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“No saben cuanta nostalgia siento en este momento que les escribo, pienso en aquellos días lindos y felices de navidad cuando todos juntos nos sentábamos a la mesa para disfrutar de la cena de noche buena. Pero, al mismo tiempo me siento feliz, de saber que muchas familias Nicaragüenses (incluyendo a ustedes, mi familia) se encuentran compartiendo amor y unidad en esta navidad. Mientras aquí nosotros velamos para que esta navidad sea para ustedes como las anteriores navidades, tranquila y sin nada que les perturbe; sé que desde aquí , desde esta inmensa trinchera el alma de cada uno de nosotros estará con su familia sentados a la mesa, y mientras ustedes brindan con una copa de vino, nosotros brindaremos con la copa de nuestro ideal: nuestro ideal de paz y libertad”.... Esto decía una de las cartas que encontré en un pequeño cofre,( estaba buscando las fotos de mi niñez), leí una a una las cinco cartas que estaban dentro del cofrecito dorado, al terminar sentí una profunda tristeza, continué buscando entre las cosas del cuarto de recuerdos, que es como yo le llamo, y encontré la foto de un joven que tenía puesto un traje de militar, él cargaba a dos nenitas en sus brazos. Indudablemente, necesitaba que alguien aclarara todas mis dudas, yo tenía una hipótesis pero, era preciso confirmarla. Mi mamá fue quien accedió a brindarme la información que necesitaba.

La historia inició hace 20 años. En Nicaragua hubo una guerra civil, el presidente de la época Anastasio Somoza, fue derrocado del poder por el pueblo, porque todos estaban cansados de estar representados por un hombre que velaba únicamente por sus propios intereses y por los de un país que quería tener a Nicaragua bajo su dominio, era un hombre déspota y despiadado. Ese país fue Estados Unidos, quienes, al enterarse del derrocamiento del gobierno de Somoza enviaron a Nicaragua mercenarios, cuya misión era apoderarse a como fuera del país. El nuevo gobierno no contaba con un ejercito militar, por lo que optaron por convocar a todos los jóvenes a un servicio militar voluntario, obviamente ningún padre quería que su hijo se enfrentara a los invasores, por tal razón el servicio militar terminó siendo obligatorio, los jóvenes eran notificados y si no acudían se los llevaban de donde estuvieran y los reclutaban, muchos se marcharon del país, pero otros, al igual Jairo, el joven de este relato, optaron por atender al llamado.

Jairo tenía 18 años cuando se fue a cumplir con su servicio militar de dos años, él era un joven temeroso, pero amaba a su patria. El día que se separó de su familia no quiso despedidas, ni lágrimas, se fue de una forma simple, pero dejó en el corazón de sus seres queridos un gran vacío. Su única conexión desde entonces con su familia fueron las cartas que lograba enviar con sus compañeros de lucha que salían a visitar a sus familias. pero... al fin llegó el día que añoraba, era su turno para ver nuevamente a su familia, contaba con una semana para estar con ellos, después de seis meses en la guerra tenía muchas cosas que contar, su confidente era Maria, una de sus hermanas, a ella le relató todo lo que le había pasado en las montañas de Pantasma, ese era el nombre del lugar donde se encontraba su trinchera, le comentó con lujo de detalles cómo había recibido un disparo en una de sus piernas, además le dijo que se tuvo que adaptar a tomar el agua de los charcos, y a comer las porquerías que les servían. María se dio cuenta que su hermano había cambiado, la guerra le había robado la inocencia, pero aun conservaba la mirada transparente que lo caracterizaba. En esa semana se mantuvo muy unido a la familia, hasta le pidió a María que le permitiera tomarse una foto con sus dos hijas.

Llegó nuevamente el momento de la separación, para María fue más agobiante que la primera vez, porque ahora entendía las dimensiones del peligro al que Jairo estaba expuesto.

Nueve meses después, tres personas llegaron a la casa de María, al verlos, ella tuvo un presentimiento, fue como un mal augurio, tristemente, ella tenía razón la noticia que recibieron era que uno de los dos jóvenes de la casa ( porque también fue a la guerra, Mauricio, él era estudiante de medicina y acudió al servicio como médico voluntario) había caído en combate, así le llamaban a morir en el servicio militar, la madre de María preguntó entre sollozos el nombre del hijo que ya no vería más, el mensajero dijo: Jairo.

“María, disculpame por no poder seguir escribiendo, pero vos sabes que aquí casi no hay tiempo ni para comer, los minutos que tenía para hacerlo decidí aprovecharlos para escribir, pero ya terminaron, saludos y muchos besos, no te digo adiós sino hasta pronto....

Se despide de vos , el hermano que desea verte en lugar de escribirte”

Esto es un fragmento de la última carta que María recibió de Jairo. María mi madre terminó su relato diciéndome que ella no vio el cuerpo de su hermano y que siempre soñaba que Jairo entraba por la puerta principal de la casa. Si pudiera hablar con mi tío le diría que aunque no lo conocí, él está en mi corazón y que él y yo tenemos un deseo en común, ver a Nicaragua libre y en paz.

Por que estamos nuevamente en guerra, Estados unidos nos quiere someter otra vez, solo que ahora su arma es la corrupción, sus mercenarios los altos funcionarios del gobierno que juegan con el destino de un país y su munición es el hambre y la sed de este pueblo. Nos han quitado las riquezas materiales, pero nunca nos arrebatarán los sueños y los deseos de justicia y libertad... porque aún está en nuestras manos cambiar nuestro destino y nuestras únicas armas serán nuestras voces unidas diciendo libertad y justicia y nuestras fuerzas para exigir que de una vez por todas que nos dejen vivir.

Texto agregado el 15-06-2005, y leído por 174 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
22-02-2014 Me ha gustado mucho este texto esta bien elaborado y le haz dado ese toque esencial que le da buena belleza saludos escribe bellisimo. 5***** john-anthony-
17-11-2009 Me encantaría estar más interiorizado de la historia actual de Nicaragua. En la lucha contra Somoza apoyé en comités solidarios y seguía día a día los avances de los sandinistas. Estuve cerca de Ortega en un viaje que hizo a Chile y aún canto las canciones de hace + de 20 años. O sea, su deseo es más que común, se mantiene, pero lamentablemente, con las bases de USA en Colombia, pasará tiempo para que el deseo se concrete. NeweN
08-09-2009 "Y fui mercenario" quise decir "Y NO fui mercenario" alegreincer
08-09-2009 Fui parte de "Ese país fue Estados Unidos, quienes, al enterarse del derrocamiento del gobierno de Somoza enviaron a Nicaragua mercenarios, cuya misión era apoderarse a como fuera del país" Y fui mercenario ni soldado pagado, simplemente alguien que de verda queria libertad. y gracias a miles como yo ya sos libre de viajar por toda la patria. alegreincer
06-09-2006 Me Gusto mucho la historia... mucho detalle pero lo justo y necesario para sumergirse en la historia, me senti como en una pelicula.. no has pensando en hacer guiones de Cine?.. jejeje... piensalo me gusto mucho la historia nikons99
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