Dicen, cuentan, rumorean que no muy lejos de aquí existe un paraíso perdido, un vergel pleno de ricos frutos, fuentes inagotables de cristalinas y frescas aguas, donde los hombres y mujeres cohabitan en total armonía, sin violencia, ejercitando el amor libre, cuyo límite es el respeto mutuo. La temperatura es ideal, los ropajes sobran, un aura es el cobijo de cada ser y el alma el motor de las sensaciones, las nubes son de algodón y el Sol no quema, el viento es siempre brisa y la lluvia, caricias de terciopelo. Dicen que es fácil llegar, a todos es posible la entrada, seguid mis pasos, el rayo de luz de allá en el horizonte marca la frontera del paraíso, dejadlo todo, tomad mi mano, pues ese es mi camino y el vuestro...
-¿Qué hacemos?
- Dale dos buenos puñetazos, ponle la camisa de fuerza y lo metes en la ambulancia, no sea que este idiota nos empiece a convencer a todos y dentro de poco tengamos otro circo Vaticano por estos lares. |