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Inicio / Cuenteros Locales / gsap / Cuba (tercera parte y conclusión)

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Como decía, este tipo cubano, me tomó firme sin decir agua va y me llevó a bailar salsa. A mí no me pareció nada de bien porque debió preguntarme primero, ahora mas bien me parece que ese fue uno de los motivos por los que me encantó.

Al llegar a la barra, yo tomé mi mojito y él con un movimiento de mano y sin dejar de mirarme fijamente, pidió un trago, me parece que era un bourbón. Bebí y dejé lentamente el vaso sobre la barra y con la vista puesta en él, recorrí con mi dedo el borde, hasta que se rompió el silencio cuando me habló:

-Te he estado observando todos estos días, tú no eres como las otras, tú tienes clase

Su voz era segura, hablaba de la misma manera en que me llevó mientras bailábamos.

-Tú no me conoces -respondí con tono suave pero seguro a la vez que le di una mirada desafiante y tan intensa como la que él me daba a mí-

-Tu forma de comportarte, tu forma de hablar, la forma en la que te sumerges en el agua y tu mirada me dicen quien eres... hace unos días despreciaste un trago que te envié, eres orgullosa y eso te da una clase que no había visto. Me tienes loco, yo contigo me casaría mañana.

Solté una carcajada, tomé mi vaso, me puse de pie, lo mire, él sonrió y me dijo:

-Mi nombre es Frank
-Frank -dije- no vuelvas a sacarme a bailar sin mi permiso.

La verdad es que Frank me había encantado, pero sabía que a los hombres no les gustaban las conquistas fáciles, además, pese a que sus ojos y sus palabas me parecían sinceras, pensé que no era correcto, puede ser por la crianza Católica tan culposa de la que a los 20 años aún no lograba liberarme.

Me fui con los estudiantes cubanos, fingiendo que no me daba cuenta de que Frank me observaba. Iba rotando entre los grupos, como suelo hacer en el ámbito social, me quedo un rato, digo algo gracioso, dejo a todos riéndo y me voy a otro lado. Estaba en eso, cuando Frank me volvió a tomar por sorpresamientras susurró en mi oído "con su permiso" y volvimos a bailar, al terminar la canción, me besó la mano y dijo: "buenas noches, señorita".

Después de esa noche, nos encontramos "casualmente" al menos una vez al día, conversábamos, compartíamos lapsos de tiempo variables. Debo confesar que disfrutaba estar con él -más que disfrutar, en realidad- y lo extrañaba cuando no aparecía toda vez que me apersonaba en el bar, el comedor o la piscina.

Al día siguiente, de la noche del baile, mientras desayunaba, un mozo me llevó una mariposa, flor típica cubana, dijo que la habían dejado para mí. Cualquiera pensaría que la puse sobre mi oreja, en mi cabello, pero yo no soy así, dicen que soy interesante mas no coqueta, así es que pedí un vaso de agua y la puse dentro de él, ¡era tan hermosa!. Fui a dejarla a mi cuarto, donde me pasó a recoger Indira, la chica cubana estudiante de odontología, tomamos un taxi y nos fuimos a caminar por la Habana vieja, le pedí que me mostrara la Cuba de verdad y me llevó a recorrer barrios de esos que no se muestran en los medios de comunicación, almorzamos en la casa de una de sus amigas cuya madre se ayudaba dando meriendas a los trabajadores, era una casa muy simple pero limpia y con buenos temas de conversación, cada uno de los integrantes del grupo familiar era muy culto, el padre tenía tres títulos universitarios pero ganaba más dinero trabajando como taxista, todos dominaban, al menos, dos idiomas, fue un almuerzo de aquellos para recordar. Pagué, agradecí y nos fuimos al "Floridita" a tomar daiquiris y discutir de política exterior, ya estaba oscureciendo cuando salimos del famoso bar, que un día Hemingway, hizo su favorito.

Mientras caminábamos, continuamos nuestra plática, Indira me explicó la forma en la que funcionaba su país, en cuanto a la organización política, militar, estratégica, la importancia del turismo, lo que significa un bloqueo como el impuesto por Estados Unidos, en fin. De pronto le consulté donde estábamos, me pareció un lugar bellísimo, mágico y ella respondió que en La Quinta Avenida, "como en la canción de Silvio Rodríguez" dije, acto seguido comencé a cantar y ella conmigo.

