príncipe había reunido uno de cientos de miembros dispuestos a morir por la que se convertiría en la reina de ese país del nunca jamás.
De ese país donde el infinito si existía sin duda alguna.
En medio de la batalla el príncipe recordó que la ninfa aun estaba apresada, por lo que fue a su rescate, confiando en que la luna lo guiaría por un buen lugar para llegar a ella, pero después de cabalgar mucho rato no la encontró, se comenzó a desesperar y lanzo maldiciones al cielo porque el creía que le habían arreabatado su todo, su razón de vida, lo único que lograba hacerlo feliz, pero la palida luna le dijo:
“un ser que te amo con mucho mas fuerza de lo que tu hubieras podido amar a la ninfa la ha liberado con la ayuda de otro ser obscuro que ama a aquel ser con mas pasión de lo que la ninfa te ama a ti, corre, anda, ve a defender a tu amor y aquel ser bueno que te lo devolvió”
Despues de esto el príncipe siguió su intinto y llego a un lugar obscuro en medio de un bosque encatado que nadie en sus cabales se hubiera atrevido a pasar, la devil luz de la luna se filtraba entre los doseles de los arboles en un intento de guiar al príncipe.
Cuando este llego a un huequito que parecía el nido de una tuza vio dos cosas importantes, la primera: el huequito era mucho mas grande de lo que parecía, y segunda: la ninfa lloraba la “muerte” del Ada como una niña pequeña.
El príncipe al reconocer los ahora palidos colores de sus alas que algún dia fueron brillantes y vivos se le hizo un nudo en la garganta sin embargo no tuvo la valentía para llorar enfrente de su ninfa y por eso solo acarici el frio y palido rostro del adita mientras que una lagrima que no pudo contener rodo por su mejilla y recordó las palabras de la luna “un ser que te amo con mucho mas fuerza de lo que tu hubieras podido amar a la ninfa”.
Se levanto y regreso a la batalla, con la ilucion de que el angel caído hubiera logrado mantener con vida a todo su ejercito, no hubiera sido justo que duendes, gnomos, minutaros, vestias, príncipes de otros reinos, y demás personajes que solo en un cuento se pueden encontrar.
El sapo al anterarse de sus intentos de rescate quiso sacar a la ninfa del cuchitril, pero se llevo una desagradable sorpresa al darse cuenta que la ninfa no estaba, pensó de inmediato en el príncipe, pero al buscar al angel de alas cortas y no encontrarlo se dio cuenta que el había sido el culpable de que la ninfa hubiera escapado, en ese momento se puso a seguir su rastro y cuando llego al campo de batalla no lograba entender el porque estaban todos reunidos ahí, posiblemente estaban molestos con el príncipe y planeaban una rebelión, pero cuando se dio cuenta que todos los que le veian solo esperaban algo, algo que el no sabia que era pero que le aterro deamsiado, y pronto creo una barrera, con esto esperaba que nadie lo lastimara, porque esta muralla impediría que cualquier maleficio o daño físico le hiciera mella, se la había dado el angel caído y sin duda era efectiva, solo alguien superior en magia podría vencerlo y como el suponía que el angel había huido con la ninfa no se preocupaba por el angel.
El angel por su parte era tanto el coraje que le guardaba, que no se pudo contener y envio un pequeño maleficio que bien sabia que no le haría ningún daño, pero solo logro atraer la atención del sapo, este con un gruñido imposible en un animalito tan pequeño le contesto con otro maleficio que había aprendido en algún lugar mas lejano que el nunca jamás, el angel lo recibió sin ningún problema, pero en ese momento llego el príncipe y se dio cuenta que era peligroso para aquel hombrecillo y para los demás que estaban en medio de aquella contienda mágica, creo una muralla aun mas fuerte que la del sapo que los protegía a todos, pero en cuanto vio a la Adita que entro aun inconciente en la delicada mano de la ninfa sus ojos azules como el cielo de la media noche se llenaron de lagrimas y juro al cielo que si el Ada salía con vida el ganaría aquella injusta batalla.
