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El teatro, todas las máscaras representan algo que puede ser real. Eso no le gustaba a mi madre. Era más de las que veía telenovelas, la sobreactuación, las lágrimas, los excesos y la frase de "En la guerra y el amor todo se vale" como canto de batalla, no sé qué cosas llevaron a mi madre a ser lo que es, esos oscuros hechos no los comparte mi memoria, pero no importa, sea lo que haya sido tal vez no justifique mi existencia.

Ella lo vio, la felicidad de otra persona generó una envidia particular en ella, la forma en que llegó a su presa fue la forma en la que un ave de rapiña le cae a un cadáver: inmediata. Dos semanas después, bajo una relación fruto de perseverancia y presión ejercida sobre él, yo fui engendrado. Mi madre aún no me imaginaba, pero ese día según ella era el día de mi nacimiento.

La relación era de poder, mi madre quería el control, lo mantenía sin importar consecuencias de esto, el ayunar para desfallecer y el crear "coincidencias", esto debía llegar más lejos, había que sacar partido de su falta de carácter.

Como lo he dicho, soy el producto de la imaginación de una persona, no dos, pero siempre hay alguien más, mi madrina, la "otra sustancia". A mi madrina también le gustaban las telenovelas, así que pasaría a la escena del hospital, donde el protagonista cambia de amor por los cuidados de aquella que también lo ama, o algo así.

Todas las personas alrededor de mi padre servirían aun sin saberlo al propósito, eran su nuevo grupo, gente de la que no sabía nada ni le interesaba, esa gente que hace tan poco conocía eran según lo que ella decía, sus amigos. Una forma infalible de controlar a mi padre, al menos eso parecía. Algunos de ellos veían el peligro de una relación así, llevada simplemente por el poder ejercido por mi madre sobre él, otros lo veían de manera graciosa, burlándose de los tonos melodramáticos de la situación, yo por mi parte, dudaba de ser posible mi existencia, esperaba que el paso siguiente de mi madre fuera un intento de suicidio, como cualquier personaje de novelón venezolano escrito por Delia Fiallo.

No.

Mi padre huía de ella, en algún nivel de su cerebro, se había dado cuenta que esto iba a ser causa de problemas, sus amigos le hacían bromas con eso, le mencionaban que uno de esos días hasta sus amigas feas querrían otro amigo para su lista de marionetas, pero nadie quiere ser títere por voluntad propia.

Mi madrina se rompió la mano en un ataque de furia, mi madre vio como la atención cambiaba de dirección y pensó que era buena idea hacer lo mismo, cualquier idea de mi padre sobre dejarla debía desaparecer. Ahora sus amigos pensaban la forma de salir de eso, no podía controlar y dispersar al grupo más, las escenas sobreactuadas de cariño de las películas mexicanas y el "no quiero comer porque estoy triste" de las novelas colombianas producían asco en muchos de ellos, que no querían vomitar su comida por culpa de toda esa sacarina flotando a su alrededor.

Incluso aquellos que no conocían a mi padre bajaban la cabeza por lástima ante aquel animal presa de semejantes tratos, lo veían como a una muñeca de trapo asfixiada por una niña que no quería ir al kinder.

Mi padre decidió darle fin a esto, tenía que escoger entre la felicidad que el obtenía de esa persona que necesitaba y que él mismo buscó o mi madre, de quien no sabía que esperar, de la que podía esperarlo todo. En la conversación de mi padre con ella, en medio de ese discurso, aparecí yo, producto de una novela brasilera, no tendría parto, ni sería un embrión, ni un feto, no viviría en el vientre, yo había nacido en el interior de su mente, pero a diferencia de Pantagruel, no nacería yo de su oreja, no llegaría a ser un muñeco de los que lloran cuando los inclinas, envuelto en sabanas para que parezcan reales como en una telenovela, yo nacería de su boca.

Las verdades, como las arrugas siempre buscan ser ocultadas, las toallas higiénicas debían mantenerse ocultas, tal vez en su interior, ella creía en mí, producto de algo que tal vez no fuese su imaginación, le mencionaba a mi padre como reales sus visitas al médico, todo era tan parecido a algo real, que ella tenía que buscar excusas para que ella no le acompañara a las citas médicas, incluso algunas de las amigas de mi madre querían saber que tan alto era el porcentaje de verdad en todo esto. Tal vez solo lo sepan mi madre y mi madrina.

Ayer, en medio de la discusión más pesada, donde un amigo de mi padre recibió toda la culpa, sentía que algo malo me iba a pasar, tal vez el teatro mímico, con todas sus caídas y sus lágrimas no iban a durar, mi existencia estaba en vilo, ella debía abortarme para demostrar que era real. Y ese fue mi fin. Solo me queda algo por preguntar:

¿Los niños imaginarios cuando mueren van al cielo?

Texto agregado el 03-06-2004, y leído por 750 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
11-07-2005 Me dio mucha pena el niño... Pero como está muy bien escrito e hilado, le envío muchas estrellas para que sepa que sí, irá al cielo... Saludos. duckfeet
16-02-2005 Me siento como ese niño...¿por que será? tienes una fabulosa narración ¿sabes? sigue así que yo te estaré leyendo, y eso de la propuesta de el pequeño angel caido...¿acaso enamoraste alguien con tus escritos? uy, seguiré leyendo a ver si quedo flechada ;) Ciao La_Valkiria
01-07-2004 Reitero mi propuesta de matrimonio... Little_Fallen_Angel
 
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