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El remanante del ser.

Soy un hombre apabullado por los problemas de índole social que antes de hundirme en aguas profundas he decidido mejor mudar hacia el interior del país.
Con casi nada de dinero, una carpa, retazos de lona, una motocierra, alguna provisiones, me he instalado en un sitio muy silvestre, donde prácticamente ocupo sin autorización una parcela de tierra fiscal en las afueras de la provincia de Mendoza en el departamento de la Heras.
Soy una persona pacífica con la sana intención de vivir sin molestar a nadie.
En este preciso momento estoy haciendo leña, por supuesto de árboles caídos, retazos de Algarrobo dulce, con lo cual además preparo un gallinero, dando los primeros pasos para organizar una huerta como para autoabastecerme y con lo que sobre hacer trueque por otras mercaderías.
Me he instalado cerca de un arroyo, el Uspallata, que desemboca sobre el rio Mendoza; vivo cercano al Aconcagua, con lo cual me nutro de truchas y salmones; además de turista a los cuales planeo invitar a vivir una corta experiencia.
Lamentablemente ya han venido de la municipalidad a pedirme que regularice mi situación, presentándome en el establecimiento para solicitar un permiso especial como para poder permanecer, caso contrario se me han de considerar cual ocupante ilegal, teniendo que desalojarme por la fuerza pública. Me encuentro en una encrucijada pues pensaba que nadie me iría a molestar, pero viendo que mi permanencia corre peligro, veo nomás que tendré que hacerme presente, apersonarme.
De todos modos me siento muy feliz de cómo sea estar aquí, de haberme instalado ya que hasta antes de llegar pensaba que iría a morir en el intento, en aquel momento se me hacía muy difícil imaginar poder lograr la hazaña que conseguí concretar.
Lastima que tenga que pedir un permiso, pensaba que no haría falta, que mi sola presencia sería suficiente.
A los pocos días de instalado en el campamento, vino un joven turista a solicitar que lo aguante unos días que ya suman una semana, es el primer visitante, que luego espero se multiplique en otros muchos. Y de ésta linda relación nació una amistad que ojala perdure, pero además pudo dejarme provisiones y algo de dinero. Este joven entre otras virtudes, tiene un pariente que es amigo del intendente, quien me gestionó un permiso para quedarme donde estoy por tiempo indefinido. Con lo cual me animo a construir una cabaña dando pasos lentos pero serios en función de que sea duradera a la vez que linda.
Sinceramente me siento muy feliz, aunque debo reconocer que la vida no es fácil, ya que desde que me levanto hasta que me acuesto por la noche tarde, siempre estoy, de alguna manera, trabajando en algo, y observo que de a poco voy creciendo, echando raíces firmes.
Como decía me dedico a hacer leña en cantidades, con lo cual estoy meta y ponga con la motocierra durante buena parte del dia. Y como además tengo una chata antigua hago un reparto por las inmediaciones. Además con algunos trozos especiales fabrico cruces, a las que luego les tallo el cuerpo de Jesús Cristo. Se puede decir que mi casa vista desde lejos parece un cementerio, pues voy acumulando buena cantidad de ellas. Son de un tamaño aproximado a los cincuenta centímetros, con una base, en una sola pieza.
En cuanto a la cría de animales, lo que más produzco son gallinas, con las cual obtengo huevos, carne, y muchas plumas.
Digo esto de las plumas pues estoy construyendo un monumento, que es un gallinero con forma de gallo, forrado con justamente plumas, que las voy entrelazando, superficie que después voy cubriendo con barro mezclado con las cáscaras de huevo que voy juntando, y así volviendo a comenzar.
En realidad más que el propio hogar donde viven, es la sala del patíbulo, las gallinas ya crecidas tienen que pasar por un pasadizo, hasta llevar al lugar indicado, que por intermedio de una guillotina que se encuentra antes de llegar al plato de comida, hace el trabajo sucio que no me animo a concretar; o sea que es cuestión de acercarse y tomar la que no tiene cabeza.
Ante las determinadas capas, los lugareños creen estar frente a un pájaro de la edad prehistórica, o eventualmente ante una especie de horno gigante.
Pero entre una cosa y la otra voy pudiendo juntar unos pesitos como para estar confiado.
No tengo intenciones de despegar en vuelo sino más bien quedarme hasta la vejez. Si he de ser sincero debo confesar que me gustaría conocer una mujer joven y tener algunos hijos, es una deuda pendiente. Pero fueron tan difíciles, por no decir ingratos, los años vividos en la ciudad de Buenos Aires, que aun arrastro un poco de miedo como para ahora aventurarme a formar una familia en serio. De todos modos ya tengo algo más de cincuenta, con la correspondiente resignación que deparan los años.
Hago mención de formar una familia, pues pronto habrá un baile en el valle de San Miguel de Panquehua donde me han invitado, y como quien dice, estoy muy esperanzado, tal vez pueda conocer una linda moza. Hace algunos días atrás, cuando recibí la invitación del baile en mano de un joven, que se desempeña en el bufet, tuve por parte de él la fiel promesa de que irá a presentarme a una prima hermana, a la que le cuesta conseguir novio por ser feucha de cara, ojalá que sea cierto pues por el tiempo que corre es hora de estar con alguien a quien poder amar.
Entre otras cosas estoy fabricando un sendero de piedras, mi rancho está ubicado a unos cuatrocientos metros de la ruta, apostado a metros del arroyo, en cada viaje que realizo en el Ford Farlain, a gas, al que al estar todo picado le hube cortado el techo, recojo cinco lindas piedras, que luego voy colocando al ras.
También he comenzado la construcción de un estanque como para ir almacenando y mantener vivos los peces que sobran.
Soy de rezar por las mañanas, un padre nuestro y algunas palabras improvisadas en su honor. Solamente ingiero yerba mate con bombilla. Aunque también dedico unos segundos a alisar mis cabellos y bigote. A media mañana también me agrada leer algunas líneas de determinados libros que voy recolectando con el paso del tiempo. Después me calzo las botas, un cinturón con monedas, la mejor ropa que esté en condiciones, una gorra vasca de color negra, y a seguir trabajando, luchando por sobrevivir.
La esencia del presente consiste en estar activo y de buena onda.

En el baile de Panquehua conocí a una muchacha llamada María Rosa Funes, pero no la prima del bufetero, a quien parece no le hube simpatizado, sino una amiga. Estamos saliendo como novios y espero que pronto nos casemos. Ya le he propuesto matrimonio y parece que le ha interesado, o por lo menos no me ha dado una negativa rotunda.
Aun no he terminado de construir la cabaña, voy a paso lento, pero tengo adosados muchos deseos de mudarme allí.
Cuando recién hube llegado, el primer anzuelo que utilice fue un alambre doblado, puesto que no tenía ni para comprar el nailon. En el viaje recolecté un par de cañas de una mata, que aun conservo, más con vulgar alambre de fardo le hice las típicas argollas por donde corre la tanza, en fin una manera de pescar bastante primitiva; e inclusive puedo agregar que también fabriqué arcos con flechas, y hasta una ballesta.
Recuerdo ver los peces escapar después de regalar unos buenos saltos ante mis ojos, donde sus plateados lomos brillaban como el mismo bronce recién lustrado, reflejos pintados de verde y rosado.
Suelo detenerme a escuchar al viento sonar entre las curvas y contornos que ofrece la naturaleza, anteponiendo la imaginación para fabricar melodías en la mente, y con suave aliento que hago escapar entre los dientes, provocar un suave silbido que completa una sinfonía plagada de misterios.
Ayer mi mente fue un pandemónium de oraciones cargadas de frustración y resentimiento, pero ahora ella misma se mueve con calma brindando ideas coherentes, que con mucho entusiasmo voy concretando a medida que aparecen.
Entonces cuando beso a María Rosa ya no lo hago de forma compulsiva, sino más bien con suma ternura, sin aquella vieja ansiedad de querer dejar marcas que indiquen que es solo mía, que a mí solo me pertenece.
Ahora me regocija saber que me encuentro ante la otra mitad de mí ser y que por fortuna caminamos en paz tomados de la mano.
La vida está plagada de diferentes posibilidades, de una gama infinita de distintas opciones a escoger, pero hay que estarse con la conciencia tranquila de saber que no se ha escatimado esfuerzo, feliz con uno mismo ante la ardua tarea, haciendo que no sea tan difícil escoger el camino correcto, indicado, como para alcanzar la meta más sublime. El destino es incierto pero está marcado, especulo con que quizá al tener que dejar una puerta abierta al exterior pueda disparar la cosa para cualquier lado, pero no queda otro remedio, tampoco puedo permanecer oculto dentro de un hoyo.
El tiempo que transcurre más allá de los diferentes factores, nada tiene que ver con la poca gracia o mucha monotonía, han pasado infinidad de horas aquí y yo muy satisfecho con la digna pobreza que supe conseguir. De todos modos ante la diaria penumbra del hogar, en horas de la noche, voy resolviendo la más genial resignación, dentro de una la alta gama de posibilidades que se esfuman.

Pero el 20 de enero es un día de anotar en el almanaque donde la tierra se hace oír por el fuerte estruendo, yo me encuentro en dicho limbo personal con María Rosa, atados a la cama, desnudos, durmiendo profundamente, cuando a las dos de la madrugada un fuerte sacudón, dio inicio al terremoto más importante de la historia, con epicentro en el departamento de las Heras, justo en donde se encuentra mi morada.
La tierra se abre cual bizcochuelo que no para de levar, haciendo una enorme grieta al frente del rancho. María Rosa, muy asustada, sale corriendo para no caer presa de los supuestos escombros, cuando en las inmediaciones es literalmente devorada por esa gran gruta, que se forma luego del sacudón. La tierra se abrió en diferentes mitades, y mi amada calló dentro de una de ellas, de una inmensa profundidad que no permite divisar el fondo.
Ya llevamos veinte replicas desde aquel fuerte sacudón que jamás he de olvidar, y la tierra aun sigue rugiendo imperecedera; se siguen abriendo inmensos surcos, todos justo delante de mi territorio, cual si el terremoto fuera hecho a mi nombre, aun no he tenido posibilidad de llorar a María Rosa, cuando la misma grieta en otro fuerte movimiento se expande aun más llevándose al Fairlan. No deseo comparar sino más bien relatar esta increíble vicisitud.
Pero bueno, en honor a la vida, sigamos, continuemos bregando.
Como resultado final, el terremoto dejó una gruta muy importante, inmensa (Un agujero subterráneo de una profundidad indeterminada) más otras tantas perforaciones sin mayor importancia. Se encuentra a cien metros del rancho, mide cuatro metros de ancho, por unos cincuenta de largo; que justo atraviesa el sendero de piedra, como formando una cruz, como digo yo: La cruz principal.
Hemos probado determinar hasta donde puede alcanzar a ser de hondo, arrojando objetos luminosos, pero todo ha resultado en vano ya que no parece tener fondo, según estimaciones puede llegar a medir lo que el propio Aconcagua, siete mil metros.
Me he roto la garganta gritando el nombre de María Rosa, pero solo devuelve un tétrico eco más luego un llano silencio. También he arrojado casi todas mis pertenencias quedando desprotegido, prácticamente con lo puesto: El gallinero artesanal encendido en llamas, pudiéndoselo ver por espacio de cinco minutos.
Estoy tan desesperanzado que he iniciado una especie de huelga de hambre, donde solo tomo sopa de vegetales y agua del arroyo. En un acto de incontrolable ira me he desecho de las gallinas, pollitos, de los pocos animales que había, de una mula, que ahora me arrepiento por el acto criminal, de gran parte de la cabaña, arrojándolos a todos por el agujero en señal de protesta, hacia supongo que Dios. Aunque pienso que tal vez por un instinto de protección de índole mística hacia mi enamorada, quizá como queriendo mandar alimentos por si acaso estuviera con vida.
Tengo que volver a empezar de cero, pero en esta oportunidad, con solamente lo indispensable, basta de querer tener una linda casa, o lo que sea, voy a vivir como un indio, en una toldería, alimentándome de peces, frutas silvestres, más si fuera necesario de excremento animal.
El terremoto, el más importante que se tenga registro, ha tenido su epicentro en el norte de la zona cuyana, justo delante de mi tierra, con una intensidad de ocho coma nueve en la escala de Richter. Los efectos causados han sido devastadores ocasionando un elevado número de víctimas fatales.

A los pocos días un grupo de gente me vino a visitar, son en su mayoría jóvenes universitarios, artistas, interesados en la historia de María Rosa y la mía.
No hay mucho que decir, quizá fotografiar mi fisonomía alterada, mi desazón que se trasluce en una tristeza sin límites donde me veo cual espectro. Pero de ésta reunión salió la idea de iniciar una expedición hacia el interior de la caverna.
Entonces se montó un gran campamento, y se asignaron los roles, nombrándose a cuatro muchachos, una señorita y yo, elegidos para protagonizar el descenso.
El resto de la comitiva permanecerá en la superficie supervisando los movimientos. Contamos con buenos elementos, como ser: Sogas, arneses, tecnología para la comunicación, electricidad, provisiones, herramientas, alimentos.
No falta nada, solamente iniciar el gran viaje, en busca de algún pasadizo, túnel que nos conduzca hacia otros recovecos, o hacia el centro de la tierra.
El planeta es una esfera tangible, pero fuera de ello lo que continúa es un extenso espacio sideral.
A un par de días previos, nos estamos concentrando las seis personas que iremos a participar del descenso. Practicando en como utilizar las armas para valernos de la conquista, repartiendo los roles, ajustando detalles, trazando un plan general, puesto que a ciencia cierta ignoramos con que habremos de encontrarnos; tirando probables hipótesis de conflicto sobre la mesa para agilizar los respuestas, tratando de mentalizarnos para si es necesario, desistir y pegar la vuelta.

