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Mi abuelito está amarillo...

Debo haber estado muy pequeño, mi juego predilecto era andar en bicicleta, pero no era una cualquiera, era la de mi padre, era inmensa de color negro parece que era Alemana, creo que mi estatura la sobrepasaba solo por un par de centímetros, mi cuerpo viajaba veloz en ella porque iba torcido metido entre su marco.
Bueno, en eso andaba, en mi pasatiempo preferido cuando muy cerca de mi casa vi a mi abuelo, mi querido abuelo, no era frecuente verlo en la ciudad, él era una hombre de campo, no sabíamos en la familia de su presencia en el pueblo por aquellos dias.

"Hola Nanito, ¿que hace con esa tremenda bicicleta?,Me dijo, al tiempo que se acercaba con su figura alta y un poco encorvada.

"Hola Abuelito, ¿de cuando que anda por acá?... no nos fue a ver... ¿cómo esta mi Abuelita?, ¿va a ir para la casa?," le dije en una ráfaga de preguntas.

-Llegué ayer Domingo nomás, ya iré a verlos, tu abuelita esta con sus problemas de salud de siempre. Tu siempre tan preguntón Nanito -Me respondió el abuelito con su aire “bonachón” de costumbre.

Ya presentía que el “Abue” se me iba a ir luego porque no era un hombre de mucha conversación así es que no resistí a hacer le última preguntita:
¿Por qué estas amarillito “Abue”?

"Como se le ocurre que voy a estar amarillo, son pareceres suyos nomás Nanito, la gente no cambia de color, debe ser el verano nomás". Me respondió.


Mamá, Mamá... vi al Abuelito en la esquina —Le dije cuando llegué corriendo a la cocina de mi casa y por supuesto que la asusté mientras pelaba unos ajos para prepararlos con huevos en la once, ya era hora que llegara mi papá de su trabajo..

¿Que te dijo mi Papa Nanito?

--Que luego vendría y la Abuelita está con sus problemas de costumbre, tu sabes— le contesté.

Una semana después, la Tía Raquel llegó llorando a la casa, yo tuve que salir de la cocina al patio porque iban a conversar los mayores, hacía bastante calor en ese verano. Olvidé luego el asunto porque me divertía lanzando piedras a las lagartijas con la honda que me había fabricado el Abuelo.

Pasaron algunos días, ya era tiempo de entrar a clases , cuando yo preparaba mi composición respecto de mis vacaciones recordé que había visto a mi Abuelito en el pueblo en el verano. Y pregunté a mi madre en instantes en que ella bordaba con su antigua máquina Singer:
--¿Mamita, el Abuelito no vino a vernos como dijo, Usted lo ha visto?, ¿se fijo que estaba amarillo?—

--Por favor, Nanito, siempre tan preguntón, haga sus tareas y ponga por ahí que él se fue a un lindo viaje y allá nos estará esperando— Me respondió al tiempo que se inclinaba más de lo acostumbrado sobre su labor y refriega sus ojos.

Hoy mientras me afeito me miro ante el espejo, un amigo me ha dicho que le parece que mi cara está de color amarillo. Mañana visitaré el médico, ya he esperado demasiado, creo que no es por el frío del invierno como en principio pensé.

Texto agregado el 12-03-2006, y leído por 199 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
09-04-2006 Me a gustado la sinceridad y verdad del cuento 5 * gino
03-04-2006 Exelente, doy gracias a Dios por regalarnos esa inocente niñez que nos libra de tantos temores, por que simplemente aún no los conocemos. Muy bueno ***** ANTONELLO
13-03-2006 Que bien narrado, aquel encuentro me pareció de lo más especial y ver la inocencia con que el niño cuenta haber visto a su abuelo justo días antes de recibir la noticia me dejo emocionada***** clear
12-03-2006 Bonita historia. El abuelo seguramente fue a despedirse***** eslavida
 
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