Lapidamos los sortilegios a mansalva desalmada, y nuestras vidas fueron percutoras de todas las piedras acertadas Se importaron las ocasiones de los fluidos placenteros, aplicando nomades cirujias, amputando un tremulo sueño. Fuimos leñadores impulsivos de nuestro retoño extraviado inundando los terrenos de tus piernas con savia del inocente desangrado Impactamos nuestros llantos en paginas obesas de lamentos olvidando así la cruenta oda de ser padres por un momento. "...De: No vayas donde no pueda seguirte" MACRÚZ
Texto agregado el 17-09-2008, y leído por 293 visitantes. (0 votos)