Julieta San Román tiene veintiséis años, pero aparenta ser una señora, de hermosa figura, carácter fuerte pero espléndido, con tendencia a revelarse ante las injusticias. Después participan Damián Laitán, de veintisiete, abogado recién recibido, Julio Torrado, un muchacho rubio de un metro ochenta de estatura, con cara de ángel, que cumple veintitrés la semana entrante. Daniel Gómez, paracaidista, instructor de vuelo, con veintinueve recién cumplidos, que por consenso irá a oficiar de jefe de la expedición, Ezequiel Fleitas, petiso fornido, jugador de rugby, el más joven con veinte años, y por último yo, Generoso Toch, de cincuenta y dos, pero que acuso cuarenta y cinco, artista plástico, con la sola experiencia de haber escalado el Aconcagua hasta la mitad por el lado fácil.
En cuanto al resto de la gente, son en su mayoría parientes, amigos, algún que otro periodista, y autoridades del gobierno, que entre todos hemos establecido un hermoso campamento. Con el cual estaremos comunicados por radio y también con cámaras que permitirán filmar la travesía; a su vez que nosotros, no entiendo el para qué, también gozaremos del privilegio de tener en pantalla las imágenes que nos lleguen del exterior.
Por último les hice notar que no olviden que la grieta es de mi pertenencia, de mi absoluta posesión, mía, de mi entera propiedad hasta los límites subterráneos establecidos por la ley.

Daniel Gomez no se hiso esperar para asumir el liderazgo, él fue quién tuvo la idea interesante de tener que concentrarnos en condiciones de aislamiento.
Si no es hoy será mañana, pero siempre tendrás la posibilidad de ser quien eres.
En estos días previos, donde el grupo está concentrado con miras al gran evento, han venido especialistas en Edafología, Geomorfología, Pedología, Glaciología, a alertarnos de los peligros a los que nos enfrentamos frente a las diferentes capas que componen el globo. Pero Gómez, jefe de la expedición, previo agradecimiento por la preocupación, interés que demuestran, los mandó de paseo, cortando de cuajo cualquier intervención que impida el descenso. Puesto que las evidencias de que el hoyo es infinitamente profundo dejan margen como para alentar la esperanza que puede existir perfectamente un territorio neutral sin las características mencionadas.
Una vez sorteados estos escollos, la preocupación principal ronda, en si estamos preparados para ofrendar, entregar la vida a cambio de satisfacer una curiosidad personal, puesto que ha sido descartado que ésta expedición esté referida a un rescate. Es una realidad que María Rosa ha sido devorada por la tierra, sin que nadie sea culpable, no existiendo ninguna posibilidad de que esté con vida.
O sea que se puso en el tapete el hecho de si alguien necesita concretar algún deseo pendiente, que en ese caso, que por favor lo exprese, que por favor no lo reprima; pero luego de cavilar sin remordimientos, todos acordamos en que nos sentimos seguros de la decisión tomada.
Gomes mandó construir una rampa sobre la grieta donde colocamos una carpa, sin reparar en que puedan existir más cantidad de réplicas, cuestión que durante dos noches consecutivas observamos el hoyo negro ininterrumpidamente. Además de expresas recomendaciones, de que nadie de los invitados asistentes vaya a pararse sobre el puente.
Por mí parte, entre las tablas, creo ver una luz rojiza que a medida que asciende se mezcla con el pálido blanco de las luces a batería. Y un sonido extraño como si alguien hiciera sonar un cuerno.
Daniel Gómez, junto con el petiso Fleitas, serán los primeros en bajar, se han de internar unos cien metros para ver si consiguen encontrar alguna gruta como para hacer una primera escala; aunque si no dan con ello, harán lo propio durante otro nuevo trayecto, recién luego realizarán el descenso Julieta San Román y el abogado Damián Laitán, caso contrario deberemos esperar la nueva orden; el último grupo, quien arrimará los bultos más pesados seremos, el rubio Julio Torrado y yo.
Una gruta, lugar que invita a pensar e imaginar, es la morada donde yacen soñados misterios.
Esta mañana de hoy es muy radiante, son las seis pero parece que fuera el medio día.
Gómez primero y Fleitas de tras, han de iniciar el descenso; cuando el jefe sumergió los piernas en la gruta hasta la altura de las rodillas, recién allí se equiparó en la estatura del muchacho.
Aquí arriba predomina el silencio, solo se escucha la voz de Luisa Marisa, la coordinadora del campamento. Estamos ensimismados, algunos rezando, otros como yo, tratando de memorizar las instrucciones.
Han colocado una pantalla gigantesca, que va siguiendo los movimientos de quienes están en la gruta, inclusive Gómez por escasos momentos ofrece un escueto relato de lo que va sucediendo. El descenso es lento más que nada por miedo a resbalar, si bien hemos hecho un leve estudio de las condiciones, no resulta sencillo moverse con soltura, las paredes son una mezcla de piedra y granito, tierra negra y arena, que por momentos se hace en extremo irregular.
Los primeros cien metros llevaron una hora de tiempo, Gómez impaciente amenaza con dar la vuelta como habíamos acordado, según sus estimaciones el agujero presentará las mismas características durante todo el recorrido, que vaya a saber de cuantos kilómetros está compuesto, o sea que resultaría inútil y muy peligroso no hallar una plataforma que oficie de escenario donde poder hacer pie. Pero el chiquitín de su compañero insiste a viva voz continuar algunos metros más, cosa que es llevada a cabo en el más absoluto silencio.

De pronto un fuerte alarido de gran alegría invadió el campamento, son gritos exultantes de ambos expedicionarios, que han encontrado un recoveco de importantes dimensiones a un costado del hoyo principal. Luisa da aviso de lo sucedido y en el campamento de arriba estalla el jolgorio.
Con la alegría suenan campanadas de a millones, los cuerpos se ensanchan, el pecho se hincha, las almas se redimensionan, la naturaleza humana se expresa exultante.
Inmediatamente después de encontrado el predio subterráneo, al costado del túnel principal, de unos cinco metros de largo por tres metros de ancho, de a uno por vez, con espacios de tiempo de diez minutos, nos fuimos sumando a la conquista del lugar. Yo por ser el menos veterano en la profesión de escalar montañas, por lo tanto en el uso del instrumental que empleamos, participo pero sin llevar cosas de gran valor en la mochila sino más bien alimentos.
Como nota saliente fue que encontramos granos de maíz que hube arrojado junto con el resto de las pertenencias.

Como aun quedan bastantes horas por delante de éste día plagado de gloria, amen que aquí no existe luz natural, por lo que todo resulta una noche eterna, además por estar exultantes, insuflados de esperanzas nuevas, renovadas ilusiones que aumentan las ganas y las fuerzas, decidimos que una nueva excursión reanude el descenso para así ver si encontramos algo nuevo.
Entonces es que Julieta y yo mismo, nos aprestamos a iniciar la segunda etapa; mientras el resto preparan el nuevo campamento.
No exagero si afirmo, haciendo un cálculo estimativo, que nos sumergimos unos setecientos metros sin encontrar nada interesante, hasta que recibimos de parte del jefe la orden de regresar.
Cuestión que a las veinte horas del mismo histórico día, estamos nuevamente el grupo completo reunidos en la caverna. Habiéndose armado tres carpas donde iremos a dormir en grupos de dos.
En cuanto al alimento, este debe ser liviano para lo cual hicimos una sopa tipo caldo, y abrimos unas latas de atún que comeremos con galletas y limón.
Desde aquí podemos apreciar los reflejos de una gran fogata de arriba en la superficie y escuchamos la música que acompaña la celebración.
Luisa Marisa, como encargada, nos va relatando lo que allí arriba sucede, está sucediendo, así como nos informa que salimos al aire en todos los noticieros del mundo; que no dejan de repetir que en la casa de un artista, luego del pasado terremoto, ha quedado una enorme grieta en la tierra, quien incluso se a tragado a su concubina María Rosa, con el resto de los animales, la casa, el automóvil, gruta a la que hoy han descendido y con mucho esfuerzo intentan dominar.
No es mucho lo que hemos conseguido, pero ahora transitamos por una verdadera odisea donde el mundo entero está en vilo, con los ojos puestos en nosotros. Todo es muy triste pero a la vez subyugante, ahora sueño con encontrar a mi novia, aunque sé perfectamente que es improbable.
Cuando tomo la sopa luego puedo llegar a ser un super hombre, pero no me pidan que mientras la ingiero no haga ruido con la cuchara en la boca.

Soy un tipo meticuloso y por mi cuenta me puse a querer escuchar por las paredes de la caverna, en un especie de ritual donde intento aplicar los conocimientos que tengo sobre mi cuerpo, que consiste en unir lo que corre por mi imaginación con las emociones que rigen el presente, y así asir un conocimiento pleno. Dicho de otra manera intentar ver más allá de mis ojos, ya que lo que está lejos es como de otro tiempo, entonces intento adivinar que habrá detrás de estas tres paredes.
Lo primero que me sorprende es que en la pared del fondo, donde estimo mayores posibilidades de éxito, de encontrar algo extraordinario, escucho precisamente como si corriese un río, o si hubiera una fuerte corriente de aire, y cuando golpeo con los puños siento pánico, que todo se irá a desmoronar, a caer sobre nosotros. En cambio en los lados restantes de los costados mis golpes de puño rebotan, suenan secos, sin devolver algo de gracia que pueda destacarse, con la mente que sigue su curso normal como queriendo retomar el argumento de hace instante donde imaginaba que estamos frente a un oasis.
No ignoro que las ilusiones, el anhelo, los deseos reprimidos, se pueden infiltrar en este momento tan particular, pero también me sé muy objetivo, que no me engaño fácilmente, además tengo una gran corazonada.
Julio Torrado está hablando en forma de discurso, de que el gobierno actual tiene una estrategia política, de querer hacer que las generaciones presentes pasen desapercibidas, cuanto más cantidad de generaciones tanto mejor, debido a que en gran parte de la población existe gente de derecha que aun aprueba la represión, el genocidio, que aquel que intente cambiar las cosas en forma violenta sea castigado sin la aplicación del reglamento de la propia constitución; o del terrorismo a quien le desean el peor de los castigos fuera de los estratos de la justicia. Intentando someter al pueblo a portarse más que bien (cuando se observa todo lo contrario) quedándose en sus casas amenazados por la inseguridad. Entonces claro el trascurrir del tiempo de ésta soberbia manera irá depurando de las entrañas el fuerte carácter de la sociedad.
Sobresaltado lo interrumpí solicitando un minuto de atención, casi suplicando que por favor me escuchen; cuando en realidad mis palabras van dirigidas hacia Gómez. Intento hablar de manera acelerada para no perder la oportunidad, rogando por que se me considere la moción, que sería cavar un hoyo en la pared del fondo. Para mi sorpresa Daniel Gómez asintió prometiendo que mañana en vez de continuar bajando por la grieta, primero iremos, como dijera yo, a cavar un boquete.
Siempre que creo que he llegado, la vida me señala que tenga paciencia pues todo es una ilusión permanente. Por ello en esta oportunidad voy a masticar la ansiedad y a escupir la idiotez.

A tan solamente una semana del gran terremoto, cuando aun los cadáveres están apilados en la alcaldía, se sucedió un segundo, que en realidad es una fuerte replica de siete grados, que ya habían anunciado como posible de que ocurra y que por consiguiente estábamos esperando. En ese preciso momento una mujer anciana, que fue confundida con un hombre joven, permanecía en el puente que atraviesa la grieta; entonces luego del tremendo sacudón se precipitó al vacío. El contingente de expedicionario que estamos realizando la excavación en el foso, pudimos ver un bulto pasar a gran velocidad pero no obtuvimos la reacción suficiente como para ofrecer una ayuda concreta. Alcanzamos a escuchar las palabras: Adiós, en señal de despedida, más otras alusivas a la culpabilidad por su propia negligencia. Repito nadie pudo hacer nada para evitar la tragedia.
Entonces fue que Gómez decidió emprender el regreso, con la promesa de pronto volver a continuar con la excavación.
Trascartón, estando en la superficie, unas personas, autoridades pertenecientes al gobierno central de Mendoza, se presentaron a querer conversar conmigo, por motivo de resolver un problema acuciante, referido a que los cadáveres en descomposición que hay por todo el continente del territorio provincial son una amenaza concreta posible de desencadenar una peste indeseada. Por consiguiente me solicitan autorización para arrojarlos por la gruta.
Obviamente que no puedo ni pienso negarme, y hasta agradesco la deferencia. Lo que arrojó como resultado que en breve le dieron curso al proyecto.
Es interesante imaginar la peregrinación que hubo como resultado de tantos facoteres en pugna, que duró unos tres días ininterrumpidos de una desfilar insesante del pueblo Cuyano, de parientes, donde se depositaron mil seiscientos noventa y dos cuerpos, con sus respectivos homenajes por parte de los allegados y seres más queridos.

