Entonces la noche
-esa caverna de ojos abiertos
como ventanas
al tibio estertor de la carne-
respira acompasada con el paso
de un gigante a pleno trote
a través de un campo renegrido.
Y yo, apartado
como el cielo,
encantando el canto silencioso
del momento, suspendido
entre dos lunas,
orbitando
a un planeta inhabitado.
Así te miro.
Texto agregado el 10-06-2009, y leído por 246
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Lectores Opinan
10-06-2009
uff...q sexy carajo! y sin ser vulgar!!! GENIAL :) -St_Clipper