Hoy hace un mes que regresaste y ayer te fuiste a trabajar, para mejorar nuestras vidas y ayudarnos. En un mes nos hemos peleado 897 veces por las que sabiamente llama Sabines “pendejadas”.
Antier dijiste que no sabías porqué las cosas en vez de mejorar empeoraban… ¡pero no es así! Ayer parecíamos personajes de telenovela: yo caminaba con la vista baja, pensando en mil cosas y pasando por una vereda que rara vez tomo. Y tú casualmente ¡pasabas por allí en ese momento! y corriste a mi encuentro, me abrazaste, se nos olvidó el pleito de la noche anterior, y que en la mañana, ya más tranquilos, habíamos suavizado, pero que aún no desaparecía… hasta ese momento feliz de abrazarnos y darnos un largo y delicioso beso, y caminar juntos a la casa.
¿Te acuerdas de la cuadra final? Nos escondimos, corrimos, reímos, la vida puede ser inmensamente maravillosa si nos lo proponemos. Te dije que somos puerquitos… ¡si! puerco espines y nos pican nuestras espinas, pero juntos nos damos calor.
A veces soy cursi para escribir sobre lo que nos pasa, para suavizar las cosas duras y para ahogar las tristezas. Sin embargo, la dicha de tenerte supera siempre los tropiezos del día a día. Eres una bendición, eres algo que siempre quise tener. Tú me has enseñado a ser ordenada. Juntos estamos aprendiendo a amar, a valorar, a negociar. Gracias… sólo eso: ¡gracias!
|