Recién a los quince días del multitudinario funeral, cuando la tierra se ha calmado de aquellos agites a los que nos tenía acostumbrados, parte de aquel legendario contingente de seis, regresamos a continuar con la excavación de la caverna.
Somos solamente cuatro los que pudimos regresar, prácticamente hemos descartado continuar con el descenso.
El entusiasta Daniel Gómez, ahora alejado de su cargo de jefe, pues ya no tiene más sentido sostener rangos jerárquicos, para pasar a cumplir el de amigo mío pero a porcentaje, por si acaso llegásemos a encontrar un pichón de dinosaurio; el multifacético Julio Torrado, a quien la arcilla tiñe sus cabellos de castaño, la desairada mujer que no encuentra otro sitio mejor que la naturaleza, y yo, seremos los encargados de llevar a cabo ésta misión de carácter vocacional.
Apenas comenzada la obra, pudimos notar que la tierra tiene vestigios de humedad, aire entreverado con las partículas, y si bien no estamos muy a lo hondo, y de cerca corre un arroyo, igual nos da a sospechar de que el suelo presenta irregularidades propias de un panorama de carácter heterogéneo. A medida que avanzamos con el boquete del túnel el suelo se desmorona sobre nuestras espaldas. Pero sin embargo notamos que hay algo duro en el centro, que los escombros tienden a caer sin respetar una linea directa, sino más bien como haciendo curvas en el trayecto en contraposición a la ley de gravedad.
A pico y pala vamos avanzando con ligereza, justo en dirección de la cabaña que estoy construyendo, pero una fuerza dura nos obliga a torce el rumbo en forma semicircular.
Hasta que de pronto rompimos el límite final del misterio. Haciéndose presente la verdad oculta. Y es ésta que tiempo lejano ha caído un meteoro. Que mi casa está colocada justo sobre el gigante de roca estelar venido del cielo.
Según los primeros cálculos el meteoro mide veinte metros de diámetro o algo más. Al momento solamente hemos podido hacer un túnel en derredor de la mole.
No obstante me siento deshecho, con la moral sobre el barro, transido, muy angustiado; obstinado en querer tapar la gruta con la pena que nos arrastra.
Sin dudar este meteoro está aquí oculto, sepultado hace miles de años. Alrededor de su cuerpo la tierra sigue blanda, avanzamos con mucha rapidez con dirección a la superficie. Estamos eufóricos, locos de alegría y de ambigua felicidad.

Pero a medida que vamos socavando, hurgueteando su contenido, como jugueteando sobre el material que lo circunda; sin para nada imaginar este desenlace, estamos destapando otro tesoro de mayor importancia, una mina de diamantes.
Puesto que primero hallamos una piedra que llamó nuestra atención por su color verdoso, después otras más, hasta toparnos con el centro del yacimiento, de suponemos con fundamento que es de diamantes. Que sería una zona que bordea el meteoro donde se ha acumulado gran cantidad de este noble material.
Los cuatros estamos festejando con abrazos y frases esperanzadoras; y si bien todos reconocen que el millonario cargamento me pertenece, nadie ignora que todos seremos ricos y muy famosos.
Por mi parte, hace instantes atrás soñaba con encontrar a mi novia desaparecida, que por fin regresaba, espléndida, por un túnel del interior del planeta, en el propio Ford Fairlan, como una estrella de Hollywood, con sus anteojos negros y el cabello sujetado con un pañuelo de seda.
Juro que por más dinero que tenga, o tiempo que transcurra de vida afanosa, nunca habré de olvidar el amor que le tuve, ni de alimentar el recuerdo para que como sea siempre esté en el presente mientras yo viva.

De inmediato dimos parte al campamento de arriba, donde hoy no es ni la sombra del anterior, aunque si continúa la peregrinación por los muertos, pero que igualmente estalló en júbilo, mezcla de desazón y simpatía. Quienes de inmediato dieron parte a la prensa, noticia que corrió por el mundo como sobre una mecha de pólvora.
No es saludable hacer resúmenes cuando una dicha enorme acompaña al destino, pero si en el medio se ha pegado una página negra, hay que ponerse bien serios y así equiparar todo lo que tenemos con lo que nos falta.

La cabaña que comencé a construir antes de los hechos posteriores al primer terremoto, estaba enclavada sobre el propio meteoro, justo arriba del coloso a pocos veinte metros, que finalmente resultó medir cuarenta y cuatro de circunferencia, un enorme baluarte que ahora exhibo al frente de la estancia, apoyado sobre una mano que lo sostiene.
Y no bien despejada la zona donde estaba el agujero quedó al descubierto el lugar donde descansaron los diamantes por siglos. Que al extraerlos llegaron a sumar quinientos kilos de piedras preciosas.
Una verdadera fortuna que supe repartir proporcionalmente entre el grupo de expedicionarios, el gobierno, y la empresa encargada de la explotación del mineral.
Pero antes debo de hacer mención que los muchachos quedaron muy disconformes con la división del tesoro, con lo cual la relación se vio totalmente deteriorada; aunque desde un primer momento estuvo bien clarito quien es el dueño del territorio, no obstante resultó imposible hacerlos entender mi postura, más no estando en mis intenciones regalar lo que me pertenece todo terminó a las patadas, inclusive habiendo amenazas de juicios; cosa que mis abogados estiman improcedente. De todas maneras cada uno de ellos pudo comprar una vivienda, un automóvil, además de acceder a una suma interesante en una cuenta bancaria.
Por mi parte, además de la parcela de tierra que me hubieron asignado, cuando por primera vez acampé en este lugar, pude adquirir quince mil hectáreas, siempre en el mismo sitio, inclusive estoy construyendo, a todo vapor, los cimientos de lo que mañana será un observatorio espacial, una gran losa de forma circular, con un enorme estacionamiento en el subsuelo, donde arriba ha de ir un edificio cuadrado con un enorme telescopio saliendo del techo corredizo.
Sumado a que he sembrado la tierra con vid, perteneciente a la bodega Santa María Rosa, también de mi propiedad.
Un cuanto a la gruta, la hube tapado hasta los primeros cien metros, por precaución y para enterrar los malos recuerdos, pero hice también construir, como una mausoleo con una estatua de bronce también dedicada a mi novia.
Vivo acompañado de gente agradable, me asiste una veintena de sirvientes y campesinos muy bien educados, con cual me alcanza para no sentirme solo. No tengo ningún amigo, solamente compañeros de rutina.
Evito enamorarme a primera vista, pues aparte manejo tantos proyectos que juntos han de cubrir mis días, hasta que me alcance la muerte; bocetos que han de configurar mi sentimiento más perdurable en la acción de llevarlos a cabo, junto con mi amor por la patria que se ha de traducir en obras para el futuro.
No tengo parientes, ni herederos, seré el último de una familia poco numerosa en dejar huellas en su nombre, más luego de seguro me iré esfumando de a poco detrás del gran esfuerzo por sobresalir.


La Rivadavia prohibida.

Todo empezó por un sustancioso entredicho entre gente de avería. Es un decir pues existe un problema sin solución. Han pasado tantas cosas en el medio, que no estimo que vaya a pasar algo nuevo.
Ismael Lugo, propietario del conventillo de la calle Rivadavia, de buena gana se ofreció a limpiar el corredor sin agregar en la cuenta dinero extra, casi como dejando que su trabajo sea a beneficio.
Pero los inquilinos indignados se reusaron argumentando que la casona huele aceptablemente, cosa que es todo lo contrario, pero ellos piensan que es él el quisquilloso que percibe mugre inexistente.
Pero Ismael adujo que no se trata solamente de aromas nauseabundos que provienen de los departamentos por causa de las mascotas que dejan regalitos por toda la vivienda en los rincones más increíbles, sino también por motivo de los gérmenes de la nueva gripe que sí son verdaderamente peligrosos.
La desconfianza proviene pues el viejo Ismael utiliza cloro líquido puro, sin diluir, para sus incursiones de limpieza a fondo, que cada tres meses realiza como sea, lo que es considerado como un peligro por la alta toxicidad a la que se ven expuestos por este avatar; sometiendo a semejante desproporción: A las retinas de los ojos, las vías respiratorias, los nervios de la garganta, la piel de los recién nacidos.
Aparte de arruinarse el hermoso mosaico con guardas alusivas a la época de la conquista por parte Cristóbal Colón auspiciado por la reina Isabel. Friso que perdura al cloro líquido donde a veces los duendes se levantan del esmalte para formar parte del espacio, de las partículas que conforman el aire.
Pero Ismael, testarudo, como siempre lo hace, esperó a que se hiciera de madrugada para ejecutar la acción preanunciada; ya que cuando hace una consulta se conoce que es un aviso encubierto de lo que luego ha de llevar a cabo.
Las habitaciones que suman un total de veintitrés dan a ese largo pasillo, entonces aconteció que cuando Lugo estaba finalizando de pasar el lampazo se empezaron a escuchar las primeras toses provenientes de los que están durmiendo, y como siempre ocurre después de está limpieza en profundidad, con un posterior amotinamiento, con golpe de cacerolas por parte de los inquilinos, cánticos desde adentro puesto que nadie se atreve a salir, a enfrentarse con esos gases que emanan todopoderosos.
Pero en esta ocasión, se veía venir, finalmente pasados unos largos minutos de latente espera salir en jauría a reprimir con palos y objetos contundentes la tal premeditación.
Dando como resultado la muerte de don Ismael Lugo, de setenta y tres años, por vulgar linchamiento.
De todos modos, en complicidad, previo tramar una inteligente coartada, arrojaron al viejo por la terraza, al vacío, más luego argumentando que el hombre se hubo suicidado, por la gran soledad que hasta hoy lo aquejó y la acuciante situación económica que tanto lo apremiaba.
Ismael Lugo nunca tuvo hijos, por lo tanto el único heredero resulta ser un sobrino directo, el que habría sido convocado automáticamente luego de sepultado su tío.
Dicha persona, Ezequiel Puentebelo, Rolo, de nacionalidad paraguayo, de treinta y dos años de edad, quien alentado por la designación vino a instalarse a Buenos Aires con toda su familia; no bien hubo llegado, clavó la tricolor de su nación en el suelo sobre una lanza morruda.
Ezequiel se hizo cargo de la situación con brazo firme, pero al no prosperar la investigación por parte de la justicia acerca del deceso de su tío, nunca supo estar temeroso aunque sospecha que hubo una gran infracción merecedora de la aplicación del reglamento.
No obstante las ochenta y seis personas que ocupan las piezas recibieron a los Puentebelo con beneplácito.
Ahora el conventillo en manos de Ezequiel y señora, de manera lícita, reluce de tan limpio, no existiendo más inconvenientes con los animalitos pues asignaron un espacio donde hay bandejas sanitarias con material absorbente donde poder hacer correctamente sus necesidades.
Ezequiel adquirió el apodo de Rolo justamente en Argentina una vez que estuvo de paso oficiando de referí pues tiene la costumbre de beber mate en forma de tereré y vive obsesionado con los cubitos de hielo, entonces sus compañeros de futbol le asignaron ese nombre en correspondencia con la forma y nombre que tienen los comprados, en los días de verano siempre se lo ve con el termo helado debajo del sobaco caminando por el pasillo, con al frente la calabaza que oficia de recipiente y la bombilla de caña.
Marta Müller, Carolina y Jacinto, son todo aquello con lo que Rolo Puentebelo cuenta, su único núcleo familiar, su total integridad.
Pero Marta, con los ojos celestes como el océano, los cabellos lacios del color del quebracho, y la tez tirando más al amarillo azafrán que al blanco rosado, desciende de la conocida mezcla en dicha zona de Alemán con Guaraní, es Argentina, nacida hace veinticinco años en el litoral en la provincia de Misiones, más emigró por motivo de que oportunamente sus padres fueron especialmente contratados por un conocido stud para la crianza de caballos de carrera; mientras que los hijos, que resultaron ser mellizos, Jacinto de contextura menudita, mientras que su hermana es grandota, son oriundos de Asunción del Paraguay igual que Ezequiel.
Por su parte la madre de Rolo, Argentina, hermana del desaparecido Ismael, se hubo casado con un cónsul de aquel país, donde diera a luz a su único hijo, pero adonde falleciera luego del parto víctima de una infección generalizada, producto de haber quedado placenta adentro del cuerpo.
Marta es costurera, y por el lado de la pensión le viene mucho trabajo, aunque tiene el problema de que es corta de vista, y justamente para el objetivo de enhebrar las agujas debe utilizar una lupa grande apoyada en un atril especial, que con la luz de frente con el correr del tiempo de a poco le fue cambiando la fisonomía del ojo derecho, que se hubo estirado levemente, como achinándose. Los mellizos están siempre a su lado pero nada pueden hacer por ella pues a penas si tienen nueve años; en la familia todos suponen que el niño se ha quedado chueco de las piernas pues Jacinto juega con cualquier objeto que parezca una montura a que corre un caballo de pura sangre, mientras que su hermana se la pasa comiendo galletitas dulces e intentando ser cantante de ópera.
Por su lado Rolo se desempeña como referí de futbol, y también es amante de levantar pesas, por ello los labios de la boca se han puesto menos carnosos y su espalda ancha que apenas si pasa por la puerta.

