Qué maldita existencia la que estoy viviendo
¿Acaso estoy pagando algo vano de mi otra vida?
¿O es que mi destino es existir amargamente?
¿A quién diablos se le ocurrió ésta vida para mí?
¿Quién planeó este maldito destino para mí?
¿Quién pensó que vivir así era lo que yo quería?
En fin…
Quien haya sido ese arquitecto de mi cruel destino
Ya no importa…
A estas alturas ya me es natural
tener el corazón arrugado por tanto mal.
Texto agregado el 21-04-2005, y leído por 148
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Lectores Opinan
21-04-2005
Yo preferiría que no hubiera arquitecto ni plan, así no tengo a nadie a quien reclamar y el reclamo se muere de soledad. Buen poema. Al final, todos terminamos curtidos. Desleal
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