Después de mucho rato de estar lanzándose maleficios el angel y el sapo ambos se cansaron y quisieron iniciar la pelea cuerpo a cuerpo pero el príncipe con un dejo de necedad le pidió al angel que le permitiera ser el quien acabara con el horroroso sapo. Este asepto después de comprobar que el escudo no tenia ningún daño pero casi se desmallan todos cuando de pronto el sapo le lanzo un maleficio terriblemente fuerte al príncipe y la muralla del angel se desvaneció hecha añicos y el príncipe cayo de bruces medio inconciente, en ese instante la ninfa se quiso hacercar a el pero el sapo la amenazaba con la mirada, el Ada volo con sus alitas desquebrajadas hasta el costado del príncipe, con un poco de polvillo dorado que llevaba en un saquito y que le esparcio por todo el cuerpo el príncipe se recupero al instante, pero el sapo no se podía conformar con ser el perdedor y por eso le lanzo otro fuerte maleficio al príncipe, el Ada al ver que el príncipe no estaba en condiciones de soportar otro choque mágico se interpuso entrw wl príncipe y la magia maligna.
El angel al ver que el Ada moriría con ese maleficio le envio un hechizo con el cual se convertiría en un reflejante, al chocar las dos magias en el ada se convirtió en un feo espejo donde se reflejo el mortal hechozo del sapo y regreso a su lugar de origen, matando al sapo con un terrible dolor en el alma por nunca haberse dado el tiempo de amar.
El ada con la debilidad de todo el dia callo media muerta entre las piernas del príncipe, este la acuno entre sus dos manos como si fuera una pequeña y delicada flor, el angel que se dio cuenta que el hechizo reflejante se había desaparecido en cuanto el sapo falleció se sorprendió de ver al ada tan bella a pesar de estar en plena agonia.
En ese momento desde el cielo retumbo una voz poderosa, era de nuevo la luna quien exigia la palabra:
“solo el sacrificio de verdadero amor te podra salvar la vida, conmucho cariño es posible mover montañas y perdonar, es posible vencer al mal y luchar por el bien.
Príncipe del nunca jamás, tu has sabido amar con una fogosa pasión aun cuando no tenias ni idea de que eso existiera, tu corazón tuvo la capacidad de aprender con demasiada rapidez y tu alma de econocerlo como algo propio.
Tu, ninfa de extraordinaria belleza, has poseído la facultad de amar al príncipe con una pureza que es imposible de manchar, aun lo vez perderse en tu ojos y con el tu te pierdes dentro de su alma intentando captarlo todo, aun que a veces no te resulte muy bien, pero el es todo lo que podrías decear.
Los angeles caidos pocas veces obtienen el perdón, pero tu lo has obtenido por completo del supremo sin replica alguna tu tendras la facultad de elegir ahora que puedes regresar a las alturas a habitar en la felicidad absoluta.
Ada, tu eres aun mas especial, por salvar al ser que tanto has amado durante tanto tiempo permitiste que tu pocesion mas apreciada se destrullera, casi mueres dos veces y a partir de hoy ya no podras volar con esas alas completamente rotas y amarillentas”
En ese momento el Ada recupero el sentido y se dio cuenta como De lo guapo que era el angel se enamoro de el, al instante olvido al príncipe, se enamoro de la piel palida, fría y dura del angel, de la maldad que aparentaban sus ojos
El ada se puso sumamente triste al escuchar esta terrible noticia.
“ sin embargo puedes escoger entre ser algo superior a un ada del nunca jamás o tener nuevamente tus alas bien.
A todos se les otorgara una vida eterna, supongo que todos la necesitaran”
El ada después de pensarlo por dos segundos recordó que siempre había querido ser una estrella para brillar todas las noches en el firmamento, pero el angel no podría ir con ella, eso la entristeció aun mas, pero el cielo se dio cuenta y en cuanto abrió los ojos para dejar salir una lagrima se dio cuenta que sus desquebrajadas alas se convertían en unos hermosos pedazos de oro puro y que su cuerpo brillaba con demasiada intensidad.
El angel recupero también sus alas, las de el eran con laminilla de oro y orfebrería inglesa, ambos volaron hasta el firmamento, donde un apartamento de diamante los esperaba.
La ninfa y el príncipe se quedaron en la tierra velando por nunca jamás y disfrutando de su amor eternamente.
Se dice que la ninfa quedo con la encomienda de ser muy, muy bella.
El príncipe de cuidar el delicado corazón de la ninfa.
El ada convertida en los que ahora es la estrella del norte, de velar por los enamorados y escuchar las penas de amor de aquellos a los que un amor les es imposible, siempre brillando y consolando a aquellos que lo necesitan.
El angel cuida a su estrella, la protege de todo mal que la aceche y no pemite que nada malo le ocurra.

Texto agregado el 14-12-2010, y leído por 173 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
29-12-2010 tierno bello con un poco de infancia ...dulce te felicito ppitta
 
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