Pero un mal día, la pensión que lleva como nombre El Amanecer, sito en la calle Rivadavia al cuatro mil, quien al frente ocupa toda la manzana, ardió en llamas llevándose íntegros a todos los ocupantes, pereciendo en su totalidad los habitantes que allí dormían profundamente; excepto la familia Puentebelo que por milagro se encontraba de visita en el vecino país.
El siniestro hubo ocurrido mientras los ochenta y tantos habitantes descansaban, por consecuencia de una estufa que hizo arder una cortina que luego se propagó al resto de la vivienda.
Después de las llamas, por peligro de derrumbamiento, El Amanecer amenaza con tener que ser demolido.
Algunos allegados del barrio, vecinos preocupados, al tanto de la historia pasada, aseguran que el fantasma de Ismael Lugo suele presentarse por las noches con la forma de un vampiro, seguramente habiendo provocando el siniestro en venganza por los brutales tormentos a los que fuera sometido; que se deja ver con una sonrisa tan ancha que le hace exhibir unos colmillos muy fosforecentes.
Lo cierto es que al momento nadie fue hallado culpable quedando la historia sin sostén ideológico ni asidero en la justicia; y que los únicos sobrevivientes se quedaron solo con lo puesto sin lugar donde poder pernoctar habiendo perdido todas las pertenencias e inclusive un ahorro que había escondido precisamente como para enfrentar posibles contingencias negativas.
Con lo cual debieron de asumir la urgente decisión de gestionar un crédito, como para primero demoler el edificio en ruinas y así instalar rápidamente una cancha de pasto artificial, dando paso a la inauguración de un centro deportivo, dedicado al futbol cinco o comúnmente llamado de salón.
En definitiva esto significa, sin la necesidad de una fuerte inversión, poder concretar el sueño de Rolo de por fin estar al servicio de su vocación, sumado a que tiene la idea de fundar una escuela de dicho deporte, organizando campeonatos entre socios, además de explotar un lindo bufet.
Los mayores entuertos se suscitaron cuando al no alcanzar obtener los requisitos indispensables para la adjudicación del crédito por vía legal, debieron de acudir con premura a un prestamista financiero, quien no tardó en querer sacar ventajas sentimentales de la acuciante situación; puesto que éste hombre sesentón, llamado Manuel López, demuestra serias intenciones de querer conquistar a Marta, incluso como para hacerla su esposa.
Como en todo barco que se está hundiendo el capitán es la última persona en salvarse, por ello ahora Rolo está dispuesto a soportar los embates del financista con tal de obtener la suma requerida, incluso ante las serias intenciones de arrebatarle su más preciado tesoro.
El arreglo económico entre los Puentebelo y el financista Manuel López, que diera comienzo a la obra programada, consistió en un adelanto de cien mil pesos, equivalentes a unos veinticinco mil dólares, ha ser devueltos en veinticuatro cuotas de siete mil quinientos pesos.
O sea que solamente quince mil dólares fueron destinados a obras más el resto a poder sostener la economía hasta tanto el negocio comience a dar sus buenos resultados.
Con lo cual pudieron levantar un hermoso quincho para la posterior instalación de un bar, unos vestuarios, una pequeña necesaria oficina donde por el momento se están alojando, más la creación de dos canchas, una de pasto sintético y la otra simplemente de tierra.
Con la única condición de que Marta Müller en persona sea la encargada de llevar adelante las negociaciones haciéndose presente en todas las reuniones que en lo sucesivo halla por delante; e inclusive a que los mellizos estén autorizados a llamarlo Tío toda vez que requieran de su atención. Algo que a Rolo no le cayó nada bien pero que no tuvo mejor remedio que aceptar.
Resulta más que evidente que las intenciones del prestamista son entrarle de lleno al corazón de su pretendida, más cuando las sogas comiencen apretar directamente solicitar un intercambio de afecto por deberes incumplidos.
Por fortuna los vecinos van respondiendo al llamado con entusiasmo y el negocio tiene un arranque auspicioso. De movida la convocatoria está resultando un verdadero éxito y antes del primer mes ya llevan cien personas asociadas; y aunque la cuota no sobrepasa los veinticinco pesos sirve como para ir arrimándose a la suma requerida como para que las cuentas y el balance mensual cierren correctamente antes que tener que vender el cuerpo y el alma al usurero.
No obstante Manuel López ya se ha metido lo suficiente habiendo seducido a Marta y a los niños con ilusiones de progreso antes de lo establecido por la ley más del fuerte.
Los primeros cimbronazos ya se han provocado irremediablemente, motivando la consabida crisis matrimonial, de la que nadie suele quedar ileso. Lentamente los celos van carcomiendo las vísceras de Rolo, quien sin ayuda pretende saltar al vacío, aunque le resulta imposible dejar de amarlos; mientras tanto que las almas ilusionadas del resto de su familia ascienden como el vapor hacia nuevos estratos espirituales.
Fuera del propio alambrado que rodea el predio deportivo, de la calle Rivadavia, denominado como El portal del futbolista, la convivencia entre los Puentebelo, incluido los dos niños, se fue transformando en un verdadero vía crucis, entre otras vicisitudes pues conviven como encerrados en una caja de zapatos; amén de que hoy por hoy, cosa que antes no existía, hay prarámetros de comparación que complican la tranquilidad.
Ahora, no solamente las cuentas financieras no cierran de ninguna manera, cuestión negativa que hace acumular otra deuda paralela por un plazo similar, sino que el romance entre Marta y el prestamista se hace muy imposible que permanezca en el anonimato, trascendiendo a mayores con promesa de previo divorcio convertirse en matrimonio.
O sea que una vez cumplido el plazo como para saldar las cuotas pactadas, se hubo acumulado una cifra importante, aunque en ésta remaike un tanto más aliviada, prolongado la deuda por otros doce meses, que como consecuencia se traducen por el agobio en un viraje definitivo en la estructura de las relaciones sentimentales.
Marta no tardó en tener que formalizar un noviazgo, que en breve se ha de transformar en un serio concubinato por ahora, habiendo promesas seguras de tener que marchar del hogar.

La oficina acondicionada como un departamentito seguirá albergando a Rolo, pues a falta de confort de común acuerdo han decidido que los mellizos vivan con su madre en la mansión del usurero.
De todos modos, Marta y Ezequiel, abandonados a la vera del destino continúan vinculados por dicho amor eterno, pero en lo susecivo como amantes ocasionales, sosteniendo un romance bravo pero furtivo del que solo ellos están enterados.
Aunque pueda incitar a la tristeza, saber la verdad es mejor que andar en la nebulosa. De éste matrimonio serio han quedado las partes desperdigadas. Sus hijos nunca fueron mosquitos pero igual el viento los hizo correr a su antojo hacia el mundo de la bondad material, sin ellos pensar jamás en ser otros que no fueran pichones del nido primero. Digamos que sin haber fallecido víctimas de la compulsa, igual es como que los arrasó un maligno huracán hacia un cielo extraño de riqueza.
Pero las deudas son antagónicas a los deseos, basta con llegar a deber, para que enseguida te crezcan cuernos en las uñas de los pies, o tener una bella mestiza europea para que aparezca un viejo capitalista quedándose con el cartón lleno del bingo ganador con el pozo acumulado.
Aunque Rolo, en todo ésto el más perjudicado, no puede negar que el sexagenario, que de seguro no se le ha de parar la pija, erectar el coso más de una vez por semana, lo ayudó mucho, quizá sin saberlo, a que éste monumento denominado El portal del futbolista que antes no existía ahora flamee en lo alto del mástil del deporte.

Sin embargo el tiempo pasa como rollo de papel higiénico y se siguen acumulando campeonatos infantiles de niños que nunca llegaran a nada, intrascendentes donde el pez chico de camiseta agujereada acaricia con las manos la vanguardia solo por un mísero ratito, antes de ser comido por el grande que espera para triunfar la paga en chocolates (pero que tampoco revelan misterio alguno más que ser otros patas duras) y de paso nunca se revierte la tragedia de los Puentebelo de permanecer unidos como el jefe quiso y proclamó.
Además de acumularse las reuniones en el bar, donde el propio estúpido damnificado atiende con una sonrisa de dientes postizos, que ahora luce con suciedad por falta de la dama perfecta, de personas que moviendo la boca sin gracia definen el rumbo de aquello que luego termina en el horno de Hitler, más la tragedia de los Punetebelo de estar separados por el muro más grueso del mundo se sabe nunca ha de finalizar.

Marta Müller visita a su ex marido dos veces a la semana, para que los niños (que a pesar del dinero se siguen llamando Jacinto y Carolina) puedan visitar a su amado padre progenitor. De paso Marta lava su ropa y luego la extiende sobre el alambrado que rodea el predio.
Y es precisamente en esos días felices de aire fresco de primavera, donde hacen el amor a destajo, escondidos del resto en el vestuario de mujeres, donde por algunos breves minutos no existen más que sus ya conocidos corazones que tanto latieron antaño ahora bailando acompasados por la dicha a campo travieso.
Desde luego Manuel López se hace el distraído, después de todo él tampoco esperaba tanto que Marta se arrojase a sus pies por una deuda tan insignificante, pero cada quien vive las cosa tal cual las emociones lo indican, claro primero pasadas por el colador de los insignes valores morales, entonces ¿Porque habría de avivar giles dándose un tiro de nueve milímetros en la boca? Que el tiempo corra entonces como un atleta de Jamaica, que tampoco le quedan tantos días felices para derrochar.
Rolo siempre soñó con que su hijo Jacinto sea primero aprendiz de jockey y recién después con arrogancia un triunfador al tope del ranking, pero de tanto comer y comer, de darle al diente a ese alimento de ricos, ha crecido que se ha equiparado con un verdadero oso; o igual que su hermana la gordota, pero antes de comenzar la nueva dieta pues ahora se asemeja a una modelo de pasarela.
Siente que todo se le escapa como agua entre los dedos, que ha perdido influencia hasta el extremo de ser un extraño. Tiene como paliativo que está rodeado de niños que de alguna manera cubren el lugar vacante, pero son voces que siempre se renuevan pero que nunca termina de asimilar.
A tal punto llega este agobio infame, que está pensando con extrema seriedad en regresar al Paraguay que lo vio nacer y abandonar esta diaria labor por querer recuperar el alma desposeída; su educación no le permite aceptar ser un padre figurita decorativa y menos aun que su otra mitad de la naranja beba licuado de bofe crudo con agua salada. Aunque a decir verdad existe una grieta en todo ésto por donde se filtra un tanto de felicidad, y es ésta en que palpita cada partido que disputan los niños con vibrante entusiasmo, entonces deberá esperar a que termine la temporada como para concretar su gran deseo de escapar hacia la mencionada libertad.

Una mañana en que se despertó más temprano que nunca, en la que justamente se habría de disputar la final del campeonato donde oficiaría de referí, pues sentía dentro de sus oídos el piar de los pájaros cual bullicio ensordecedor, se encontró para su gran sorpresa con que el predio estaba colmado de aves. Sobre todo la cancha número uno donde el pasto sintético estaba siendo arrancado a los picotazos.
Tuvo que correr como un loco dando círculos sin sentido con la función de espantarlos a todos, no encontrando mejor resultado que una deserción momentánea pues enseguida regresaban como si nada.
Muy preocupado por ver como rompían y llenaba de excremento su morada, tomó una escoba comenzando a repartir golpes sin reparar en las consecuencias, únicamente consiguiendo aumentar la suciedad ya que sin matar a ninguno hizo un desparramo de plumas solo comparable con los restos que quedan después de una pelea de almohadas.
No encontrando otra solución que fabricar un espanta pájaros mujer utilizando dicha herramienta, clavada en la tierra vestida con ropas de Marta.
Ese mismo día justo antes de dar comienzo al partido entre ambos finalistas, cuando los equipos precalentaban a un costado de la cancha principal, justo cuando se estaba por dar la pitada inicial que ansiaba soplar con tantísimos deseos, aun con el maniquí en pie cumpliendo a la perfección su tarea, pudo observar, con gran asombro, otro acontecimiento extraño con ribetes sobrenaturales, una larga fila de hormigas de gran porte que llevan pancartas en señal de protesta escritas con letras ilegibles por los diminutas, desfilando hacia unos de los arcos, donde justamente en breve atajaría un sobrinito del conocido capitalista Don Manuel López.
Entre otras cuestiones que lo hacían alegrar, vestidos de moño y miriñaque estaban sus hijos presenciando el evento, los cuales de inmediato le acercaron la lupa, que siempre utiliza su madre para la costura, como para observar con mayor precisión tamaño milagro. No obstante decidió pasar por alto semejante cuestión, dando comienzo al mach como si nada extraño ocurriera; iba cayendo la tarde y por falta de luminaria decente era mejor no dilatar el comienzo del encuentro.
Cuando promediando el partido esos insectos envolvieron al niño cubriendo íntegro su cuerpo.
El propio damnificado, más el resto de los competidores gritaban desesperados, corriendo sin sentido de aquí para allá, igual que los padres que estaban presente en la horrenda odisea.
Hasta que con un fuerte chorro de agua proveniente de los bomberos, se pudo despejar su cuerpo mal herido de dicho enjambre.
Pero fue muy tarde para éste guardavalla agonizante, que enseguida en el traslado al hospital, con el ochenta porciento del cuerpo carcomido, dejó de existir.
Ahí fue que el prestamista indignado regresó como un toro para enfrentar a Rolo, recriminando fuertemente al negligente con puñales por la muerte del querido pariente, cuando exasperado arrancó de un tirón hacia arriba la escoba vestida con la ropa de Marta Müller, que como se apuntara era utilizada para espantar las aves, dando comienzo cual si hubiera accionado la perilla del divino escarmiento (pero no por lo lindo sino por lo sagrado) al regreso de los pájaros pero ahora enfurecidos contra la concurrencia, quienes sin solución de continuidad se precipitaron sobre los allí presentes, atacando a los picotazos nada más ni nada menos que en los propios ojos.
Como resultado final de la cruenta batalla quedaron ciegos las ciento veinte personas que allí se encontraban, incluidos, Rolo, Marta y sus hijos, Manuel el prestamista, los bomberos, padres y jugadores, más un montón de aves muertas desperdigadas por todo el espacio físico.
A pesar de haber quedado todos ciegos por completo, algunos sin los ojos inclusive, y de no haberse hallado culpable alguno, habiéndose asignado toda esta tremenda contrariedad a un hecho de carácter metafísico, las costumbres siguieron igual tanto en El portal del futbolista como en el entorno de Rolo y la casa del prestamista; que dicho sea aun continúa conviviendo con Marta y sus niños. Solamente que en éstas instancias por demás difíciles un tanto más interesados por la suerte de Rolo quien se encuentra indefenso en su doble condición de discapacitado y hombre que vive solo, solo con su lazarillo.

