A envolverse una vez mas, ya es suficiente, tanta maldad, tanta superficialidad, es un mundo de impotentes. El miedo a poder tomarnos las manos una vez más, volver a ser humanos esta más presente que nunca. La maquina con sus engranes envueltos en lubricante de sangre no cesan en su destrucción de huesos, en crear polvo y aventarlo al cielo, mensajes al mundo, terror certero, es suficiente. Una luz de vida, una llama encendida, lanza esa lanza hacia la manzana podrida, y vuelve a engendrar entre semillas la virtud y la gracia con la cual volveremos a ser una misma raza. La revolución ha sido suspendida indefinidamente, granos desparramados se están juntando para volver a hacer presentes, crear conciencia, derramar entre mentes ese elixir de resistencia, una como las mil y una veces, una vez más. Donde quedaron las palabras de aliento entre la maleza seca y tersa del desierto? Donde el fulgor del viento envuelto entre fuego desata su guerra, ajena al final, contra ese manantial de pureza, batiéndose hasta la ultima gota. Mientras, el manantial en espera que esa nube negra haga presencia, cual desatara su estampida de brillos y estrellas; fusiles letales redentores de verdosa pureza. Sin piedad ante el desplome, los búfalos astrales desembarcaran desde el infinito, tomando cabalgata hacia la gloria inédita, o el final repetible, masticable. La magnitud de su contundencia incalculable abrirá brechas y revivirá las venas abiertas de la libertad en esta tierra, suministro incesante de la errante vibración sofocadora hidrante de fuegos, de infiernos de calor. Inestables terrestres se unirán hacia su origen, para alimentar la vena y devolverle la vida al corazón de nuestra madre tierra. |