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Mi nombre es Teresa y mi vagina es acalorada.
Podéis ahorraros desde ya las interpretaciones burdas y los gestos de fastidio, pues lo mío no es una ordinariez, es una curiosidad, una rareza según me ha dicho el ginecólogo; un fenómeno cada ciento veinte mil ¡Hostia! qué ha tenido suerte mi doctor, pues si esperaba atender a esa cantidad de mujeres hasta dar con un caso como el mío se iba a hartar de lo lindo, ¡imaginaos! ciento veinte mil cotorrillas a controlar con el termómetro, ¡Pobre tío!, aunque pensándolo bien quizás no le disguste tanto la idea, después de todo nadie le obligó a especializarse en esa zona del cuerpo humano, ¡Justo en esa!, habiendo tantas otras regiones anatómicas mas recatadas para andar inspeccionando, pues no me vais a decir que eso es vocación, ¡Vamos hombre! que de niño mi primo jugaba con grúas y camioncillos, y hoy trabaja manejando una pala mecánica Caterpillar; pero estos tíos, los ginecólogos, ¿Que hicieron de pequeños?¿Cómo sabe alguien que el destino de su vida es ser obstetra? ¿Por haber anhelado regresar al útero materno? ¿Por haber andado levantando la falda de las muñecas de la hermana? ¿Haber espiado a las chavalas en el toilette? ¿O ayudado a parir a tu perra? ¡Joder hombre! que eso de ser "un médico de señoras" no es tener vocación, es ser un poco degenerado. Pues lo mío también, para que os voy a engañar, porque, ¡Vamos! que si yo buscaba una ginecóloga, mira, bien que le hubiese conseguido sin problema, y hubiese tenido que esperar menos cada turno; porque os garantizo que las nueve o diez pacientes que montamos guardia en la sala de espera lo hacemos sólo porque el doctor es guapetón, joven y soltero. Aunque entre nosotras bien que esto lo callamos y ponemos como excusa su amabilidad y su seriedad, pero nos olvidamos que la doctora de la clínica tiene la medalla de oro exhibida junto al diploma, y sin embargo a la única que ha de revisar es a su secretaria, ya que siempre su sala está desierta mientras nosotras aquí forcejeamos en la gatera para ver si conseguimos que el galán nos atienda un minuto antes. Y no me vais a decir que no son unas desfachatadas, que varias de las que veis aquí son casadas, sus maridos trabajan como negros juntando dinero para que este tipo tenga a bien indagar las partes íntimas de sus mujeres, mujeres que, como yo, vienen todas perifolladas y perfumadas a ver a su galeno galán, y también han de tener bajo sus faldas unas lencerías carísimas llenas de galones, ligas y puntillas igualillas a la mía, y de seguro que también se quitaran las bragas con unos movimientos mas característicos de esas mujeres-boas de las películas norteamericanas que se retuercen en las columnas de la disco ¡Hombre! Que ninguna de nosotras está en verdad tan afligida por la salud de su entrepierna.
Sin embargo yo las he fregado bien fregado a todas, pues mi vagina es única entre ciento veinte mil, y a mí el vaginólogo vocacional me llama por mi nombre de pila y me da preferencia. Y hasta me ha llevado a un congreso, bueno, no a mí ni a mi vulvilla, ha llevado mi caso, un caso que le hace andar orgulloso y pavonearse por todo el mundo con la proyección en pantalla gigante de mi vagina hipertérmica rodeada de una guarnición de gráficos muy prolijos de temperaturas y de mediciones, todo moralmente resguardado bajo un cartelillo que reza (vaya lugar para andar rezando) : "Caso de la paciente 397" Y ya que mi identidad había pasado a ser un número, pues entonces fui y le aposté a las quinielas, en donde el agenciero preguntón quiso saber el significado de la cifra y tuve que mentir que era la tablilla del carro nuevo de mi hermana ¡porque no pensareis que voy por todos lados contando que mi vagina es afiebrada! ¡Pues no! A vosotros os lo he dicho porque he tenido necesidad de hacerlo con alguien, pues las personas al conocerse habitualmente se interrogan y dialogan sobre otros temas: que sus nombres, que sus edades, que la alimaña que les ha tocado en el horóscopo angoleño y cosas por el estilo, ¡pero nunca sobre la temperatura de su sexo expresada en grado centígrados! y si bien me reconozco como una chula bastante maja, tampoco es cuestión de andar ahuyentando a posibles candidatos conyugales con mi defectillo calórico, defectillo calórico que en realidad no es tal ya que no padezco ninguno de los inconvenientes que desde un primer momento se cruzan por la pensaderas de las gentes cuando se enteran de que una tiene una vagina caldeada: no ando todo el día deseosa de tener relaciones sexuales con cualquiera que pase por allí, ni me gasto en taxis boys el crédito de mi Forni-Card, ni dejo los Tampax chamuscados, ni despido vapor de entre mis piernas al salir de una piscina, ni van a nacer tostados mis hijos, no quemo los profilácticos de mis amantes ni aso sus penes, pues no, nada de eso, sólo tengo una contrariedad con mi órgano ardiente, una sola, pero si me apuráis os diría que es la peor de todas: A los hombres les gusta en demasía, pero no como al doctor Adónis que le place solo por amor a la ciencia y no por haber hecho uso de ella como sería mi anhelo, no ¡qué va! a los caballeros que comparten mi intimidad les agrada más que ninguna otra de las ciento diecinueve mil novecientos noventa y nueve restantes, es porque se sienten muy a gusto en ella, muy a gusto, se sienten de periquete aunque no pueden explicar el motivo, ¡Vale! ¡tampoco es que se lo pregunten mucho! vamos pues, que ese no es momento en que la gente está muy predispuesta a andar haciendo investigaciones, que la están pasando de gozo y las pesquisas pueden esperar, qué esto está maravillas.