Con todo lo expuesto, igualmente se inauguró una escuela para futbolistas no videntes, donde se compite como antes, en torneos perfectamente diagramados, en un muy buen nivel de juego, tanto que algunos muchachos integran el seleccionado nacional, con sus correspondientes trofeos y premios; y que cuando el matrimonio de los Puentebelo, hace buen tiempo separados de hecho, se reúne en los días de visita hacen el amor delante del propio López, si total no puede ver nada.
A pesar de parecer imposible, con toda esa contra encima, siguen igual de felices pues han sentido la presencia de Dios, aunque tal vez se pueda afirmar: enojado, disgustado por el mal comportamiento generalizado, pero vale destacar presencia al fin de lo divino sobrenatural sobre el presente material.

Dicen que cuando uno avanza demasiado es porque también va a retroceder, que las cosas se retraen antes de desinhibir ¿Será por ello que a los pocos días de este cruento acontecimiento donde las aves arruinaron los destinos de tanta gente linda salieron a la venta unos anteojos para ciegos que permiten ver con toda perfección? La ciencia ha podido resolver este crucial problema por medio de la técnica más avanzada.
En resumidas cuentas, los anteojos, que son de forma rectangular un tanto más aparatosos que los comunes de sol, que vendría a ser un dispositivo que por intermedio de una cámara filmadora que procesa la imagen exterior, que se va conectando con el nervio óptico ayudado por un simple laser especial quien transmite en directo la información al cerebro. Son un verdadero avance científico que acaba con la ceguera, aun también por ausencia del instrumento natural, quienes pueden ser reemplazados por otros postizos adaptados para ensamblarse perfectamente con el revolucionario artefacto.
Éstos serán entregados de forma paulatina en comodato, más los posteriores, los sucesivos anteojos, deberán ser adquiridos en forma particular abonando una módica suma, algo nada inaccesible, como para destacar.
O sea que en un período breve de tiempo se puede afirmar que el acuciante problema de la ceguera permanente ha de ser eliminado de la faz de los seres vivientes, siempre y cuando se tenga el instrumento debidamente adaptado y colocado, pues es sabido que posteriormente se ha de extender al resto de los animales.
En lo referido a lo deportivo, en cuanto al estilo de juego, es evidente que ha de existir un antes y un después de la aparición de los geniales anteojos, ya que jugar con la ayuda de ellos se hace muy parecido a lo normal, aunque, desde luego nada tiene que ver con hacerlo en la total oscuridad, donde los jugadores centran la habilidad en ir para adelante pateando el balón con fuerza hacia el centro solamente. También en este sentido existe un cambio sustancial en la forma de jugar, donde es de suponer que ha de suceder una impresionante evolución en el futbol para ciegos.

Rolo y sus anteojos, bastión ocular de la ciencia moderna, a menos que no los pierda pues ya es el tercer par que cambia en la corta etapa desde que comenzó esta era moderna, son inseparables como el heroe con el antifaz. Hombre luchador como los hay pocos que de tanto hacer pesas en los ratos libres ha esculpido su cuerpo de alta fibra muscular cual fisicoculturista de competición. Siempre con su pito gris de referí colmado de humedad colgando del cuello contra el pecho lleno orgullo, símbolo de la vocación de impartir justicia dentro de un campo de juego. Además de tener el lazarillo marca ovejero Alemán, que a menos que vaya ha extraviar las gafas, hoy es una fiel mascota bien alimentada que adora como a un hijo. Con su portal para futbolistas ciegos videntes que se fue ganando un pedazo de respeto y alto reconocimiento en el seno del deporte local. Que aun con la desgracia encima de ver aquella linda familia que a paso de avestruz se va perdiendo en el limbo de los recuerdos (puesto que aparte de alejarse seducidos por el bienestar están siendo reemplazados por un nuevo clan, que de pronto allanó su destino por intermedio de una novia con descendientes de un antiguo matrimonio, quienes ya estarían domiciliados en su flamante casa prefabricada ubicada dentro del mismo predio de la calle Rivadavia) sigue progresando y ha sido invitado a dirigir un partido exhibición, donde entre otros consagrados ha de participar el propio Lionel Messi, a desarrollarse en el estadio mundialista de Mar del Plata en la semana entrante, con motivo de que uno de los alumnos de la escuela que dirige alcanzara el privilegio de integrar la selección nacional, pero atención, de los futbolistas profecionales a los que todos admiramos, debido a su gran destreza y habilidad con la pelota redonda liviana a sus pies, siendo que es el primero en debutar en la categoría, pero que aun no pertenece a club ninguno más que al portal de Rolo, pero que ya ha iniciado tratativas para jugar en Boca Juniors; una presentación oficial en sociedad debido a que la gente aun ignora las virtudes de éste muchacho maravilla.
Con motivo del partido exhibición, en el Portal se ha organizado una gran comilona, que inclusive luego de finalizado el encuentro se extenderá hacia la avenida Rivadavia con un bailongo en la calle. Y por intermedio de una empresa privada están preparando una paella gigante, además, se han instalado baños químicos puesto que con los vestuarios no alcanzaría, porque de tanto público asistente hay mesas hasta en la vereda.
Con el paso del tiempo los nuevos que se fueron incorporando de a poco fueron desplazando a los ciego que eran mayoría, sumado a la cantidad de curiosos de afuera y a que el gobierno no a podido satisfacer la verdadera demanda por consiguiente hoy no todos los presentes usarán los anteojos modernos; pero por respeto al trágico pasado el partido será reproducido por auto-parlantes habiendo solo una pequeño televisor en blanco y negro.

-Percibo un agudo sentimiento donde me veo como aquella gran olla de hoy en el Portal del futbolista (dice Rolo muy emocionado en voz alta por intermedio de un micrófono, antes del encuentro entre la selección mayor que presenta por primera vez a su discípulo contra un combinado de estrellas) donde el contenido me pertenece más allá del continente donde quiera que estén las fronteras del bien, cual si fuera el que se expande por el aire como un viento abrazador para ofrecer el amor en cada rincón del universo, que sin duda es una misión que sostengo, que si no fuera yo mismo el que asiste vuestras almas serán mis seguidores pues para el caso es lo mismo, hijos que son mi sangre cuajada y esculpida, partes de mi corazón que invaden la misma realidad como esquirlas de un Big Bang primero.
Ovación y pitada inicial.

Cuando por fin regresé para mi sorpresa me encuentro con que la casa está vacía de gente; aquí nadie hay más que yo y el silencio de mi interior satisfecho por la tarea cumplida.
Mi novia con los niños y el perro han salido de paseo dejando al Portal sucio y desprovisto de atención.
Pero igualmente para mí solo tengo aires de melancolía y una cuantas cajas con pirotecnia de la noche pasada que hubieron prohibido hacer detonar por precaución, que deberé devolver lo antes posible antes que ocacionen un nuevo desastre.
Sin embargo por la avenida más larga de la Argentina pasan los peatones como segundos en el reloj pulsera; pero el desierto y la soledad son como propios de este sitio hoy inerme que latente espera que se reanuden las tareas de siempre.
El éxito de ayer es un aliciente para continuar con la fe como una vela que empuja la embarcación; pero no hay que aflojar los músculos porque el camino nunca da tregua a los pies del caminante.
Recogí de adentro de una biblia, del génesis cuatro dedicado a Caín y Abel, capítulo señalado con un pedazo de hoja perteneciente a un antiguo reglamento del juego de futbol donde habla del off-side, junto con una foto de Jacinto y la nena con su madre que yo mismo hube sacado en un día feliz allá en mi querida Asunción, y observando en especial interés la imagen de sus sonrisas estridentes dibujadas en el rostro, sentí venir un enorme escalofrío en la espalda solo de pensar como la familia Puentebelo se disgregó por completo, como perdigones en el medio del monte sin nadie donde poder impactar sino la riqueza material. No obstante pienso que contra esto nada puedo hacer más que rezar todo el día para solicitar que la alegría nunca les falte y aparte alzarme como para mí de un basto espíritu de sabia resignación. He podido rehacer la mía, pero extraño tanto aquellos momentos donde me veía como en un espejo reflejado en ellos, que por ningún lado encuentro el poder de la abstracción.
Es de mencionar que aquellos insectos y aves que atacaron al barrio hoy por hoy no aparecieron más, lo que simplifica las cosas pues la población empezaba a sospechar que se trata del diablo.
Me encuentro dentro de la prefabricada que ocupa un ángulo del terreno esperando que lleguen mi novia con los pibes, pero en contraposición se hace presente mi ex señora Marta Müller, algo excitada, cargando tres bolsas de consorcio con pelotas especiales para los ciegos, que son más chicas y pesadas, pues debe ser que últimamente suelo extraviar las antiparras y debo jugar futbol a la antigua usanza practicando con aquellos que aun no la han recibido, luego haciendo que se trasfiera un malhumor insoportable.
Pero la experiencia indica que las apariencias son producto de las condiciones del habitad por lo tanto se interpuso la pregunta: ¿Que llevas allí? A lo que Marta, extraviada, pero increíblemente tranquila respondió con la frase mortal de: Las cabezas de tus hijos. Más abre el primer recipiente donde se encuentra la del prestamista Manuel López y agrega: Y la de toda mi familia.
Yo petrificado pero a punto de estallar en ira voy como cayendo en un pozo depresivo que no me permite hacer nada con el cuerpo, sintiendo las extremidades adormecidas y un fuerte deseo de romper en llanto desesperado. Atinando a decir únicamente unos cuantos balbuceos de entre los dientes solo pudiendo emitir algunos sonidos guturales acompañados de sílabas poco convencionales.
Hace mucho que entre nosotros no pasa nada, pues entonces presumo que es un ser independiente al cual no tengo porque comprender y hacer pronunciar frases que reflejen mis anhelos.
Tomé un cuaderno y comencé a querer encontrar una hoja determinada, donde habría supuestamente algo escrito por mí, solamente alargando el crucial conflicto que aun permanece en suspenso, cuando veo asomar de las otras bolsas las caras de mis hijos con los rostros pálidos con signos de haber sufrido una onda decepción, desilución.
Es como si estuviera navegando en un cáscara de banana por Venecia preguntando donde queda Venecia, viendo como la trama de mi destino se ha encogido como la porcelana en el horno, sin poder recriminar a la mujer que tanto odio porque se lleva lo único que tengo, y hasta dejando pasar yo por alto el acto criminal en si mismo, casi como invitándola a tomar una té con mazas en una tarde de invierno.
Ella piensa que la historia debe quedar en ella, todo pasar por su filtro dentro de si: El señero ser viviente que resume todo un cacho de vida, que condensa el pasado de muchos para que el futuro se vea más aliviado de peso concreto.
Después a voz batiente reconoció que todos se habían olvidado de aquella familia nuestra, de mí, del Paraguay, torciendo sin asco los valores hacia otro continente lleno de abundancia como cosa corriente que emana de una canilla. Que los que fueran quedando atrás sean como una estela lógica que va dejando la embarcación.
Que de todos modos no tiene pensado hacerme pasar por asesino, amén de serle muy sencillo hundirme en el fango, que no tema que igual ella misma se ha encargado de llamar al novecientos once. Que en breve ha de ser arrestada y considerada culpable. Que solamente llore a los muertos.
Más enseguida recogió los bultos, deteniendo la marcha solo para entregarme las antiparras de mis hijos, quedándose con la de su marido Manuel. Marchando hacia la avenida donde la espera la cárcel o el manicomio. Ella no siente arrepentimiento pues hizo algo que debía hacer.
Asumo la perdida de mis hijos, acepto las cosas como son no deseando agredirla ni que le vaya mal. Fue un final previsible pues caminaron obnubilados por cosas, valores que ojalá que no triunfen.
Justo cuando Marta salía para entregarse, llegó mi novia con los niños sonrientes sosteniendo un globo cada uno; creo que alcanzaron a entender la magnitud de lo sucedido solo hasta cuando horas más tarde escucharon de forma oral la tremenda historia.
Veo en el espacio todas las dimensiones que existen, con sus seres extraños aparte de los seres que son de ésta realidad, el reflejo del bronce de una canilla es la vestimenta de algún espectro, en cambio los espíritus tiene sus cuerpos como muñecos salidos del cuadro plano que son energía pura de luz.
Mágicamente cuando el operativo policial se estaba despejando comenzó a llover fuertemente. Yo no se nada de política pero presumo que nos iremos a ahogar. La mala suerte se ha materializado dentro de lo existente, de todo lo que hay aquí. Habré de poner unos cuernos de toro en la entrada del Portal.
Debo alejar la mala suerte aunque ya sea demasiado tarde.
La febril mirada del interior que sale de la oscuridad, emerge con fuerza de querer luchar más y más.
Finalmente la tormenta copó la ciudad, no mató gente, pero hubo muchos daños materiales.
El pueblo empieza a dudar de que soy el único culpable, un enviado del diablo que ejerce un poder maligno sobre el lugar, entonces después de pensarlo me agarran entre todos y me crucifican atándome al travesaño de un arco.
Fue brava la golpiza donde quedé como un harapo, como un simple trapo de piso.
Pero voy a seguir adelante, como sea habré de alejar la mala. A lo que me de la vida.