Una vez de vuelta en el hotel, me encontré con que todos estaban en la piscina, así es que de buena gana me sumergí en el agua, al salir, Frank apareció de la nada se acercó a mi y me pidió que por favor lo acompañara en su mesa, accedí. Conversamos de muchas cosas, nos reímos, le comenté que me iba en un par de días y me pidió que me quedara en el hotel por el tiempo que quisiera, que él se ocuparía de cambiar la fecha de mi boleto de avión o comprar uno nuevo, que no debía preocuparme por nada. Respondí que no, que debía volver según lo estipulado con mis padres. Me pidió que lo pensara, que invitara a mis padres. Me negué, pese a la electricidad que fluía entre él y yo, pese a las miles de escenas que imagine junto a él, besándonos, desvistiendonos el uno al otro, haciendo el amor, acariciandonos sin dejar que el tiempo avanzara,

Al día siguiente, un señor se me acercó y se presentó como el padre de Frank, mencionó que daba fe de que la propuesta de su hijo era seria, que eran una familia de palabra, que era el dueño del hotel que estarían encantados de que fuera su huesped. Fui muy respetuosa con él y agradecí su ofrecimiento, en realidad estaba confundida, no podía creer lo que estaba pasando, era todo tan extraño.

Cuando llegó el día de volver a Chile, me levanté temprano para ir a despedirme de Chiquitico y pasearme con los espacios comunes del hotel para ver si es que me encontraba con Frank, pero él no apareció, sin embargo, una vez que me subí al transporte que nos llevaría al aeropuerto, miré por la ventana y él estaba en la puerta del hotel, nuestras miradas se cruzaron y ambos sonreímos. Mientras me alejaba y luego, conforme han pasado los años, en más de alguna vez me he preguntado qué habría sucedido si hubiese tenido algo con él, o si me hubiese quedado en el hotel unos días más. Sin duda, el habría sido mi amante perfecto, de una u otra manera siento que pese a que nuestros labios jamás se tocaron, hubo un encuentro mágico entre nuestros cuerpos y nuestras almas. He pensado muchas veces en que él pudo haber sido mi alma gemela en esta vida y lo dejé pasar.

Texto agregado el 23-06-2022, y leído por 91 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
24-06-2022 Ay mujer de Dios, cómo pudo ser eso? Recordá que si de algo uno se arrepiente antes de volar, es de todo aquello que no hizo, de todo lo que no se permitió. Qué buen trabajo hicieron las religiones!!! Más allá de eso, te atrajo precisamente por ser un aventurero, muy serio sí, pero aventurero, jajaja… MujerDiosa
23-06-2022 Ecelente historia muy bien narrada, Yvette27
23-06-2022 1 ) —Aquí con las tres entregas unidas como un todo, leo y me deleito con tu narración que puedo considerar una crónica de vida relatada con maestría, dándole a cada tiempo el alimento que como lector me atrapa en cada acontecer. Con ello me introduces en una intriga romántica personal y además me sitúas en el marco geográfico y social de la sociedad cubana. vicenterreramarquez
23-06-2022 2 ) —Ahora entrando en el tema que considero central del relato, pienso que en este caso Cuba es el vehículo o el hilo conductor que nos lleva a vivir los momentos que van conformando una hermosa historia de amor de la Srta. Gsap. Historia que si yo fuera cineasta me gustaría llevarla a todas las pantallas del mundo. vicenterreramarquez
23-06-2022 3 ) —Para concluir me atrevo a decir que mejor no pienses en lo que podría haber sucedido, puesto que el tiempo deteriora todo lo que en un momento quisiéramos eterno. Es mejor guardar para el recuerdo lo vivido, lo sentido, lo que no fue y lo que pudo haber sido. Tus letras hoy me dicen que esos momentos aún son sensaciones que sienten tu piel, tu corazón y tu alma. —Abrazos. vicenterreramarquez
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