Aquí estoy yo, el de siempre, con mi eterna cara de idiota... y siempre con mi mejor sonrisa. Aquí estoy ¿No me ves? Bueno, no importa que no lo hagas. No serías el único. De hecho, nadie me ve... a pesar que mucha gente pasa cerca de mí... Pero aquí estoy, siempre, eternamente... pero alguna vez alguien me empuja al pasar, haciéndome ver el mundo de otra perspectiva... algunas veces veo el cielo... algunas veces el suelo... y algunas veces tengo la fortuna de ver los árboles... y ver cómo las copas de los árboles logran maravillosos tonos verdosos cuando las hojas están en contraste con el sol. Cuando soy algo más que afortunado, uno que otro niño ocioso juega conmigo mientras camina... pero los niños y las personas que juegan conmigo son pocas, pero eso sí, son muchas las que me pisan... No me enojo por eso, pero igual duele... que nadie te vea y que a nadie le importe que pasa con tu vida. Ser indiferente e insignificante nunca ha sido una mezcla ganadora. Eso soy, al fin y al cabo, una mala mezcla, algo sin importancia como lo puede ser un grano de arena, algo ínfimo.... pero a pesar de todo sobrevivo al tiempo. Fui antes algo enorme, ahora soy algo pequeño. Soy un guijarro del camino, una miserable roca... una mala mezcla, algo pequeño e indiferente a cualquiera. Eso es lo que soy... y no tengo esperanzas de ser otra cosa. |