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No estoy desilusionado. Ya lo estuve. Además ilusión es una palabra muy inocente como para ser mezclada con esto.
Aquí el material humano es muy bueno, como en cualquier lugar donde hay gente.
Esto siempre pasa con la gente.



Por la mañana el portero con tono preocupado consulta a la administración del edificio sobre la importancia de una rajadura leve en una de las columnas que tienen un tramo visible en el sótano. "Poca cosa." "Cuestión de la humedad."
La Nación o La Prensa o el Clarín. Día, hoy (cualquiera). "Imprevisto y fatal derrumbe de la finca..."
Hombre prevenido vale por dos.
Pero también se derrumban las naciones. Y cuando una columna se raja, descompensa el sistema y se rompe la quietud del equilibrio. Se agregan otras columnas a la crisis.
El arte es una columna en el edificio nacional, que como cualquiera de alguna de las otras, regula la altura de las demás.
Los ladrillos de las fases del arte son complicados sistemas de columnas que sustentan un edificio que es una columna de otro. Y así infinitamente.
Ocurre que al sacar una lata de la pila de esas de duraznos al natural o tomates, el niño no pensó o no alcanza y tomó la de en medio.
Luego ayudaron a juntar algunos dientes. Un ladrillo o una lata.
La columna del arte se desmorona y con ella se resienten las otras: sociedad, economía, política, cultura.
Estamos acostumbrados al silencio (el niño sigue temiendo salir cuando el perro ya hace mucho que se fue). Digámoslo entonces. Un ladrillo llamado Literatura.
Toda protesta es al fin en nombre de sufrimientos personales.
Los productos no publicitados no existen. Me ocurrió en la seccional 34 de la comisaría de la policía de Mendoza, que por falta de documentos fui declarado irreal.
Usted no existe. Me resigné a ser mi propia ilusión, espejismo de mí mismo, aunque no pude explicarme la realidad de los otros, imaginarme desde la nada y serme, lo creí (soy religioso), pero contradecir la realidad no pude.
Existimos en la medida de los intercambios. La representatividad de nuestro arte en el campo de la literatura, goza del anonimato obligado a que nos sentencian las autoridades de la Secretaría de Cultura (S. C.) ¿No tiene nada que ver con una sociedad colectiva?
¿Dónde compra el ladrón los guantes blancos?
Aunque por lo de colectiva se ajusta a la Secretaría de Cultura. Dada la cantidad de escritores-siempre los mismos... (¿?)
¿La gente no va a la Secretaría de Cultura? Menos razón para dilapidar incalculables y oscurísimos presupuestos.
En la Argentina también hay hambre. ¿Pero no es cierto que los escritores no publican, y si publican, en la medida en que lo hacen (como suicidas), sucede porque no tienen ninguna alternativa? No hay hincha de Boca que vaya a ver un partido entre Chacarita y Vélez, teniendo posibilidades de asistir a su club.
Borges ya está muerto... ¿Y ahora qué?
Hollmann no es Borges. Pero somos argentinos, ¿no? Y también tenemos bandera en el campo de la literatura internacional.
Me pregunto: ¿no será que los secretarios sacaron número bajo en el llamado a conscripción y no juraron la bandera?
No es fácil convencernos de que somos después de tanto dudarnos o tener la certeza de que no.
...Y cuánto se asombraban los aborígenes ante los espejos de los españoles. Descubrirnos, RECONOCERNOS. En ese entonces era fácil, en cuestión de percepción, inteligencia, sujeto-objeto-sujeto. Pero no había niebla, dólares, miopía —comodísima— de los que NO NOS VALEN. Pero valemos, ¿qué culpa tenemos si los testigos y jueces son interesados?
Maradona y Milstein son pruebas de que el clima y las manzanas argentinas son capaces como los de cualquier país. ¿Qué hace falta para ser un buen escritor?