Teresa Canestraro empezó haciendo unos arreglos florales como para adornar una fiesta de cumpleaños, con tanto éxito, que luego hiso otro para el casamiento de su hermana y así de a poco se metió de lleno en el mundo de la Ikebana.
Teresa tiene dos hijos varones, Jonatán y Gustavo, de siete y nueve años respectivamente.
Siendo una mujer separada, no por casualidad, se puso de novia con un hombre que tiene un vivero en capital federal, con todo el frente del terreno que ocupa una manzana de cien metros, que da a la calle Díaz Vélez, entre las calle Castro Barros y Gascón, donde lo rodea un extenso muro.
Pero aconteció algo extraño dentro del negocio de su actual pareja y es que algunas plantas, sin ser ellas de origen estrafalario, se salieron de la norma habitual de permanecer quietas en la maceta avanzando por el espacio; hasta inclusive involucrándose con algunos clientes, quienes se llevaron unos grandes sustos por este real motivo.
Por ejemplo a una clienta una enredadera de hojas llamativamente grandes la empujó fuertemente haciéndola tropezar contra el piso, y sin llegar a ser un intento de homicidio igual se enojo muchísimo amenazando con iniciar acciones legales. A otro señor un cactus cual puercoespín por medio de un movimiento brusco le clavo varias espinas. Más en otras oportunidades por espacio de algunos minutos se pudo ver a todo el conjunto moviéndose con total desparpajo.
También se sospecha de un caso en particular donde una persona cuyo cadáver apareciera estrangulado en una vereda próxima al barrio habría sido víctima de alguna de estas locas plantas. Sumado a otra versión que circula que una parra de uva que fue vendida por ese comercio, y en un casamiento se cayó, precipitándose sobre los propios invitados ocasionando otro par de heridos.
Pero el colmo de los colmos fue cuando una nave venida del espacio con un extraterrestre dentro, que aterrizara justo en la vereda de la calle Díaz Vélez, después de haberse instalado una base militar poblando la zona de soldados fuertemente armados como para custodiar al visitante, ocurrió que una de ellas envolvió al humanoide apretando con tanta fuerza su cuerpecito que le saltaron los jugos interiores, más unos órganos que se suponen han de corresponder al aparato digestivo.
Y además fue increíble ver cuando al momento otra se salió por lo alto elongando sus ramas de tal manera que alcanzó considerable altura derribando un helicóptero del propio ejercito que, pobre, intentaba trasladar la nave.
Es muy diferente hablar mucho por ser una persona charlatana a tener un problema y por ello expresarse por medio de la voz antes de sucumbir como atacada por los nervios, bueno, a partir de esta fecha es lo que le acontece a Teresa, que de ser una muchacha de poco hablar ahora terminó siendo un loro barranquero que dice con la lengua la mayor parte del día, callando solo cuando duerme.

Teresa asustada por lo sucedido tomó la decisión de abandonar a su novio y alejarse de aquel mundo loco. E inclusive cambiar el antiguo oficio de la Ikebana por el nuevo de fabricar flores artificiales; hechas sobre papel y del mismo modo hacer arreglos con ésta nueva modalidad.
Pero Pedro no se resigna a perder a su amada no dejándola en paz ni un solo segundo.
En cuanto a la trascendencia del fabuloso fenómeno de que las plantas se desplacen por el espacio y que maltraten a la gente como queriendo expresar algo, no tuvo demasiado eco puesto que uno a uno los argumentos fueron cayendo presas de la mortal duda.
Y justamente por ello es que Teresa Canestraro no desea retomar el curso de la relación con Pedro, por temor a que todo este mundo que emerge se vuelva en su contra.
No obstante al poco tiempo otros casos se sumaron a la lista, con lo cual el hecho tomó estado público, haciéndose más comprensible lo sucedido en casa de Pedro: Una hilera de árboles allá en el campo se salieron de raíz y comenzaron a caminar por la ruta, en distintos lugares se sabe de flores que se mueven como intentando hablar emitiendo sonidos agudos como salidos de una sirena, y otros tanta anomalías de características parecidas donde el reino vegetal asume una razón diferente, donde lo más destacable es la facilidad que poseen para desplazarse.

Entonces cuando ésta pareja de novios ya parecía disolverse, donde no cabía ninguna esperanza de reconciliación, aconteció que una planta con forma de humano salió caminando de otro arbusto mayor, haciéndose presente en la sociedad, dando una explicación por televisión al público de lo que en verdad está sucediendo. Y es que seres vivientes de otro planeta están queriendo venir a poblar la tierra, con intenciones de depredar el nuestro, puesto que ellos viven en un astro cien veces mayor de tamaño, siendo una cantidad enorme de seres acostumbrados a morar sin plantas ni animales, solamente de frutos de mar entre rocas grises. Entonces el hombre-planta, luego de ofrecer una sensata explicación de que su reino lo envía pues al acercarse el fin del mundo se sublevan de esta particular manera, se hubo enrolado en el ejercito de las Naciones Unidas e hiso frente a la llegada de las cien primeras naves, que con su poder de traslado y de ataque por medio de rayos laser supo combatir hasta el final, donde pereció cuando tenía todo bajo control víctima de una agónica respuesta. Por este motivo Teresa despejada de dudas, retomando la confianza, depuso la actitud negativa dentro de la relación con Pedro Ramírez, e inclusive con igual actitud frente al oficio de la Ikebana, únicamente que ahora intercala flores artificiales y elementos naturales.
Pero el mundo entero se ve envuelto en una verdadera crisis debido a que estos seres extraterrestres siguen invadiendo, alguno habiendo logrado tomar contacto con la superficie del planeta, causando estragos, depredando a diestra y siniestra. Siendo repelidos tanto por el reino vegetal, como nosotros los humanos, los animales, que en conjunto asumen una lucha en defensa del planeta.
A si mismo en el vivero de Pedro Ramírez, previo festival de plantas que durante toda una noche danzaron al compás de un mismo ritmo, nació, emergió de adentro de otras plantas, una mujer muy exuberante y hermosa, que tiene la piel de la misma textura que las hojas en general. Con el mismo poder que su antecesor, dispuesta a luchar frenando la llegada de las naves.
En concordancia con las órdenes provenientes de los altos mandos, ésta súper mujer llamada Amanda hizo base en el mismo lugar donde por primera vez apareciera.
Siempre recibe noticias de nuevos ataques, pero ayer un par de naves aterrizaron justo en frente del vivero sito en la calle Díaz Vélez, donde se registró un fuerte enfrentamiento donde perdieron la vida todos los extraterrestres en manos de la mujer-planta, excepto uno que fue derribado por un enjambre de abejas y avispas que prácticamente lo devoraron por completo.
Así mismo los espíritus de distintas personas se hacen notar en forma perfecta a como los originales participando de la misma lucha, pero como fuentes de luces que dejan traslucir colores y formas variadas, para desviar la artillería de municiones desconocidas en forma de poderosas bobas, que los enemigos confundidos les disparan siendo que son de energía únicamente. Como así también intervienen intentando mediar en el conflicto ángeles venidos del cielo, además de espectros, duendes y fantasmas.
Y de las Ikebanas que actualmente prepara Teresa, mitad flores artificiales y el resto material de la naturaleza, de las que nacen seres pequeños con forma de humanos con alas de papel glasé, también dispuestos a la defensa de lo nuestro.
Amanda, se instaló, haciendo base en el mismo lugar donde por primera vez apareciera. Ella tiene una férrea rutina de combate, pero igual se hace espacio para estar en su casa con los suyos, donde en la cena cuenta de sus aventuras y proyectos venideros.
En primera instancia los más íntimos de la heroíana fueron Teresa con sus hijo, más Pedro inquilino del lugar, pero luego se agregó el propietario de la manzana, un hombre llamado Ezequiel Puentebelo, apodado Rolo, quien enseguida habría quedado flechado de amor por la heroína, que por fortuna también le corresponde en el sentimiento.

Después de mucho luchar contra los invasores, al verse doblegados, éstos cedieron en sus intenciones abandonando la búsqueda de ese otro sitio lejano donde poder hacer sus diabluras, crear un oasis para ellos, no resultando nada sencillo persuadirlos de que depongan la actitud conquistadora. Primero tuvieron que caer muchas naves en el intento por arribar a nuestro hermoso planeta, de seguro para enseguida depredarlo e instalarse como holgazanes.
Y todo gracias a las dotes de Amanda quien facilitó éste gran triunfo, que tal vez de momento sea parcial, pero con la esperanza de una rendición definitiva en un plazo no muy lejano, con sus poderosos rayos que emana de la férrea mirada, más su capacidad de traslado por medio de un estiramiento del cuerpo, quien es dirigido por la voluntad de la mente, que arriba primero al objetivo, mientras al instante el resto de las partes se contraen volviendo al tamaño natural.
Pero no obstante resulta muy notoria la disminución de los contingentes de naves que avanzan por el espacio sideral hacia nuestra dirección, lo que da a suponer que en breve dejarán de acosarnos debido a la impotencia de cumplir con lo expuesto.
Y a sí mismo es de destacar la participación de los distintos emergentes de las diferentes especies que conforman los seres vivientes que también junto con la Mujer-planta integran la cuadrilla militar, como ser el Hombre-insecto, una criatura con fisonomía de humano pero cubierto de poderosos bichos, quienes no dudan en atacar cubriendo a la víctima, desde luego cuando el peligro del enemigo asecha, dejándolo momentáneamente al desnudo; otro enorme héroe de nuestros días que supo disfrutar de aquellas reuniones de camaradería en el vivero de Ramírez. Más el fallecido en cruento combate Hombre-planta y los propios militares de las naciones unidas quienes no escatimaron esfuerzos aportando aviones y armamento nuclear.
Se había organizado una cena en el vivero de Pedro Ramírez, con un posterior brindis por los buenos momentos vividos, cuando al comenzar la reunión Amanda acusa sentirse mareada, entumecida, solicitando permiso para recostarse sobre el sofá del living.
Cuando de pronto se siente la llegada de un par de naves espaciales en decidida intención de ataque, entonces Ella se levanta como si nada, y junto con el hombre insecto luchan de una manera formidable, pudiendo reducir con la muerte a los tres extraterrestre que participaron de la ofensiva; sus naves son pequeñas como para uno solo, pero en esta ocasión en una misma embarcación hubo dos sujetos, o sea que sumaron tres los invasores que aterrizaron. Entonces terminada la contienda entre todos revisaron la nave encontrando un mensaje escrito en la pantalla asegurando que ya no han de venir más de los suyos, que son los últimos en intentar conquistar el planeta, que jamás volverán por aquí.
Pero igual Amanda quedó presa de un malestar, relacionado con que de a poco vuelve a ser una planta. Lo mismo ocurre con el hombre-insecto que va perdiendo el traje conformado por miles de distintos insectos que se van yendo al exterior como las aves que pierden las plumas, quedando el hombre en paños menores en medio de la insigne fiesta.
Aun a pesar de los recientes ataques la reunión sigue su curso, solo que ahora Rolo custodia de cerca a su querida Amanda, quien lentamente parece dejar de existir como mujer, pasando a ser una planta exuberante, donde sus bellas piernas van siendo raíces prominentes.
Rolo muy confundido igual entiende los motivos de la partida de Amanda, que se deben a que todo vuelve a la normalidad en el universo y que se aleja la posibilidad de que el mundo se acabe en manos enemigas, para lo cual dicho instinto de conservación se puso en marcha, como una fe que materializa milagros, haciendo posible que los diferentes conjuntos de seres vivientes divididos en las especies, puedan defender su único habitad posible, representados por héroes que emergieron del germen propio, pero que ahora regresan.
Amanda ya casi no puede hablar, Rolo solicita que por favor le faciliten una maceta para cuando todo haya concluido. Ella asiente pronunciando un si con un hilo de voz.
Rolo maldice en voz alta el hecho de siempre perderlo todo, pero teniendo a los lados a Jonatán y Gustavo, a quienes estima como a sus hijos, desiste de continuar maldiciendo.
Teresa encima muy compungida informa que emprenderá un largo viaje dejando a los niños al cuidado del paraguayo Rolo, ya que con Pedro la relación sentimental ha tocado su fin. Por su parte Rolo le dice que vaya tranquila, asegurando que no le ha de renovar el contrato y que pronto habrá de instalar una playa de estacionamiento donde irán a domiciliarse.
No es menor el sufrimiento de Teresa por tener que abandonar a sus hijos a cuando Amanda volvió a su estado original de ser una simple planta; pero todos elogian el estado de libertad del que gozan gracias a su denodado esfuerzo.
Como a si mismo la impotencia de Pedro Ramírez de ver como su hogar lentamente se disgrega, solo teniendo autoridad por un corto tiempo hasta la recisión del contrato de alquiler, más luego el vivero que ahora alberga a la heroína en un pontón de lata también dejará de existir.
Debiendo de aclarar inclusive que al Hombre-insecto luego de quedarse desnudo pues las moscas, avispas, mosquitos y abejas se apartaron de su cuerpo, fue enrolado en el ejército Argentino donde se le suministró un traje de etiqueta con sus respectivas condecoraciones.
Y sobre todo debo remarcar, como para ir terminando, que entre el propietario del terreno y Teresa Canestraro, sentimentalmente hablando, no pasa nada serio, únicamente una gran amistad y una enorme confianza.


El Dormilón.

