Mañana de Enero, el sol a pleno, recostado en la arena sentía mi cuerpo acariciado por la suave brisa y el sonido del mar arrullaba mis oídos provocándome un rélax increíble.
Y entonces se produjo el encuentro, extraño y maravilloso a la vez, como en un sueño apareciste caminando hacia mi desde el agua, tu belleza no era humana, un áurea rodeaba tu cuerpo perfecto y tu desnudez brillaba como cien soles juntos.
Nos miramos, sin palabras, nos comunicamos con la mirada y te acercaste y nos fundimos en un solo ser, y nos amamos y gozamos, y el viento giraba a
nuestro lado y los peces saltaban en el mar, y la playa de pronto quedó vacía , solo tu y yo y la inmensidad, que ahora era solo nuestra.
El tiempo parecía detenido, el sonido se apagó, las luces fueron perdiendo brillo, entonces comenzaste a caminar hacia el mar y lentamente desapareciste en él.
Fue como un despertar luego de una pesadilla, sobresaltado miré a mi alrededor, la gente corría, y los niños jugaban, la playa bullía de calor estival, lentamente tomé mis cosas y me retiré confundido,
lo había vivido, estaba seguro. |