Adiviné en sus hombros
la culpa de tu huída,
no quise preguntarle
lo evidente,
Le vi el ocaso cansado
en su mirada
y en la pálida anuencia
de la tarde dormida
lo sentí suspirar.
Presentí otras mañanas
llenas de villancicos
colmándole su estancia
ahora vacía,
con los pasos menudos
de carreras lejanas,
rompiéndole el silencio.
Y al mirar el asomo
de llanto en su sonrisa
puse en su frente vieja
mi perdón atrasado.
Cantaron como un coro
los pininos de antaño
y los dos nos quedamos
con el mismo dolor
de compartir tu ausencia.
("Donde vuelan los colibríes")
Texto agregado el 19-11-2010, y leído por 248
visitantes. (18 votos)
Lectores Opinan
28-11-2010
Hermoso poema. (al menos a ti te pude leer) Van mis estrellas luminosas) girouette
28-11-2010
Con la cadencia de la forja antigua, se agradece mucho. De repente las vestizcas del nuevo tiempo no son soportables, vale más el aire suave que se filtra con su cola de añoranzas. maria_eleonor
23-11-2010
Lo encontré maravilloso.
// al mirar el asomo
de llanto en su sonrisa
puse en su frente vieja
mi perdón atrasado.//
Todas las estrellas********
Victoria
6236013
23-11-2010
Un poema para disfurtar a pleno.
Como siempre. 5* Catman
20-11-2010
Acá te dejo rosas, bella... no tan hermosas como tu persona y tu genio. Espero poder seguir disfrutando tus letras por siempre. Engalanas este portal.***** lord-camilo