TU COMUNIDAD DE CUENTOS EN INTERNET
Noticias Foro Mesa Azul

Inicio / Cuenteros Locales / edrapecor / El Cruce de la Calle.Segundo cruce

[C:606454]


Sinopsis:

Stalin es un policía administrativo. Vive con el marcado recuerdo de una tragedia amorosa sufrida en su adolescencia.

Retorna a su ciudad natal tras varios años de ausencia. Como Policía administrativo le asignan un caso extremadamente fácil y rutinario.

La investigación lo lleva a encontrar inesperadamente el amor; también a vivir hechos cada vez más ligados a su juventud, llevándolo a una vorágine de Horror y Angustia..


Terror, Fantasmas, Urbano, Contemporáneo,

15+






La Esquina


by


Edgar R. Pérez Cordero.




Copyright 2012 Edgar R Pérez C







VI


Dijeron que mi suplencia pronto terminaría. no quiero estar aquí. Pero si quiero seguir viendo a Argelia. ¿Será diferente esta vez? . ¿Podré tener a una compañera estable, así sea una bailarina exótica? Me dan una noticia que involucra al ingeniero. Sufrió otro ataque de rabia. Mató a 2 reclusos en el lavamanos común de la prisión.

Lo dicen cuando me entregan un recado escrito por él.

Ya sé cómo es el señor que me daba permiso – repite varias veces como un CD, cuándo rápidamente fui a entrevistarlo en la sección de reclusos peligrosos.

Hablo calmadamente, ha aceptado a Jesús el extraterrestre como su salvador, todavía no recuerda nada ,y dice que está convencido de una conspiración de una pareja de tramposos que le hicieron una encerrona. Le deje cigarrillos, me entreviste con el director del penal para autorizar un retrato hablado. La cosa estaba agarrando forma. .

Dos días después recibí el retrato hablado. ¡Vaya que el tipo le faltaban una colección de tuercas¡ por no decir la ferretería completa. Me envió un retrato hablado de mí mismo.


VII


Solo me quedaba una semana más. Por fin. Tengo sentimientos contradictorios. He ido varias veces al Tucán. Es inevitable. Como un tonto la he acompañado al salir. No es lo que parece. Es una chica extranjera buscando una mejor manera de vivir y ganar dinero. Sabe cuidarse de todos. Es evidente que ha tenido hombres, también sabe cuidarse de mí. Pero me sigue la corriente o yo le gusto. Debo averiguar. Por ahí vamos y creo que voy bien... Sin embargo, el trabajo administrativo y varias guardias nocturnas me impidieron ir al Tucán.

Recibí una llamada el viernes en el precinto. Un teléfono que no conozco.

--He extrañado mucho que no hayas venido al show. -- dice la bella voz al otro lado del auricular.

--No he podido. ¿Sucede algo?- dije encantado como un colegial al reconocer inmediatamente su voz.

--Ya tengo mi auto. Quiero probarlo.

--Eso es una buena noticia --dije no queriendo mostrar el entusiasmo que me produce su interés... Hubo un silencio entre ambos. No sabíamos qué decir para no demostrar nada, pero yo había ganado. Ella me había llamado...

--Me da miedo ir a la playa sola y accidentarme. ¿No quieres acompañarme?

La idea de verla a la luz del día en tanga me introdujo unos 256789 Kilovoltios en la parte baja de mi abdomen.

Me malinterpretó. Mi silencio lo asumió como una negativa

Perdón -- dijo. Note algo de desaliento en su tono. --Ya veo que no fue una buena idea.

--Me quedan pocos días aquí. El lunes te puedo invitar a almorzar. Estoy de guardia el fin de semana.—expliqué conciliador.

--¿No trabajas el lunes?-- dijo con algo más de entusiasmo.

--No. Lo tengo libre.- explique sintiéndome que la había doblegado….. Ya sé y ya sé.

--Pues yo también. Vamos, pero para la Colonia Tovar.- me invitó.

