Quizá mañana…
1
Esta noche llueve. La sensación de no-sé-lo-que-quiero se hace cada vez más fuerte. Esperaba esta fecha con muchas ansias, al fin un par de días libres para hacer algo diferente; sin embargo, entre todas las cosas que había planeado, ninguna se hace atractiva ni interesante, aunque varias de ellas son de vital importancia.
2
Está Javier. Acabo de contarle un drama al que no da mayor importancia. Para hacerlo sentir así hace el amor conmigo. En medio de todo le planteo una duda ¿es- que- acaso-eres-tan-mío-como-yo-soy-tuya?... Porqué- preguntas- eso (me responde), no-ves-como-soy-tuyo? Nunca-antes-había-sentido-con-una-mujer-como-contigo… Quedo en silencio, yo no estoy tan segura de ser suya, aunque estoy segura de que si quiero él será siempre mío.
3
Así las cosas salgo a tomar distancia para sentir el vacío y escudriñarlo a mis anchas. Hay cientos de libros por todas partes, papeles; cosas a medio hacer como costuras, armados de papiroflexia, tapizados de sillas. Cosas cotidianas no resueltas. Ropas y ropas desparramadas en sillones y cordeles. Todo me abruma… Y al mismo tiempo todo me da lo mismo.
El ruido, las voces fuertes, la tele, la radio, son de las cosas que mas me molestan, me enervan, aunque disimulo. Quiero empezar algo nuevo, diferente, quiero sentir ganas de hacer algo nuevo o de empezar siquiera lo que puedo hacer ahora mismo. Pero todo es vacío. No tengo ganas, esa es la cuestión, la vida pierde sentido. Voy a dormir de nuevo como ayer y antes de ayer, como hoy todo el día. Quizá despierte temprano y pueda sentir diferente, es la esperanza de iniciar un nuevo día, no para ver la vida que pasa sino que para sentirme viva. Quizá mañana…
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