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La noticia de que mi defendido había sido condenado a muerte por el juez de sentencia me había dejado perplejo esa tarde fría y húmeda de diciembre. Estaba convencido que era inocente, pero me abrumaba no haber presentado las evidencias correctas de la defensa para que Joel saliera absuelto. Ese día había recibido además del veredicto de condena, noticias desagradables: el pastor de la iglesia a la que asistía había muerto de un infarto y se había desencadenado todo un torbellino respecto a quien iba a ser su sucesor. Mi hijo mayor había colisionado mi coche el que conducía sin mi autorización y a mi esposa le descubrieron un quiste en los ovarios que los médicos necesitaban extirpar.
Salí abatido de mi despacho para dirigirme al metro que me llevaría a mi casa. Siempre he sido un hombre de fe y seguido todas las ordenanzas Bíblicas, por eso no tuve temor caminar esa noche obscura y de lluvia delgada las cuatro cuadras que me separaban de la estación del metro. Me cubrí con mi impermeable color negro y me calé el sombrero de pelo de conejo que mi padre me había heredado hacía un par de años atrás. Las luces públicas parecían tímidas con la oscuridad de la neblina y la lluvia pertinaz de esa noche. Al doblar la esquina de mi despacho, súbitamente apareció frente a mí un sujeto vestido todo de blanco que no parecía molestarle la lluvia. Su mirada penetraba el alma y creí, en principio, que era un asaltante, hasta que me habló de una manera dulce y con mucha autoridad . ¿Si de verdad crees en Dios porque no le exiges ahora que muestre su amor y sane a tu esposa? me habló repentinamente. Me quedé mudo, me dije, como sabe este sujeto lo de mi esposa. Seguí caminando sin responder nada cavilando sobre la posibilidad que se hubiese enterado de la enfermedad de mi esposa en la clínica Mayo donde generalmente acudía mi familia para cualquier caso relacionado con la salud, pero el sujeto me habló nuevamente. ¿Tu puedes ser el pastor de la iglesia ahora que se encuentran buscando uno? agregó en un tono de burla. Quedé con la boca abierta y pude ver la cara del desconocido. Era un sujeto bien parecido, pero su piel era tan blanca que parecía fluir una luz color violeta los ojos verdes esmeralda irradiaban una brillantez increíble y su boca pequeña y labios delgados daban la impresión de una niña. En ese momento una terrible angustia se apoderó de mi persona y recordé lo que había leído en los escritos Bíblicos sobre las tentaciones de Jesucristo. Incliné un poco el rostro y emití una oración por mi vida que salía de los mas profundo de mi corazón. ja, ja, ja, ja, ja, ja- empezó a reír el desconocido - y crees que esa oración va ha ser escuchada- me dijo a carcajadas. Al oír esto, sentí una cólera que no había experimentado antes y olvidándome de mi carácter de profesional del derecho, lo tomé de las vestiduras, para sacudirlo violentamente. Se inició una lucha cuerpo a cuerpo con el sujeto que había enardecido mi paciencia. Le daba patadas y golpes en la cara pero el respondía de igual manera, luego de un tiempo de lucha, sentí un calor extraordinario en mi cuerpo y tomándolo de un brazo lo lancé hacia el pórtico de una cantina que se encontraba a unos metros de donde nos encontrábamos. Fue tan violento el tirón que lo arrojé lejos, pero impresionado veía como el hombre se esfumaba en el aire. Quedé abatido de cansancio y me puse a descansar un momento. Pero como mi excitación era tan fuerte, decidí entrar a la cantina para beber cualquier licor que me calmara los nervios . Llegué hasta el mostrador listo para pedir un ron, cuando el cantinero que estaba preparando unos tragos se volteó para preguntarme que era lo que deseaba. Mi asombro fue grande al ver que el cantinero era la misma persona que había confrontado unos minutos antes.
Salí inmediatamente y corrí hasta la estación del metro. Me alegró ver un grupo de personas que esperaban el próximo tren. El extraño había desaparecido y en ese momento me arrodillé y nuevamente oré.

Texto agregado el 30-06-2008, y leído por 170 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
01-07-2008 El terror es uno de los generos que mas me gusta ver en el cine y leer. El demonio se le presenta al personaje precisamente cuando esta mas vulnerable. He leido que cuando son mas efectivas las historias de terror es cuando se dan en lo cotidiano y es precisamente en la calle en donde se le presenta al personaje. Pero en mi opinión le faltó un final fuerte, sorpresivo. Se me ocurre que frente al espejo de la cantina o en el baño de la cantina descubre que su rostro esprecisamente el del demonio. No dejes de escribir. dinosauro
30-06-2008 mI ESTIMADO GORDO Y TRIPÓN AURELIO, EL TRIPAS AURELIO, YA DESDE EL PRIMER PÁRRAFO EL SUJETO SE PUEDE DAR UN TIRO, TODO LO DEMÁS YA NO DEBE SUFRIRLO. SALUDOS TRIIIPAS DE CARNERO DEL GORDO TIMBON AURELIO! marxtuein
30-06-2008 Me gusta, parece Poe. Cabezadeaborto
30-06-2008 muy bueno!!!mis***** divinaluna
30-06-2008 Excelente historia, misteriosa y hasta terrorífica. ¡¡¡qué susto!! . Un beso y mis estrellas. Magda gmmagdalena
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