--Excelente. Acepto—dije saltando de alegría interiormente….. Yes. Yes. Yes.

Está bien-- dije dominando el entusiasmo--- pasaré por ti...

Oye. La del auto soy yo – aclaró- pasaré a buscarte por donde tú me digas

Me tuteo. Me tuteo.

--Está bien. Pasa por el precinto 44 en la avenida Che Guevara cruce con Capitalismo Infernal y Salvaje.

--Seré puntual – dijo dominando su tono al igual que yo. Somos definitivamente dos tontos. Tan viejos y toreados en siete plazas, comportándonos como liceístas.

Colgué el teléfono. Una bailarina. No me gusta lidiar con un tren de hombres. Pero no estaría mal un día diferente y lo voy a intentar.


VIII


El lunes ella llegó a mi precinto. Mis compañeros no dejaron de silbar e hicieron los respectivos comentarios.

"Vaya". "Vaya". "Mira que traes trucos desde la selva".

¡Esa si es una hembra!-- dijo con gesto de asentimiento un motorizado de la sección de vial.

Se va a casar. Se va a casar. Por aquí hay un tonto que se va a casar—dijo otro remedando la marcha nupcial.

Tonterías. Ella estaba detrás de sus inmensos lentes negros y el pelo envuelto en una pañoleta. No indicaba nada. Simplemente se veía preciosa. Luego. Entendiendo los comentarios se quitó la pañoleta. ¿Quieren verme?. Pues, véanme, pareció decir con una sonrisa cuando nos incorporamos al vehículo.

Nos fuimos por la autopista, hablamos de todo y nada, coincidimos en muchas cosas, escuchábamos las canciones de Cindy Lauper y Scorpio. Subimos a la montaña, comimos salchichas alemanas, nos reímos, disfrutamos. Me derritió verla a la luz del día, descansada, sin maquillaje ni peluca. Tal vez sus ojos eran algo separados, avellana e inmensos, quizás su nariz no era tan perfecta, a lo mejor su rostro era muy ovalado, pero bella en su conjunto. Estaba espectacularmente divina en los short y botas militares de patente.

Casi estuve tentado a comprar una caja de crema dental y un galón de shampoo. Me encantaba que también hablaba sin acento, en una voz suave y algo profunda. Después parada en el borde del mirador en medio de la brisa fría canto.

El color de mi vida cambió desde que tú llegaste…

El color de mi vida cambió desde que tú llegaste…

Llegamos de noche. Me invitó a cenar a su apartamento. Después me llevaría al precinto. Pero la inmensa Pizza que pidió me demostró que no había ningún plato más, Debería seguir intentando. Esta noche definitivamente no habría más.

Cuando salimos del apartamento era todavía temprano.

--¡Está ahí¡-- gritó repentinamente señalando con el dedo.-- Mírala.

--¿Dónde?-- vi mucha gente caminando. Pero nadie viéndonos.

--¡Está ahí¡-- insistió, totalmente fuera de sí, llorando a mares y con la respiración agitada-- me mira y se ríe

--Está bien. Está bien.tranquila.yo estoy aquí---acepte.

Vamos a devolvernos—propuse, entendiendo que la excusa era para después de todo me regalaría mis tres platos. Eso estaría bien. Sexo salvaje y profundo.

Ella asintió, se devolvió violentamente dando a la vuelta a la manzana. Llegamos nuevamente al apartamento.

Mis esperanzas se esfumaron al comprobar que era verdad. La chica estaba aterrorizada. Quería estar acompañada pero no de la manera que pensé. Se fue a dormir, trancándose en el cuarto, después de darme una colcha para dormir en la sala. Una bailarina exótica cuidándose de un policía novato. ¡Solo yo¡.

