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EL CAMPO: ¡bien adentro!

La vida en el campo era monótona, pero tenía sus cosas gratas, que se repetían, todos los días había que darle de comer a las gallinas, a los cerdos, agua a los caballos y a las vacas, recoger los huevos; y en los ratos libres, a la siesta, ir por las viñas con la morocha y hacerle el amor.
Nada era cansador y todo a la vez era divertido; la morocha venía sola hasta donde yo estaba, jugando bajo los árboles, los nogales, en la arena, allí había un pozo que habíamos hecho en la arena, para escondernos, con la morocha, al cual le pusimos un techo de caña. Adentro del pozo le sacaba la bombacha, ella tenía 15 años y yo también.
El pozo lo hicimos una tarde, para escondernos, y luego siempre volvíamos a el...
La primera vez que lo hicimos fue muy lindo, le saque la bombacha y empecé a tocarla, le tocaba la conchita con mucho cuidado, no fuera hacerle daño, de a poco le metí un dedo abriéndosela, ella se abrió toda de piernas, y el dedo se le metió profundo, en la vagina , me pidió que no le apretara que le hacía doler, se lo saqué y de a poco se lo froté, pasándole apenas la punta de la yema, por el clítoris y la vulva, me dijo que así le gustaba y no le dolía. Le seguí frotando el dedo, luego se lo metí despacio apenas la puntita, en la vagina, y en eso estábamos cuando ella me pidió:
¡vamos a hacerlo!
Era la primera vez y me lo pedía, se entregaba toda, estaba toda mojada por dentro, se abrió lo más que pudo de piernas y ella ayudaba, la agarraba con la mano y se la ponía adentro de la concha, en la vagina, hasta que le entró toda; jugar a eso no terminaba allí, luego buscábamos otros juegos, ella se daba vuelta y yo le abría el culito, le metía el dedo, y sin que se quejara se la metía toda por atrás, despacito de a poquito, se ponía en posición perrito, después de estar así un rato, yo la bombeaba y ella me decía:
¡Más, métemela más!
¡métemela bien adentro!
A la par que la cogia por el culo le acariciaba la concha y ella se excitaba mucho, de pronto se dio vuelta y me dijo:
¡métemela por la concha ¡
¡bien adentro!
Se abrió bien de piernas, ella se movía a la par de mis movimientos se le entraba y se le salía, en eso me dijo:
¡métemela bien adentro! ¡bien adentro!
Estábamos gozosos de hacerlo así, pero en eso ella me dice:
¡me voy!
Me apretaba y yo sentía su fluido caliente que salía por su vagina impregnando mí cuerpo, me mojaba la barriga, yo casi eyaculaba y se la saqué dura y se la metí por el culo y en eso acabé de forma brutal, ella se acabó antes que yo y por la vagina, yo me acabé en su culo, la moje toda y le salió afuera, fue una experiencia nueva y compartida.Se la saque del culo y se la meti de nuevo en la vagina ,ella se excitó de nuevo y bombeaba para acabar nuevamente con lo que logró mi nueva y potente erección, estuvimos un rato bombeando, el acto duró un tiempo, de vez en cuando parábamos y nos quedábamos quietos ,ella se ponía de costado y me decía :
¡ponémela de costado!
Yo le crucé una pierna por arriba de la de ella y quedamos como en horqueta, una pierna afuera y otra adentro, ella sentía más placer y se frotaba contra mí y me decía:
¡Así, así!
¡y nos acabamos como un infierno!
Quedando tendidos en la frescura del pozo.
Muchas tardes jugamos en el pozo , siempre le sacaba la bombacha y empezábamos con los juegos , yo le levantaba las piernas y dejaba su vagina a la vista , allí la besaba y ella se encendía después de un rato de meterle la lengua por adentro y chuparle el clítoris durito, se la metía y como ella me lo pedía:
¡bien adentro!
Al terminar estos juegos seguíamos con otros: cortar uva y hacer jugos, pero como era verano y la uva estaba caliente ese jugo nos daba colitis, al otro día no hacíamos jugo, volvíamos a los juegos dentro dél pozo, ella me pedía:
¡métemela bien adentro!
Y se abría de pierna, se acababa y me mojaba la barriga y yo le eyaculaba bien adentro por la vagina y así los días; hasta que un día que estaban arando rompieron el pozo con el arado, al pasarle por arriba con los caballos, Pero no supieron quien ni para que lo había hecho, nosotros lo negamos.
Cambiamos de sitio pero no cambiamos de juego, le sacaba la bombacha y se la metía como ella me pedía:
¡Bien adentro!


1956-campamentos-enero. Jorge Eduardo-Rivadavia Mendoza
2008-09-15 la plata buenos aires

Texto agregado el 27-09-2008, y leído por 2785 visitantes. (0 votos)


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