Pregúntenselo a Hollmann. (!)
¿Y para ser un buen secretario de la S. C.?
(Sigue no teniendo que ver con "trenzas".) Como sobre gustos: de literatura no hay nada escrito.
Pero sigamos con lo de Borges. Necesitamos ídolos. Somos súbditos. Porque decir somos es decir la mayoría, y a falta de líderes nos desorientamos o nos afiliamos a los vecinos, si no tenemos la desgracia de volvernos filósofos.
La literatura es una familia, y como en toda familia las caras son siempre las mismas.
¿Que la gente no lee, que no compra libros? ¡Y claro!: los libros son caros, las editoriales no publican a desconocidos... Lógico... Pero que el presupuesto de la entidad... Sí, pero si te cambian, como decir agua va, una edición millonaria por otra cuando el arte no es la ocasión sino todas las ocasiones, porque, che, yo no voy a ver el lujo de una tapa sino a leer a Henry Miller y a Huxley y Cela y a Mongo.
Sí, está bien, pero los escritores que traen son caros, ¿cómo querés que los paguen? Cuestan diez mil dólares algunos.
¿Diez mil? Si a mí me dijeron que en Europa cobran tres...
(10 - 3 = 7)...
Sí, pero hay algunos que dan lástima. Además que me pregunto: ¿los escritores que traen acá, también son extranjeros en su país? Porque si no no me explico que allá sean tan sonsos.
El sonso sos vos, porque si pensás que los nuestros podrían tener carácter de extranjeros en el exterior, te equivocás. ¿Y sabés por qué? Porque los que ya son, se vienen a descansar aquí,...
(¿Qué tal Ernesto?) [¡Como Sábato!]
...y acá les dicen algo así como que el documento Nacional de identidad no escribe, o qué sé yo.
¿Y los otros?
¿Qué otros? ¿No ves, tarado, que no hay otros, porque los otros no tienen oportunidades de empezar?
¿Cómo que no?
Bueno, sí, pero cuando empiezan a levantar los sobornan con premios y sobres, reconocimiento, becas, los engrupen con becas para despejar el panorama.
¿Becas?
Sí, primero prueban con modelos importados para salvar irremediables calamidades.
¡Eso tiene mucho de filantropía!
¡No, bestia! ¿No ves que se trata de preferencias personales, o sos ciego? ¿Acaso a tu novia no le harías el favor de pagarle un profesor que dicen que es bueno...? Si la plata que gasto no es mi sí.
¿Vas entendiendo? Pero si me sale mal y en vez de venir a dar las clases, el profesor me sigue cobrando y se me hace el enfermo... Entonces vienen las becas, ¿entendés?, y así el año que viene todos tienen vela en este entierro.
¡Exagerado!
Vamos, ¿no sabés que a veces son dos a falta de uno?... ¿Eh?
Hacé memoria. Vino Rushdie y le dolió el hígado. Llamaron a otro que se llamaba... ¿Cómo se llamaba? Algo así como la doncella, la Galana... Más o menos. Pero era un nombre puro, religioso. De niña... Ah, ya sé, ¡virgen! No sé, me parece. ¿Y?... ¡Les pagaron a los dos!
¿Y por qué no lo llamaron a Ernesto?
¡Estúpido! ¡Las cédulas no escriben!
Pero, y a todo esto, ¿vos creés que lo que decís lo leería alguien, si fuera un panfleto o algo así?
No sé, pero si alguien lo hubiera leído hasta aquí, ya me daría por satisfecho.



Hablando de derrumbes se me cayó la casa encima.



No entiendo.
Me van a llevar preso.
Como a los héroes.
¡No! Como a los secretarios.
¿Cuáles?
...No sé... No se me ocurre ninguno.



¿Reconocernos? Pero si ni tenemos acceso al salón de espejos.
Como en todo ruido, se vislumbran rumores. Por allí se dice que de en queso en queso, Quesada.
Hablando de otra cosa...
¿Es cierto que hacen un congreso argentino en homenaje a Lorca? Porque si conmemoran una época, ¿cómo no un escritor, máxime si es argentino y si...? ¿Máxime? Mínime.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Texto agregado el 28-04-2008, y leído por 126 visitantes. (0 votos)


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