Pasaron las horas y dormí. A las dos y media desperté. Fui a la ventana con intención de trancarla. Hacía frío de verdad... Me asomé y comprobé que no había edificios que me quitasen la vista. Veía la esquina. Veía la esquina de arriba. Inclusive inclinándome un poco más podía ver la esquina de más arriba y toda la calle hacia abajo, hasta las luces lejanas del Tucán. En la esquina de arriba estaba un vendedor nocturno de hot dog y dos taxis. En la de más abajo unos ruidosos estudiantes bebían licor. Solo la esquina en medio de ambas estaba sola y semialumbrada.

Creo que dormité unos cinco minutos recostado en la ventana y volví a despertar.

Mire. Ya no estaba el vendedor de hot dog, ni los taxis ni allá abajo los chicos bebiendo. Vi la esquina y ahí estaba ella. Estaba de espaldas. Estaba inmóvil. Lentamente se volteó y me miró. Sé que me miró . Sabía que yo la miraba agazapado desde el balcón. Lamente no tener las llaves del apartamento y no poder despertar a Argelia, quien en su miedo puso llaves y candados. Pero no importa. Mañana la atrapare.


IX


Desperté con dos disgustos. El primero era entender que la chica que bailó la canción de Billy Paul, lo hizo desde el balcón del apartamento de Argelia… Pero estaba convencido que no era Argelia.

El segundo disgusto es haber recorrido medio país en la mayor parte de mi vida para quedar hechizado por una bailarina de piernas perfectas y sin marcas, que danzaba casi desnuda en un night club de tercera demasiado cerca de lo que alguna vez fue mi hogar. No es una buena decisión. Puede que sea una relación temporal en semi tiempos, pero no lo deseo así. Quiero algo más. No puedo comentar nada en el precinto, puedo imaginar los comentarios.

"¿No le distes el shampoo y la crema dental?"

"Si quieres yo te presto el dólar y vamos los dos."

"Saliste con ella y no la llevaste a la cama. Eres gafo. ¿O qué?"

"¿Vas a vivir con ella?. ¿Qué harás cuando lleve los novios a casa?."

" Stalin el reno. 100000 cuernos."

"Te va a dejar sentado en la acera, sin un céntimo."

"Esas fingen los polvos. Ya no sienten nada de tanto macho".

Aparté todos esos pensamientos sentado en la parte posterior de un Fiat Toro 4x4 híbrido Diésel justo en la esquina. Miré mi reloj. Las 2 AM en punto. Estaba sentado justo en la puerta que daba a la calle. Los vidrios climatizados eran muy oscuros. Nadie desde afuera podía verme. A través de la ventanilla vi el balcón del apartamento de Argelia. De la única manera que una chica hubiera bailado tan violentamente en un espacio tan mínimo, es que lo hubiera hecho por los bordes de las barandas…O afuera del mismo…

Dormitaba a ratos, maldiciendo una vez más no haber entrado en el cuarto de Argelia. Soñé viéndola bailar en el escenario, veía como subían los hombres y le quitaban la tanga, la besaban. Ella reía y los incitaba. Lujuriosamente les abría los pantalones y a su vez abría a todo dar su bella boca. Yo subí al escenario abriendo mi bragueta.. A mí me dijo no. No. Tu no me decía—agitando sus manos negativamente, mientras se agarraba sus inmensos senos para meterlos en la boca de un negro libidinoso

Desperté sudando. Tendría que bajar un poco la ventanilla.

Sentí el golpe en el vidrio trasero de la pick-up. Vi la cara de una mujer aplastada contra la ventanilla trasera. No puede ser. No puede ser. Salí como pude casi cayéndome de la camioneta. Era Pura que gemía ruidosamente de placer. Detrás de ella el Polaco la cabalgaba brutalmente. Ella gritaba mientras me veía riéndose.

--Más. Más. Monstruo – gemía agitando su pelo frenéticamente. —Soy una puta. Soy una puta

El polaco me miró y dejó de hacerlo, saltando del cajón de la camioneta a la calle, casi enfrente a mí, caminando torpemente hacia donde me encontraba confundido y paralizado.

