MINTIENDO.
- ¡Buenos días¡
- ¡Buenos, caballero¡ ¿Qué desea?
- Mire, busco a un maestro carpintero, él es un hombre bajo, melena larga y hace pololos.
- ¿Sabe? Hace meses le arrendé una pieza a uno de la construcción, debe ser ese.
- ¿Y que pasó?
- Hace más de un mes, se fue para Renca. A veces viene a Maipú por alguna peguita. La semana pasada le encontré en la calle. Si lo veo le diré
que lo ubique.
_ ¿De donde es usted caballero?
_ ¡ Hum¡ , de San Miguel.
_ Por allá debe haber muchos maestros.
- Pero este negro es muy bueno.
- ¿Lo conoce?
- Sí y hace tiempo que ando detrás.
_ Entonces ¿qué le digo?
_ Nada. Ya lo encontraremos. Hasta otro día.
- Adiós, señor.
- ¡Carlos! , ven, hijo.
- ¿Qué pasa papá?
- Busca la bolsa del pan.
- Ya fui a comprar.
- No importa, compra sólo ½ kilo, pero antes sigue con cuidado a ese carajo y ve con quién se junta.
- Sí, papá.
Un hombre de no más de 50 años, empieza a bajar por la escalera interior, indagando:
- ¿Quién era cumpa?
- Un amigo tuyo, parece que te quiere mucho, Negro.
- Dígala firme gancho.
- Te andan buscando.
- ¿Quién?
- Seguro la CNI. De San Miguel dijo que era.
- ¿Cómo es el hijo de puta?
- Un gallo de metro ochenta más o menos, maceteado el loco, pelo corto, zapatillas azules, pantalón café, camisa terracota probablemente robada
en casa de algún jotoso al ser allanada. Es parte de la estrategia, así confunden a pobladores y sacan datos.
- ¿En que más se fijó compadre?
- La cara es regordeta y colorada, bien comido y tomado el hombre, nariz chata, sus labios son delgados y su boca parece chauchera. Por los lentes
oscuros no pude ver sus ojos, tampoco los calzoncillos, pero seguro tiene más bolas que sesos.
_ ¡Buena le salió cumpa!
_ Eres famoso, Negro, mira de donde te buscan para ir a trabajar. Claro el infeliz estaba mintiendo, además dijo: “ya lo encontraremos”
_ No cabe duda mentía el bribón ¿y Carlos?
_ Le dije que lo siguiera.
_ Está bien, pero no exponga mucho al pequeño.
_ Papá, papá!
_ ¿Qué pasó?
_ Allí nomás, subió a un auto blanco de vidrios negros, alcancé a ver otro hombre adentro.
_ ¿Te fijaste en la patente?
_ Sí, pero no tenía.
_ Bien hijo, bien.
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