Soy un recluso condenado a cadena perpetua por un doble homicidio agravado que nunca cometí, cumplo la condena en el penal de máxima seguridad de las Flores.
Intento portarme bien pero van varias veces que me han descubierto haciendo tonterías y me han encerrado en la celda de castigo.
Cuando por la noche duermo me refugio en los sueños, es adonde encuentro mayor sentido de la libertad, donde en verdad gozo aunque lo que sueñe sea una verdadera porquería.
Cada mañana soy el último en despertar, inclusive tienen que golear los barrotes con la cachiporra.
Me han apodado El Dormilón, me sugieren que mejor intente imaginar estando despierto y que escriba canciones.
Ahora estoy presenciando una pelea entre reclusos con facas de metal por cada bando. Y es cuando uno de ellos cae herido de muerte, e intento auxiliarlo. Está gravemente herido en el abdomen, agoniza. Pero antes de partir me avisa que estaba haciendo un túnel en su propia celda individual, casi listo como para escapar, que está justo detrás de un afiche de Marylín Monroe, que después de verlo morir solicite un traslado y lo compruebe con mis propios ojos.
Fue así que inventé un argumento donde no puedo dormir pues del techo se desprende revoque que me irrita la garganta, exhibiendo sin pausa un catarro tremendo.
Entonces un guardia amigo dio aviso a las autoridades y ordenaron que me pasen a la celda del recién fallecido.
Tengo que darle gracias a Dios de que no hayan tocado nada, pues yo les sugerí que dejen todo como está.
Y efectivamente todo resultó verídico y a la semana siguiente logré escapar sin inconvenientes; luego de atravesar el túnel que conecta con el lugar donde está la cámara que permiten la entrada de oxigeno por medio de un estractor de aire, saliendo hacia un patio donde hay un alambrado que corté con una tenaza, y luego otro quienes una vez agujerados me permitieron la exitosa huida.
Después en la página principal de los periódicos publicaron con ironía la noticia de que El Dormilón logró escapar en la noche.
No me queda otra posibilidad que cambiar de identidad, tengo pensado teñir mis cabellos y de ser posible transformar mi rostro, quizá aplicando una cirugía plástica, además de adelgazar unos cuantos kilos.
La primer persona que fui a visitar es una antigua novia, Sofía Alderete, quien me recibió con los brazos abiertos, de paso pude hacer el amor que hace tanto tiempo que no lo hago.
Y desde luego comenzar a marchar con un nuevo nombre y apellido: Enrique Burgos, que por un contacto que tuve en el penal pude alzarme de un documento falso, pero documento al fin, y de los nuevos éstos que vienen con una cédula aparte.
Como primer tarea Sofía me encomendó llevar su auto a verificar, a lo que no puede negarme pues de alguna manera debo pagar los favores, en un lugar que visto de afuera parece un vulgar desarmadero pero que según aseguran está apto para cumplir con dicha revisación.
Siento que tengo una papa caliente en el trasero puesto que aun debería permanecer escondido y no mostrarme en lugares donde puede haber policías, pero en fin, ella asegura que estoy irreconocible por lo tanto que no demore mi inserción social.
Resulta que dentro del gigante galpón donde hay gran cantidad de autos, en un descuido me robaron el portafolio con la documentación del mismo más algo de dinero, y cuando fui a reclamar pues sin los papeles no puedo concretar el trámite, al volver veo que me falta el capot.
Pero previo intentar salir del lugar otros autos me encierran como si estuvieran jugando con mi integridad física y moral.
Entonces me bajo y me pongo a perseguir al empleado con el que conversé el problema anteriormente, pero éste se camufló detrás de otro que no se como hicieron para cambiarse de lugares.
Y al regresar al coche me desayuno con que ahora le faltan las ruedas.
Todo este encarajinamiento terminó cuando un zorro verde de trásito me alertó que el vehículo es robado, mientras le quita la tapa de cilindros, que por ello lo han de desmantelar.
Yo asustado salí corriendo sin detenerme hasta llegar a los pocos metros de lo de Sofía. Y no va que en dicho camino de regreso me viene un malestar tremendo de tipo nervioso, de seguro por lo que acabo de sufrir hace unos instantes, cayendo desmayado todo transpirado pegando la nuca contra el cordón de la vereda, más enseguida unos transeúntes me llevan al hospital donde me detectan, aparte de liendres y piojos, la presión muy alta, teniendo una embolia cerebral que me deja medio cuerpo paralizado, para lo cual tuvieron que raparme los cabellos como para realizar los estudios de electro encefalograma, más llegado el caso perforar el cráneo para quitar el coagulo, siendo que mis pelos están teñidos a propósito sirviéndome de camuflaje.
Así es que me miro al espejo aterrorizado encontrando un parecido bárbaro con mi autentica identidad, más al no tener los documentos encima decido escapar cuanto antes.
A nadie le aconsejaría y menos aun recomendar, imaginar la decrepitud a la que me veo expuesto, así en pijama todo raído, teniendo que usar las paredes de bastón, tremendamente confundido a nivel que no distingo un elefante de una regadera, ni el norte del sur, ni el este del oeste, y cuando quiero pronunciar palabra mi voz sale peor que gangosa. Ni que hablar cuando intento cruzar la calle que debo arrodillarme y con uno solo de los brazo apoyar la mano sobre el asfalto, ayudado con el mentón del otro lado más la pobre pata rezagada del resto del cuerpo que apenas si hace fuerza, haciéndome acordar al dibujo animados de Mickey el ratón; donde los vehículos hacen sonar la bocina como solicitando que por favor alguien me socorra.

Por fortuna o por desgracia me levantó de ahí tirado un amigo de la infancia que no dudó en darme acilo en su propia casa.
Previo consultarme si mejor no debo volver a internarme, a lo que me niego, pues si así lo hiciera pronto me habrán de identificar.
Esta persona, a quien hace veinti tantos años que no veo, sabe de mi historia pasada y también dice conocer que soy inocente, con lo cual acordamos en que ahora me llamo de otra manera, no teniendo inconvenientes en adaptarse a lo nuevo. Entonces nos pusimos en contacto con Sofía quien no dudó en agregarse al grupo.
Mi amigo llamado Marcos, de apellido Cernada, de treinta y cuatro Abriles igual que yo, tiene un negocio de juguetes, una juguetería, en el barrio del Once en Capital Federal, ciudad autónoma de Buenos Aires, él piensa que si permanezco allí todo el día será complicado localizarme, inclusive el local tiene un apartado donde poder alojar mi persona, o lo que quede de ella, más como se aproximan las fiestas de navidad se le ocurrió la idea de disfrazarme primero de papa Noel, y después de rey mago, con lo cual habrá corrido una buena porción de tiempo, que permitirá que me recupere para luego decidir lo que hacer con mi futuro.
Marcos no tardó en acostumbrarse a llamarme Quique, pero en cambio le cuesta recordar el nuevo apellido, para lo cual siempre antes de contestar pregunta como para no meter la pata.
Pero la cuestión más importante es que gracias a él vivo rodeado: de muñecas, autos de plástico, revólveres idénticos a los de en serio, armamento de última generación, patinetas con sus ruedas que sueltan luces, arcos y flechas del futuro, pelotas de todo tipo, adornos que brillan cual purpurina y que invitan a emocionarse (cosas que cuando niño no pude disfrutar lo suficiente debido a que mis padres nunca invirtieron en mí) y no como ahora entre barrotes rodeado de fieras peligrosas al borde de la muerte.

Mi conciencia permanentemente me solicita explicaciones de aquel pasado criminal en el cual caí preso como en un laberinto de injusticias, donde supuestamente asesiné a mis padres queridos que tanto amé, pues la historia de mi destino atesora dicha ignominia como afrenta del diablo colocándome en su red, arrastrándome dentro de un envoltorio que es éste traje de papa Noel que llevo puesto como una piel a toda hora, día y noche, más todos los sinsabores que también acarreo en el lomo cual fardos del oprobio ¡que tanto pesan! que ahora ya estoy semi-paralizado, pero por fortuna con algo de perspectiva, ilusión que me permite seguir arrastrando éste maldito carruaje de espinas.
Aunque ahora una la luz divina ilumina mi esperanza toda desparramando sus rayos dándome vida, que a su vez otorga nueva alegría a mi corazón como para seguir en la lucha con la misma astucia e instinto de conservación, en contra de lo que opinen la ley confundida que aun así de engañada debe continuar impartiendo justicia a nosotros los corderos de nuestro Señor.

Mi amigazo Marcos Cernada nos invitó a cenar a Sofía y a mí para festejar que nos volvimos a arreglar, es decir nos pusimos de novios igual que antes, solo que en esta oportunidad yo con otro nombre bajo circunstancias adversas por demás; pero que claro con el cambio de identidad social se disimula bastantes a nivel que planeamos mudarnos a otro país a expensas de tener que ser unos indocumentados; que como a cada palmo lo compruebo es una situación muy humillante.
Estamos ciertamente contentos pues voy mejorando de salud y aparte el negocio está floreciente en cuanto que la clientela invierte mucho dinero en regalos. Así aunque yo parezca un fantasma disfrazado de Dios, con su boca torcida donde le cuesta pronunciar la oh que explaya su típica carcajada, risa que siempre dedica a los niños en cada suspiro; y al que le han puesto la bolsa de los regalos rellena de papel basura sobre el lado paralizado como para disimular; no obstante me siento optimista, bastante inmerso en esta nueva aventura que me depara la vida.
Viene un hombre vestido de traje a la juguetería, que primero me mira a mí de arriba abajo mientras reparto volantes de propaganda a los transeúntes, y después muy decidido dirige su atención hacia nuestro amigo Marcos.
Por lo que puedo observar desde aquí afuera veo que saca del bolsillo interior del saco una credencial, mientras escucho que dice ser un detective.
Desde luego que me pego un susto inquietante, que de hecho pone en duda mi permanencia, ya que estoy por decidir salir disparado tomando el primer colectivo que pase.
Pero recorro el camino aun tibio por donde pasara este sujeto, tan resuelto, divisando a la otra esquina un auto que tiene la pinta de ser de la policía, con otros tres fortachones de anteojos negros esperando como perros una orden de atacar.
Y entonces intrigado vuelvo la mirada hacia el interior del local, topándome con la escena que discuten de manera muy acalorada, cual si el funcionario estuviera a punto de colocarle las típicas esposas del detenido a mi propio compañero.
Entonces yo con mi mente por demás intrigada, con la corazonada de que algo tremendo sucede, lentamente me aproximé al patrullero e increpé a los policías de civil solicitando una explicación del por qué a mi patrón lo pretenden arrestar.
Para lo cual me encontré con la respuesta fulminante que desentraña una verdad no menos explosiva, de que está sospechado de ser un asesino serial, un criminal que habría matado como a veinte personas, con la peculiar característica de estar todas ellas emparentadas, con la virtud de ser parejas unidas por un vínculo afectivo de unidad.
Lo primero que pensé a ciencia cierta es que es el verdugo de mis padres, que estoy frente a la fiera aborrecible que destruyó nuestra gran leyenda; con lo cual podría resolver mi destino descarriado, y éstos pronósticos de mi historia particular que son infinitos anhelos de libertad, recobrando así la inocencia usurpada, el tan ansiado destino que jamás se apartó del bien como el primer valor consumado.
Sucedió que mientras me estaban informando cayó por sorpresa el propio detective en cuestión, algo enfadado, diciendo que el testigo no desea colaborar, que han de tener que conseguir una orden de arresto. E inmediatamente se marcharon a toda prisa.
Entonces no dudé un segundo en regresar lo más rápido que puedo a retomar la posición adonde estaba, tratando de disimular el acto de infidencia, o quizá de infidelidad hacia quien tanto colabora aun a mantener el estado de libertad que sostengo con delgados alfileres.
Más que nunca quiero aceptar la invitación para estar en su casa, haber si consigo alguna prueba de su culpabilidad en lo referente al crimen de mis progenitores.

Con Sofía, quien aun ignora los propósitos que persigo, quedamos en encontrarnos a dos cuadras de la juguetería en una calle cortada, despoblada, donde nunca hay nadie, y si bien he bajado unos cuantos kilos, más con esta peluca rubia estoy irreconocible, prefiero continuar cuidando que nadie me ubique, que no vaya a ocurrir otra gran casualidad encontrándome con algún conocido justo ahora que estoy por desentrañar una verdad reveladora.
Marcos nos espera con un asado criollo y según nos comentara alquiló una película de aventuras para después del postre.
Cuando se descuide tengo pensado revisar la habitación para ver si encuentro evidencias de su culpabilidad; ay cuanta ansiedad tengo de que llegue dicho momento; yo por las dudas voy a pedirle a Sofía que lo mantenga entretenido hablándole del futuro, que es algo a lo que siempre se aferra, mientras tanto reviso sus papeles e inclusive hasta el ropero.
Cuando dieron las veinte horas en el reloj de la catedral hizo sonar la campana, la calle está en penumbras pues hay luces que no encienden, el callejón mugriento produce miedo, al costado de unos tachos de basura azules hay un indigente revolviendo bolsas que supo apartar con cuidado, por mi parte permanezco en la entrada justo en la boca del callejón taconeando un montón de nervios.
Pero veo venir a Sofía y ello me produce un alivio momentáneo.
No bien hicimos contacto pasé mi brazo por entre el suyo y aparte besé su mejilla, sonriendo satisfecho de verla.
Abordamos un taxi, marchando muy juntos como soldaditos al combate; solo que ella aun ignora que la guerra será interminable.
Al llegar, lo primero que vemos es a Marcos esperando en la entrada con aires de impaciencia, con Sofía nos miramos con intriga, pues no esperábamos tanta dedicación, pero cuando nos vio descender del automóvil, salió disparado en dirección de la esquina, como disimulando el propósito de su evidente ansiedad.