--Tu Maldito Marriiikkko. También te quieres coger a mi Pura. Toma- Gruño, descargando un derechazo contra mí, haciendo que mi pistola saltara a cualquier lado.

Me proyectó como un papel contra el piso, la emprendió a patadas contra mí impidiéndome defenderme de la lluvia de golpes. Buscaba evadirlo, pero no lo conseguía. Se movía a una velocidad muy superior a la de cualquier humano.

--¡Dale papi! Él es malo. ¡Viene contra nosotros! –gritaba Pura riendo divertida, alumbrada por la luna, parada en el cajón de la camioneta --quiere hacérmelo a mí y no casarse conmigo.

El polaco continúo dándome la salvaje paliza hasta que fui cayendo en un vacío. Mientras descendía por puertas y puertas recordé que en los amaneceres de mi casa a esa hora siempre cantaban los gallos, ahora no, silencio, silencio total.


CAP.2


Desperté recordando algo como un sueño, pues estoy casi seguro que alguien parecido a Pura me cantaba una vieja canción, desde la ventana de la habitación del hospital.

https://youtu.be/ywQaEKBJFKI



Terminé de despertar sintiéndome como si el Real Madrid y el Barcelona hubieran jugado la final de la Copa del Rey encima de mí.

Mi comandante al otro lado de mi cama se mantenía con una expresión fría y angustiosa furia. Se mantenía con la expresión fija de, “Otro policía que se perdería en manos de una buscona”. Esos eran los consejos en las pasantías. Nunca enamorarse de una bailarina, ni de una delincuente, ni de una chavista.

--Tranquilo amor. Ya todo está bien-- me arrulla Argelia en un tono que me hace oír pajaritos con una pequeña sonrisa de susto. Tiene que ganar puntos ante mi jefe, quien mantiene el poema en su cara --Solo fueron unos golpes.

La miré sin comprender. Era Argelia junto a mí. Tiene aspecto cansado. Se ve que tiene muchas horas cuidándome.

Miró aterrado a mi jefe. Ojala no se me haya salido nada. ¿Golpes? Sí. Pero golpes dados por un muerto. Me dio durísimo.

--Oye jovencito -- dice con grave voz, sin cortapisas y una expresión que derrite un MBT Chino. --Me tienes que explicar muchas cosas, ¿De qué caso estamos hablando y estas investigando? ¿Quién te apoya en eso?. ¿Es este el caso del acoso o estas metido en algo más?. Yo no he visto ningún informe. Aparte que te desvalijaron la pick-up y se robaron tu arma con tu insignia... Te puedes imaginar cómo están tus puntos conmigo.

Cuando las cosas están así, es mejor quedarse callado. Cuando salía, mi jefe me miró de reojo con un gesto de: “De paso está”, hacia la silenciosa Argelia.


I


Tengo algunos días descansando en el apartamento de Argelia. Siempre se va a su trabajo a finales de la tarde. Llega muy puntualmente en la madrugada. A veces trae amigas. Es muy buena ama de casa. No parece una bailarina exótica cuando está en shorts y limpiando el piso. Es una joven ama de casa contenta porque su compañero está ahí cuidándola. Vi los noticiarios con el énfasis de mi salida del hospital. Con las cámaras pegadas del trasero, senos y caderas de Argelia. Los comentarios. El sector maldito y sus misteriosos accidentes. Los vecinos no quieren comentar. Bla. Bla. Bla. Por supuesto que yo no dije nada. No sería muy creíble en mi informe expresar que encima de mi camioneta, unos muertos, conocidos míos de más de quince años atrás, fornicaban furiosamente. Luego el celoso novio al recordar que yo también pretendía a la chica me dio una paliza de pronóstico reservado. Hacer eso me mandaría de patitas derecho al manicomio Yeralberth Jiménez de la ciudad.


