Mimo de gracia recurrente
que pretendes alegrar la vida;
en tu rostro pintado de blanco pobre,
llevas una tristeza escondida.
Al pasar la gente
estudias sus gestos,
te acomodas al andar
y les interpretas el discurrir.
Con rutina de teatrero mudo
y genio de escritor sin trazos:
Émulo de Charlie y de Marcel Marceu…
Gesticulas pantomimas al aire,
e interpretas diálogos en silencio
que entienden los ojos de la mente
y se lo cuentan al alma,
en todos los idiomas del mundo.
Texto agregado el 13-01-2004, y leído por 243
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Lectores Opinan
13-01-2004
Quien se detiene a observar y volcar en sus letras el amor y lo que siente en sus versos, merece estrellas y un canto nuevo que se entona muy alto. Vayan entonces, para ti, Marco. FaTaMoRgAnA
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