Avianca Expreso
Azul era el color del vestido del primer hombre camuflado, el siguiente tenía unos pies extraños, pues cada vez que caminaba, ellos iniciaban un ritmo, un pasito confuso. Un tercero que gritaba y gritaba a sus víctimas cada vez que debía acudir a una acción inexorable y peluda junto con sus otros compinches, revisaba un papel mimeografiado. Cruzaron la puerta que estaba al final de un pasillo que los hizo girar y girar insignificablemente, pues allí las escaleras lentas se chupaban el tiempo. Luego fue un cloc sigiloso, y del otro lado, al dejar atrás la estructura en espiral, ya eran unos capitanes distinguidos, con una eternidad de vuelos en la estadística. El color del primer camuflado le daba renombre a su nueva personalidad; azul lo terminaba empapando desde los pies hasta el alma. El de los pies extraños, fue visto como un simpático, pues a los pasajeros les gusta el servicio amable y encantador por parte de los dueños de mantener en aire un artefacto tan grande.
El escribidor fue el primero que sembró pánico. Estrepitosamente, creyéndose gato que se aparece de un salto por una ventana abierta justo en el momento del aplauso final, se clavó en ese centro del umbral como karateca, y haciendo un anuncio con la boca bien abierta y los ojos entreabiertos y cerrados , decía: “ buenas noches pasajeros y pasajeras de su vuelo de Avianca, venimos a secuestrar una nube”, luego da de inmedia
Andres ha compartido esta idea 06/03/26 16:53