II


Mi traslado quedó en suspenso. Tengo reposo activo. Pero eso no me impidió seguir investigando el caso desde mi cama, mientras más me envolvía en el dulce y fresco aroma de Argelia. El contemplar a mis anchas ese cuerpo precioso, deseable en cada mañana y noche cuando llegaba, era el mejor remedio que ningún médico me pudiera recetar. Llamé a la Cooperativa de Energía Eléctrica, pregunté por la oscuridad permanente de la esquina. Me dijeron que habían cambiado hasta el poste y más de 4 operarios se habían accidentado gravemente por hacer mantenimiento ahí. Entendí. Yo solo era un punto más en la estadística.

Argelia no permitía que me fuera. Hoy antes de dormir me besó . Fue un tropezón mío que hizo que casi cayera en sus brazos. No fue a propósito, pero dio resultados.

Luego al día siguiente Traje un mercado en mi primera salida después de la paliza. Ella estaba en la cocina, tarareando inolvidable de Laura Pausinni. Fue inevitable. Sin pensar, sin buscarlo, nos dimos un beso suave, largo, húmedo, de dos lenguas expertas que han besado mucho, que nos lo dimos con los ojos cerrados.

Me maravilló del divino sabor de esos labios dulces y carnosos. Terminamos sin decirnos nada. Ella me dijo angustiada con voz ahogada.

--No quiero dañar las cosas. No nos precipitemos.

Quede así, tan cerca de ella, la tome de la barbilla, la volví a besar. Pasamos a mayores. Sentía como piedras sus senos duros, su temblor de tratar de impedir algo que ninguno de los dos podía evitar. No logramos dominarnos.

--No más. No más -- dijo sollozando, mientras yo sin dejar de besarla la llevaba como pude al cuarto. Lanzó las sandalias y con premura fue quitándose los shorts, yo los míos. Le quite la blusa. Caímos en la cama y ella se puso arrodillada apoyándose en la almohada.

--Ahora. Ya no aguantó más. Ya caí. Ya caí- exclamó con un mar de lágrimas poniéndose receptiva, mientras yo sentía como mi miembro me dolía de la espantosa erección que me dominaba.

La penetre en su sexo húmedo y divino de aroma más que delicioso. No pude hacerlo lentamente. Ella era de un movimiento rítmico fuerte y apretaba furiosamente su vulva ante cada ataque mío. Estalle dentro de ella y quedamos casi de infarto. Se habían roto los límites con una pasión desgarradora y hambrienta. Maldije el tener que enamorarme, pero eso es lo que está sucediendo, atacandome sin defensas, hasta terminar yo besando esos bellos y suaves hombros, saboreando ese cuello suave y frágil.

--Ya esto está absolutamente echado a perder-- dije a esos labios carnosos y preciosos que no me cansaba de besar, viéndola cansada y satisfecha en ese orgasmo largo, convulsivo que proclamaba su triunfo sobre mí.

--Estoy volviéndome borracha de ti. Me gustaste demasiado cuando te vi. Supe que esto pasaría, me tendrías y luego se que te irás- susurró con los ojos húmedos de lágrimas de amor, de sexo satisfecho y de despedida.

Nos dormimos, no pude aguantarme, cuando me desperté, bajé besando ese plano vientre y fui justo a comerme lo que tanto deseaba mientras ella abría aquellas monumentales piernas. Cuando terminé ella presta y dispuesta tomo mi pene, sin más preámbulos se lo tragó todo. He tenido sexo oral, sí que lo he tenido y muy bueno. Pero este fue el candado definitivo que me amarró a Argelia.

Llegue al precinto, completamente curado. Dispuesto a hacer mi informe y resolver el caso de una vez.

Te la cogiste—me dijo admirado al ver mi risueña expresión, uno de los chicos de interrogatorios, mientras tomábamos café. Mi orgulloso silencio se les confirmó a todos.












Continua

Texto agregado el 19-02-2021, y leído por 36 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! ]