Un día después
no queda nada
ni una resaca.
ni una piedra perdida
en el vidrio.
al menos hay porro
y siempre se puede tomar un trago.
la tarde es fría
el sol
es un brillo hostil
fuera de foco.
los bolsillos están vacíos
y, afortunadamente,
la sombra de la muerte
se mantiene lejos.
los besos de lengua
ya están secos.
son hojas de otoño
crujiendo en el piso.
Texto agregado el 07-06-2010, y leído por 121
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Lectores Opinan
08-06-2010
No creo que hayas buscado ser "prudente". Debe ser el otoño, los besos secos, las hojas crujiendo, los bolsillos vacíos, la muerte lejos... el porro y el trago para salvar tan desesperanzador momento... Siempre un placer. Parnaso