de la sal y de las migratorias mariquitas opacas,
al juntarse ambas como si se necesitaran,
aflora el extraordinario tono violáceo
que enternece las canciones de cuna,
la que se compusieron entre grandes
corcheas y semicorcheas y,
cuando un hormigueo se deja ver,
todo sube medio tono.
Y nadie sabe que sucede,
nadie sabe qué es medio tono,
por la mísera razón de que
nunca ha interesado nada.
Aguadulce, junio de 2010
José María de Benito
Texto agregado el 02-07-2010, y leído por 130
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