Ya estando dentro de la casa, en plena reunión, Sofía, como obedeciendo al in consiente, sacó el tema del negocio del armamento, pero desde el punto de vista de los juguetes, en cuanto a que sería éticamente un negocio funesto, un fraude a la moral de los ciudadanos, que inclusive la propia constitución prohíbe andar armado, más por el contrario se nos incita al bien, que como mínimo significa no agredir al tenemos al lado. Que por cierto que existen ejércitos pero que hay que desalentar las guerras.
Para lo cual, Marcos muy entretenido, aviva la conversación con opiniones lascivas, hirientes ante ésta postura Chovinista.
Como bebimos demasiada cerveza, en una de las levantadas para hacer mis necesidades me metí de lleno dentro de la pieza y fui directamente a revisar el placar, más precisamente palpando todo el frente del ropero, hacia el fondo, con ambas manos, sin que nada se salga del lugar.
Estoy casi seguro que toco una caja rectangular, pero prefiero regresar lo más rápido posible, para que nadie sospeche de nada, además de estar disimulando la cantidad de sentimientos encontrados que tengo hacia mi enemigo; donde ya casi puedo asegurar que sea el verdadero asesino.
Es muy fácil acusar sin pruebas, pero el testimonio de los policías fue muy concluyente con relación a que pueda ser quien mato a mis padres.
Sofía enseguida se levantó y también se retiro al toilette.
Así fue que Marcos se ofreció a comprar un kilo de helados. Por mi parte, con premura, aproveché la oportunidad para confesarle a Sofía la verdad de lo que está pasando, más cuando finalicé mi relato ella me alentó para continuar revisando el cofre.
Y efectivamente pudimos encontrar la prueba en la caja de cartón de zapatos donde hay veintiún objetos de variados contenido, todos ellos con los nombres grabados de distintas parejas de enamorados, entre ella la de mis padres, Elizabet y Marcelo, en una pulsera de mujer.
Pero de golpe entró Marcos apuntando con un revolver con silenciador, obligándome a que ate a Sofía con una soga, luego me hiso marchar hacia la piscina, donde intentó golpearme con la culata del arma, rozando mi frente con un golpe que no me hace daño.
Entonces pude darle una patada en los testículos que lo dejo doblado por algunos minutos, donde pude encerrarlo en la cocina con llave, hasta que di parte a la policía. Quienes no tardaron casi nada en venir y arrestar al criminal.
Marcos al ser llevado al patrullero a los empujones intento escapar y fue cuando lo hirieron de bala en el hombro, pero luego en ambulancia fue atendido, marchando a cumplir su condena definitiva.
A la semana siguiente nos casamos con Sofía por civil, más ahora que es la noche de ese mismo día estamos en el altar frente al cura que me pregunta si la quiero tomar por esposa.
Pero cuando le digo que si, siento que estoy despertando acostado en un cajón de muertos.

Resultó ser que estando preso me hube dormido tan profundamente que me han dado por muerto. Habiendo despertado justo en el entierro cual si hubiera resucitado.
A los lados del cajón, en el salón de una funeraria para gente de bajos recursos, están Sofía y algunos pocos amigos que me quedan del pasado, ya finalizando el velatorio a punto de trasladarme al cementerio para ser enterrado bajo tierra. Quienes se quedaron estupefactos al verme despertar como de un sueño.
Ellos aseguran que es un milagro pues estaba absolutamente muerto.
Pero con prisa trazamos un plan para que no tenga que regresar a la cárcel a terminar de cumplir la condena.
Pero en ese preciso momento llegó un funcionario del gobierno acompañado de un par de policías. Pues al sospechar que algún recluso pudo haberme envenenado pretenden hacerme una autopsia, entonces tengo que disimular volviendo a acostarme en la anterior posición, tratando de respirar lo menos posible.
Acompañado de la flatulencia de un camarada, argumentaron que mejor será cerrar la tapa porque despido un olor nauseabundo.
Al ver con estupor que quedaré adentro atrapado, con peligro de ser sepultado bajo tierra, instantaneamente Sofía, muy compungida, solicita un permiso especial como para ser alojado en la bóveda de su familia, solicitud que por fortuna se aprobó de palabra; con la sola condición de que en su momento se permita hacer dicho estudio forense sin poner trabas.
Entonces fue que me trasladaron a otro cementerio teniendo chances de escapar sin problema.

Aun llevo el recuerdo del sueño que tuve cuando permanecí en estado de catalepsia, al que considero una auténtica visión de la mente, más no una pesadilla cualquiera, cosa que no puedo callar produciendo una catarsis que permitió que salga todo afuera a modo de una confesión, así es que tranquilo le conté a Sofía todo lo concerniente al crimen de mis padres en manos de Marcos Cernada; quien fuera un compañero de la juventud del que estoy segurísimo que al momento de robar sus joyas los asesinó a sangre fría tan solo por comodidad, finalmente quitando sus alianzas de casamiento.
Cuestión de la que luego me culparon a mí, queriendo ir de inmediato a su domicilio a revisar su casa en busca de una posible evidencia.
Pero pasó que cuando fueron para recolectar mis vísceras descubrieron la verdad, más de nuevo me están buscando, para lo cual apelo a la propia visión premonitoria de la que tanto hago mención, escogiendo de nuevo el nombre de Enrique Burgos, con el mismo peinado y antiguo look, yendo directamente a enfrentar al verdugo.
Siendo que revisando su ropero no va que descubro el cofre adonde éste cretino guarda las joyas, en el que están allí los anillos de oro de recién casados de mis padres.
A todo lo sucedido hay que sumar que acabo de enterarme que ya me consideran un mesías; que pronto han de fundar una religión paralela a la católica, judía, musulmana, porque yo no quiero que dejen a adorar a los anteriores profetas. Además de por fin saberse que soy inocente, puesto que a esta altura también se conoce que en efecto Marcos fue el maldito homicida.

Pero de pronto escucho unas voces lejanas que me increpan e inclusive unos fuertes golpes en los talones, planta de los pies, de unos guardias sumamente sorprendidos, aunque familiarizados con la situación, por el lugar donde estoy durmiendo, que es el carro de la lavandería, más precisamente en el canasto donde llevamos los uniformes a limpiar.
O sea que siempre estuve durmiendo soñando que sueño que encuentro la libertad.
Aunque nunca me he ido de las Flores igual una vez más estoy aquí.
Estos sueños que tuve fueron tan vívidos que los percibo hasta en las entrañas, pero sigo siendo el penado catorce.
Durante varios días me quedé pensando en los protagonistas que actuaron y si por algún motivo de aquí saliera los iría a visitar con mucho gusto. Sofía y Marcos, que en realidad son gente que estimo, pero que en estos sueños no reflejaron la verdad de cómo son las cosas, de lo que ellos representan para mí.
Por otra parte Marcos jamás pudo haber sido el asesino, es un muchacho buenísimo incapaz de hacerle daño a nadie, que encima nunca conoció a mis padres puesto que enseguida de hacernos amigos nosotros nos mudamos a otro lugar lejano; precisamente fue el motivo principal por el que estoy aquí en el penal de las Flores; acá envían a los presos peligrosos provenientes del noreste de la provincia de la Pampa, que es donde nos mudamos con mis viejos.
Siempre fui un mantenido que no pudo valerse por sus propios medios. Los motivos que me distanciaban de mis padres rondaban en rededor del dinero a préstamo que ellos me tenían que dar.
Pero en realidad ese día funesto todo fue producto de un grave error, un accidente donde cayeron al río ahogándose dentro del auto, solamente que a ambos les faltó cartílago de la orejas siendo el detonante para que se sospechara de un crimen premeditado; y como no encontraron a nadie peor, me agarraron de carne de cañón como para hacerse los que la tienen re-clara, todo resuelto bajo control, y así poder seguir gobernando, dominando al pueblo.
Como me gustaría volver a ver a aquellos grandes amigos, reencontrarme, cuantas cosa lindas tengo para decirles.
Con la bandeja del desayuno vino un formulario para todos aquellos que deseen rebajar su condena sometiéndose a pruebas de laboratorio en pos de una vacuna contra el cáncer. Y desde luego que voy a aceptar aunque me salgan gusanos en el culo.
Que decir que apenas con las dos primeras vacunas ya me salieron unas manchas rojas en todo el cuerpo, como si me hubiera quemado en el infierno, ahora si que parezco un monstruo asesino, esos típicos resentidos que exhiben en las películas de terror.
Más el resto de los voluntarios, los que también padecieron de las horrendas erupciones, directamente murieron de la forma más sufriente que se puedan imaginar.
Soy considerado un verdadero sobreviviente de aquel experimento fracasado entonces me han de rebajar la condena al doble de lo establecido, con lo cual en algunos pocos meses habré de estar nuevamente libre.

Mi nombre es Luis Hacha, apodado El Dormilón, si Dios quiere y la virgen lo permite mañana saldré de la cárcel para nunca más volver.
La primera acción será comprar unos guantes para disimular las yagas de las manos, unos anteojos negros bien grandotes haciendo lo propio con las que llevo en el rostro, más una camisa de manga larga para tapar la de los brazos.
Siento una timidez importante que me impide andar con soltura, pero algo resignado tengo muchas esperanzas de iniciar una vida tranquila, aunque tenga que desempeñarme como estibador.
El segundo objetivo sigue siendo apersonarme en lo de Sofía Alderete, estuve pensando que tal vez le pueda simpatizar verme, pero antes le voy a dejar una carta por debajo de la puerta pues temo asustarla, como para que vaya preparándose para recibirme estando de esta manera.
Ella siempre fue una incondicional mía, nunca recibí tanto calor afectivo de una persona querida, perfectamente se que en el fondo estaba enamorada de mí, pero que por idiota no supe tomar las riendas, en esas épocas pasadas ingenuamente pensaba que existían muchas posibilidades de enamorarse, pero veo ahora que hay que saber atesorar lo poco o mucho que se tiene.
Hasta pensé inclusive en crear una agencia matrimonial, un lugar donde la gente sola pueda encontrar una solución para semejante problema. Aunque pienso que si no puedo resolver mis cosas menos podré encontrar la dicha para los demás. Como sea estoy libre, más con éste estado de cosas como para pedir limosnas.
Ya poco importa si he sido culpable hasta inclusive dejaré de bregar por mi inocencia, con la cruz que llevo calculo que quedó saldada la cuenta.
Cuando uno suele mentir demasiado luego no sabe adonde empieza la realidad ni donde termina.
No obstante debo seguir adelante, como primera opción o proyecto de máxima entiendo que tengo deseos de buscar trabajo en un parque de diversiones específico, colaborando con el mantenimiento de la estructura, o en un zoológico alimentando animales, también quizá en una playa de estacionamiento del mismo lugar.
Por ello lo primero que voy hacer es ir a hacia el gran Buenos Aires donde existe un complejo que alberga todas estas opciones interesantes, pero además un espléndido casino donde poder buscar fichas olvidadas en el piso.
Cuando arribé al parque compré un globo de colores, unas cuantas palomitas de maíz, y bien decidido recorrí las instalaciones en el rol de turista visitante.
Aun no me decido a encarar con propiedad a los señores encargados de contratar personal pues temo ser rechazado y sufrir una onda decepción.
Estoy feliz pero igual escondo mi cabeza debajo de una gorra con visera, mis ojos detrás de los vidrios oscuros, y el mentón junto con la boca dentro del cuello de una polera piqué de lana tejida con maquina industrial.
Pero no todo es negativo pues llevo unos auriculares que desparraman en mis oídos música de Carlitos Gardel.
Estoy en la jaula de las víboras, que más que jaula es una gran pecera de vidrio que las contiene sobre un colchón de arena; pero por casualidad intento conversar con un empleado diciendo que busco trabajo de lo mismo que él, contestándome que todo es posible pero que tenga ojo cuando realice la prueba donde por nada del mundo debo demostrar tener miedo de los animales, para lo cual al instante ingenuamente sumergí la mano derecha dentro del receptáculo recibiendo una picadura de una cascabel venenosa. Entonces con tino me sugirió que acuda con urgencia a la clínica de primeros auxilios.
Le di la razón como a los loros pero continué mi paseo como si nada hubiera ocurrido en dirección del parque de diversiones hacia donde están los juegos de vértigo que son los que más deseo abordar, aunque debo admitir que siento algún malestar de tipo mareo amén de que supongo que si no me mataron en el experimento será que soy inmortal.
Muerto de las ganas saqué boleto para el juego del martillo, donde me hicieron dejar el globo con gas atado de la baranda.
Después en medio del vértigo sentí deseos de vomitar haciendo arcadas profundas, donde por fortuna o milagro no se me escapa aun ningún elemento asqueroso, solamente saliva espesa trasparente, son como jadeos de una vibrante agonía que recién empieza a manifestarse.
No obstante estoy feliz como nunca o igual que cuando en sueños acerté la lotería.
Terminado el juego, algo apesadumbrado por temor a la muerte, me dirijo a la montaña rusa.
Pero ocurre que recién nomás ha comenzado a rodar el carro de cinco filas de asientos, debiendo esperar unos minutos hasta que salga nuevamente.
Miro mi mano y advierto las dos picaduras con sus capas de sangre aun fresca, pero me importa un bledo sufrir en un día tan genial.
Cuando por fin subimos observo que tan solo somos cuatro las personas que ocupamos semejante carro, un matrimonio con su hijo, sentados delante de todo, y yo, como para no asustar al niño sentado al fondo del furgón.
A lo lejos escucho gritos de espanto que deben provenir del tren fantasma, pero éste está detenido.
Cuando de pronto al momento de partir, justo al momento en que estamos rodando por el riel a importante velocidad, un oso de gran porte se sube de improviso, ya siendo tarde como para escapar o intentar salvaguardarse.
En el momento que alcanzamos la primera cima, la más elevada, el animal tomó al niño del cuello de la campera arrancándolo de cuajo del asiento, a expensas de llevar el cinturón colocado.
Yo mientras tanto puse la mirada en la imagen de terror en sus caras, creyendo volver a ver a mis padres.
Pero por algún motivo, que nunca alcanzaré a entender, me abalancé sobre el gigante, tomándolo de los pelos, dando tirones con suma fuerza; y así con éxito hice que suelte a su presa, para enseguida caer juntos hacia al precipicio final.


Texto agregado el 25-04-2010, y leído por 82 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
25-04-2010 Bien, excelente novela. jonathanc
 
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