Mis labios amanecieron secos y hambrientos
Mis pupilas distinguen en el frió roció,
tu ausente sonrisa.
De la brisa emana tu estricta voz, y despierta
Mi sueño matinal tardío…
El solitario desayuno en la mesa,
ya no es ameno como el pan de Dios.
Tú consagrabas la avena con tu amor
Materno.
Extraño sacudir tu sombrero en mi pecho,
quitarle el polvo y el trabajo.
Madre ausente…
II
Tarde….
De tarde, el viento trae tu olor a cebolla.
El ocaso refleja pálido tu ausencia.
Las agitadas rosas articulan tu nombre.
Te imagino zurciendo mi gorra
de terciopelo en el bacón
solitario de casa….
A veces…
Tus lágrimas aparecen en las lloviznas
Y se derrocha entre en frío de mi nostalgia.
III
Noche…
De noche. La oscuridad ya no me
cuenta el cuento de la vida…
A veces, imagino tus arrugadas
Manos, secar mis lagrimas,
Mis penas
Mi soledad…
¡Oh madre ausente!
Texto agregado el 10-09-2006, y leído por 545
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Lectores Opinan
05-05-2008
la fuerza que irradia de estas letras es `pocas veces sentida con un texto.....miles de * para ti joven escritor. arien3notas
no hay nada mas terrible que una persona con su madre ausente para siempre. conozco el sufrimiento por eso he entendido ese sentimiento contenido en tan triste-bello poema. con admiraciones. joirre
10-09-2006
Es un poema muy hermoso y con sentimiento de adentro.Te dejo tantas estrellas como gotas de agua confundida con la lluvia*****************etc terref
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