Y ese es mi verdadero problema: mis gallos llegan a la meta del amor en menos que canta un gallo, me dejan solilla en el camino que habíamos comenzado a recorrer juntos. Esta es la moneda corriente en mis noches de pasión, y esta es la tragedia, nunca empaté con mi compañero al alcanzar la cumbre de los sentidos, no sé lo que es cantar a dos voces la melodía de los jadeos, nunca compartí esos segundos de "pettit mort" de los franceses, esa muertecilla que nos hace saber que estamos tan vivos, nunca bailé la danza de los estertores de la piel, nunca dí al unísono el abrazo cúlmine, la expiración simultanea. Para quien no lo sufre parece un problema sencillo, de apenas unos minutos, ¡Pues no lo es! y que no venga ese tío de Einstein a decirme que el tiempo es relativo, ¡Pues lo será para él! yo busco un amante de lo mas absolutillo. Y ni os acerquéis a cuchichearme el mapa del tesoro con sus puntos anatómicos ocultos, que ya me los tengo a todos bien conocidillos, y no vengáis con tus técnicas de Johnson and Johnson, ni con tus secretillos de dactilografía carnal ¡que puedo daros cátedra! pues no, no es eso lo que busco, no es maña lo que me falta, lo que quiero es poder decir ¡Hombre lo hemos logrado! quiero un coitus que no sea interruptus por una vez en la vida. Suponed por un momento que nunca hubieseis podido acabar algo, suponed que todo se corta antes y de repente, que nunca podéis llegar al lugar que ibais, que todo se termina de imprevisto, que las músicas se os quedan sin un acorde, las comunicaciones telefónicas se te cortan sin previo aviso, que nunca puedes dar la última bocanada de humo del pitillo, o el trago final del vaso, ni saborear el último bocado que resta en el plato, los cines se quedan a oscuras al final de la película, todo concluye antes y de imprevisto, la lectura de las novelas y de los cuent

Texto agregado el 17-05-2004, y leído por 606 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
19-07-2009 Las cosas de la vida, paga una vagina caliente con la frialdad del encuentro que culmina antes de tie... MariucaTorres
15-12-2008 ohh teresa, la singularidad te margina jajaj....me encanto. lisinka
19-10-2008 Pobre Teresa y su ausencia de pequeña muerte... no se puede vivir así. Me gustó, parricida milita_babilonica
21-06-2008 que placer es leerte parri...un verdadero placer... el texto es maravilloso, atrapa hasta el final, como todos tus escritos , al menos todos los que lei hasta ahora, estoy encantada y voy a por mas! CONGRATULATION!!!! ***** perlaz
21-09-2007 qué lo parió... esto está tan pero tan bueno!! tiene tan buen ritmo, sale del tema, entra en el tema, va y viene... tu personaje es de lo mas simpático en toda su frustración. y me mató lo de "llegar a la cumbre de los sentidos". maritamontesverdes
26-03-2007 Qué cacho de confesión. Arranca fantástico para un lado y termina comentando un problema que carajo, que problema y qué maestro para ponerlo en palabras. Fantástico. lobodebarro
27-03-2006 Re bueno!!!!!!!!!! VACYA
19-03-2006 Genial!!!Demasiado real y gracioso!!!...me recordó algo......... DIL
14-07-2005 Te descubrí a través del Foro, Tienes un humor excelente!!!! merche
13-06-2005 coñoooo me dejaste a mediiiias.... quiero mmmmmaaaaaaas,a jajajaja.... Yo a esta tipa le recomendaria las bolas chinas.. no veas que inventazo, ajajajaj...un susurro.* (me he reido mucho, ajajaja... humm nunca me puse el termometro ahí, ajajaj, ejem... no he dicho nada) susurros
24-05-2005 ...jajaja!!!! pobrecilla mía... qué martiriooooo!!!!! Cinco estrellas es poco, pero allí van... neus_de_juan
27-01-2005 Maravilloso. Y con un estupendo y envidiable manejo del "gallego". Felicitaciones y estrellas. vaerjuma
12-01-2005 cuentus interruptus,jeje muy bien manejado, y muy buen final, tienes una imaginación desbordante, amigo mio! ondina
09-06-2004 Alucinante...! Manejas muy bien el ritmo, y el tema. Un abrazo. CalideJacobacci
17-05-2004 jajaja ke curioso tema para hacer un relato... miss_matanza_1
 
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