Siento cada instante
La lejanía de tu ser…
Añoro a cada momento
Las caricias del ayer.
Mas, aun no puedo
Perdonar,
Las llagas que dentro del alma,
Las heridas que aun sangran,
Las qué se convertirán en cicatrices descalzas
Pero que nunca serán olvidadas.
Si pudiera olvidar tu existencia
Lo haría, sin dudar…
Así no estaría,
Deseando volver a soñar.
Si fuera tan fácil como decir:
Hoy te arranco de mi corazón.
Si fuera tan fácil como decir:
Hoy ya no te quiero amor,
Seria feliz.
La realidad vuelve,
Entremezclándose con el ensueño,
No puedo alejarte de mi pensamiento,
Todavía estas adherido aquí dentro;
Se desangra el alma,
En los recuerdos.
Alaridos de agonía
Me convulsionan maliciosamente,
Retuercen las entrañas
Juegan conmigo maquiavélicamente,
Como tú hiciste en el instante
Que decías profesarme amo sincero.
Las promesas falsas,
Las palabras vacías,
Los sueños irreales,
Las esperanzas…
¿Las esperanzan?
Algún día existieron
Simplemente, fueron…
Castillos de cartas,
Dejados al viento.
Siento cada instante
La lejanía de tu ser…
Añoro a cada momento
Las caricias del ayer…
Pero no puedo disculparte,
Que fueras a su lecho
Me abandonaste,
Sin ningún miramientos
Por mis emociones
Por el amor que entregue.
Hoy solo me despido
De ti, vampiro celestial,
Sé que las ulceras que se retuercen,
En mi mente demente,
Seguramente jamás sanaran…
Las dejaste para poder venir a succionar.
A alimentarte del rió rojo
Que posiblemente nunca desaparecerá…
Pero, hoy huyó de ti,
No seré de nuevo una presa fácil
Para tu apetito voraz,
Para saciar tus sádicos deseos,
Tendrás que buscarte alguien más.
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