Solo con mi soledad, disfruto de mis pensamientos, y esto no quiere decir que todas las divagaciones sean algo grato. Pienso mucho en nuestras épocas de búsqueda, vistas a la distancia del tiempo aparecen casi como algo nuevo, ya sin presión no hay tanta urgencia, al final; sé que temo de la vida y no de la muerte, porque en la muerte casi no pienso, llegará, es todo. Debajo de esta piel aún esta el mismo individuo con sus mismas cavilaciones, claro está: más viejo. Qué cuantas respuestas he encontrado, muy pocas, más bien me llené de más preguntas hasta cansarme de ellas. Fue cuando la corriente arrastró mi cuerpo y con mi beneplácito, fue cuando el miedo se hizo existencia y esa existencia se confundió con mi propia vida. Ahora estoy enredado en un sin numero de quehaceres, básicamente igual a todo el mundo, tengo la esperanza de volver a empezar regresar a tras un poco, sabiendo que es absolutamente imposible del todo. Cuando joven fui mi principal enemigo, ahora soy mi principal aliado. Mi única victoria, la más importante, está por venir. Es una palpitación y no una certeza, quiero sacudirme el anquilosamiento de años y correr con la sangre golpeandome el pecho, también quiero encontrarte y seguir, quizás, desde el punto en que quedamos y no tengo muy claro lo que eso significa. Por eso, solo con mi soledad, igual que siempre, igual que antes, ya decidí tratar de encontrarte, ahora el destino debe hacer lo que falte.
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