Ella abre la puerta, cree sentir frío, busca y encuentra, saca lo que realmente no saca. ¿Qué se le habrá olvidado a esta chica?
Busca su vida en algún mantequillero, sus hijos en la mermelada, sus sueños en la leche...
Comerlo todo, vaciar el vació, apretar la ropa, saludar a la calorías, quienes parlotean con la masa mórbida y sus calzones. Mareada de picotear de aquí y de allá, no tener identidad. De tiritar antes de morder y no poder dejar de comer.
El estomago esta cuadrado, ya se comió el refrigerador, ahora no encuentra nada mejor que llegar a la cama y largarse a dormir boca abajo... partiendo en sueños con eruptos de frutillas con chocolates enteras.
¡Hay invitaciones oficiales del carrete gaseoso de sus tripas!
De las jaleas que pasa a ser, en especial cuando la abrazan los sostenes.
La vida no es fácil, es cierto, pero tiene mucho sueño y se recuesta en su cama de culpa, encima de todo.
Se durme la obesa sociedad.
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