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Esta pesadilla comenzó aproximadamente cuando con Pablo nos fuimos a vivir juntos. Todo era tan divertido, tan perfecto, tan irreal, era una mascara de lo que realmente iba a suceder.
Él trabajaba en un banco muy conocido, como ejecutivo de cuentas. Yo por el momento no podía trabajar porque estaba cesante, mandaba curriculum a empresas pero nunca me devolvían las llamadas. Jamas desde que salí de la universidad, había estado cesante, me sentía fracasada.
Un día estaba fastidiosa de no hacer nada, así que llame al "pelao", mi mejor amigo y compañero de la universidad; lo invite para mi casa para platicar con él, hace 8 meses no lo veía.
Nunca se me paso por la cabeza que Pablo sé enojaría si veía en la casa al pelao, sabia que el no era de ese tipo de hombres.
Estabamos riéndonos, por mi caída en la escalera principal de la universidad, cuando llega Pablo a la casa. Nosotros ni siquiera nos dimos cuenta, las risas eran demasiado elevadas. Nos miro con cara de asco, vergüenza, rabia, hasta se puso rojo. Yo quede petrificada, nunca pense que reaccionaria así al ver a mi amigo. El pelao, noto la situación incomoda y decidió irse.
Yo despedí al pelao en la puerta y este me dio un abraza, nada fuera de lo común, era prácticamente mi hermano.
Cuando cerré la puerta y fui a hablar con Pablo de lo sucedido, este se irrito completamente al punto que comenzó a gritarme y a insultarme:
- Acaso crees que no me doy cuenta que me estabai cagando con tu amiguito ese.. crei que soy weon… pareciai una perra… si escúchame una perra…
yo le conteste- pero Pablo que estas hablando, tu sabes que el pelao es como mi hermano, como se te ocurre decir eso…
No reaccionaba, estaba templando, tenia miedo, nunca lo había visto así, me sentí vulnerable a todo.. me sentí frágil…
Entonces Pablo comenzó a actuar de una manera realmente psicópata y animal. Mientras me iba insultando me iba tocando bruscamente, yo le contestaba que cortara este asunto, y que parara de tocarme que me hacia daño, pero este no entendía o se hacia el sordo, como si mis palabras no importaran.
Cada vez me trataba con mas fuerza y rabia, yo comenze a asustarme y a gritarle, hasta un punto que lo empuje. El se acerca nuevamente a mí, y me pega un combo en la nariz, yo grite del miedo, y le dije:
- weon, estay loco, que mierda té creí al tratarme así.
No podía pegarle, Pablo era muy alto y fuerte para pararlo.
Me tocaba la nariz del dolor y lloraba de terror que sentía, no sabia que hacer, tenia la mente en blanco, como si justo en estos momentos se apagara mi mente.
Me acerque al baño para lavarme la cara, tenia las manos, la cara y el cuello con sangre, me mire al espejo y no podía entender porque actuaba de esta forma. Tenia la cara ardiente, sensible y adolorida.
Pablo se acerca y comienza a tocarme el cuello, yo me corría para que no me tocase. Deslizaba sus manos por mi cuerpo, y apoyaba su miembro en mis glúteos. Comenzó a tocarme tan fuerte que no me podía mover, me tenia apoyada en la pared. Yo con voz de autoridad le decía:
- Para que no me gusta… me duele, saca las manos de mi cuerpo…que te crees…
este respondía suavemente y susurandome el oído :
- este cuerpo es mío, tu callate…
No sabia que hacer, me trataba de mover y correr, pero este me tenia aprisionada contra la pared, le pegaba en la espalda, pero no sucedía nada, incluso era peor.
Acariciaba mis pechos con brutalidad, me rompió la polera junto con los sostenes, de golpe, senti un asco repugnante por Pablo.
Él frotaba su pene contra mi vagina, yo lo empujaba hacia atrás pero me tenia sujetada de los brazos, con violencia. Mientras sucedía este abuso, yo lloraba y le suplicaba que parara que no me gustaba. No recibía palabras de vuelta.
Me bajo los pantalones y el calzón, por lo tanto, empezó a penetrar. Sentía mucho dolor, y le gritaba que me dolía, tenia tanta impotencia de sacarme a este hombre de encima que comenze a sudar y a ponerme blanca. Me faltaba el aire y respiraba con dificultad, hasta que vi borroso y todo negro. Y caí al suelo inconsciente.





Texto agregado el 11-02-2004, y leído por 219 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
24-01-2005 Doloroso, infinitamente doloroso. Y no es que escasee el tipo de hombre que aún ve a la mujer perfecta como un cuerpo vacío para usar a destajo. Una muñeca. En cambio, todavía hay otros que aún buscamos el punto G (y lo encontramos, queda cerca de la casa un amigo, en el centro). Saludos. maori
 
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