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TÚ ARQUITECTO-YO ASTRONAUTA

Estaba pensando en ella, trataba de recordar su rostro cuando estaba en nota y sus ojitos resplandecían en toda la mierda grumosa del ambiente, ella hablaba sobre el miedo, el crudazo miedo y nunca entendí lo que quería decir, me perdía en cada línea de su cara, en cada movimiento desalineado que hacia cuando hablaba, cada gesto espectacular.

Catarina era espléndida, preciosa, esa mujercita-underground, la nenita que necesitaba alguien que pretendía volver a girar sobre sui propio eje, o el de cualquiera.

A veces las cosas nos salían mal y le afectaban más a ella que a mí, o eso parecía. Se tiraba en la cama durante horas, miraba el techo, prendida, y cuando me echaba a su lado me preguntaba si yo también veía esos pequeños puntos brillantes en el aire, como partículas de nieve suspendidas en un hilito de luz , nunca le contestaba, nunca supe a que se refería. Otras veces prendía el stéreo y escuchaba lo que sea, pero nunca a alto volumen, casi ni se escuchaba nada, pero ella así lo prefería cuando se veía amenazada por “no sé qué”, quinientas veces la misma canción podía ser peligrosa, -se lo advertí-. Además le gustaba el silencio, le encantaba el silencio, pero no cuando sentía miedo…ese es otro rollo…

También me escribía poemas de amor, aunque ella decía que no eran de amor, era complicada, llamaba a las cosas por otros nombres, de todas formas eran poemas de amor o de odio, pero era algo extraño y fuerte que la unía a mí, lo sé.

Catarina odiaba sus sueños, casi siempre tenía pesadillas, casi, por que otras veces no dormía, o se tomaba pastillas, clorazepan, diazepan, algo que la adormezca de tal forma que su cerebro no intenté burlarse de ella, ni ella de su inconciencia; vivía mucho en sus sueños, y yo creo que ahí estaba el problema, en que los vivía, y a ella no le gustaba vivir.

Cuando “el remedio” le fallaba y la crueldad de su “yo” la manoseaba, despertaba nerviosa, sudando y fumaba en la ventana, cigarrillo tras cigarrillo, hasta que yo le decía que cierre la ventana y se echaba a mi costado, me abrazaba y respiraba fuerte, agitada, era ahí cuando le decía: -todo va a estar bien-, mi único consuelo era mentirnos, a ambas y luego de un rato, se quedaba otra vez dormida, y yo me quedaba cagada por el consuelo que inventaba y que no funcionaba, no para mí.

Pasamos por muchas cosas, hubo un tiempo de crisis, crisis emocionales y eso. Catarina odiaba su cuerpo, y cosquilleaba su garganta con dos dedos, porque su “delgado ego” la azotaba con un látigo encerado de cebo, tuvimos problemas por eso, decía que cortarse liberaba endorfinas, pero a ella no la liberaba, ni a mí tampoco lo supe desde que intenté -intentar suicidarme-, ahora esta mejor, o así dice ella, y mientras lo diga, creo que esta bien. Yo la amo, y amo sus clavículas cuando estamos desnudas, por ir a la luna.

Catarina se camuflaba en sus insólitos dibujos, eran tristes, ellos estaban vacíos, siempre quiso ser pintora, pero su papá le dijo que debía estudiar algo “serio”, y estudió Arquitectura, la casa estaba llena de cuadros sin terminar, y de casitas de cartón tiradas por las esquinas ciudades destruidas, y vecindarios y todo en miniatura, casi como ahora…Cuando jalábamos ella decía que moriría atropellada, que así lo presentía y todas esas tonterías, yo en cambio, siempre fui cobarde, moriría cuando quiera que suceda, por culpa mía y nada más y Catarina decía que estaba loca, pero ahora hasta los que no son locos, están locos.

Catarina me amaba, y yo a ella, preguntaba que era lo que yo quería ser cuando de niña, y yo le decía: -Astronauta, quería ser Astronauta- y ella se reía a carcajadas, sólo por eso le respondía.

Un día (por gravedad), todo cayó, me dio una crisis, la última, desesperé, quebré, y Catarina estaba ahí, mirándome llorosa, no paraba de beber ese vino barato que habíamos comprado hace meses, y sólo decía: -Sí pudiéramos ir a Plutón, sería perfecto, no hay mucha luz, no es tan grande, ni pequeño, ni mediano, estaríamos sólo las dos buscando otra manera de cómo morir…Si tan sólo pudiéramos ir a Plutón-…

-Podemos cariño, podemos. Tu Arquitecto, y yo Astronauta-

Y ella como Arquitecto, fue primero.
Yo por mi lado…me quedé flotando, colgada y flotando.

Texto agregado el 09-06-2007, y leído por 258 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
10-10-2007 Lo he leído dos veces porque me ha apetecido. Tus letras son demasiado livianas para lo que cuentas, relaciones tormentosas, estancadas en la amargura, es como en el primer poema que te leí. Hay algo curioso, cambias los verbos de pasado a presente sin motivo aparente, me pregunto si lo haces a propósito para dar algún efecto concreto o si las palabras te llevan por ese camino. Selkis
21-06-2007 Uffff, que buen cuento te has mandado, como cuento envolvente. Como historia...algo de lo que creo todos hemos tenido alguna vez...miedos, sueños, búsqueda, soledad, desvíos, desvaríos. Me gustó mucho tu forma. Una vez le preguntaron a un biólogo medio locachón (esto me sopló mi amiga Nikova)...¿Tú has sentido miedo?.....Maturana contestó: No, nunca, porque mi mamá siempre me quiso." Saludos chilensis. la-negra-chilena
09-06-2007 Interesante, con un extraño final... bien relatada la peculiar personalid de Catarina marta_25
 
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