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Inicio / Lista de Foros / Literatura :: Cuentos *SUPER* cortos / Póngale cuento al título II - [F:2:91]


alqutun,12.12.2002
Ahí va el título:
"El cadáver nunca muere"
 
CorinTorrado,12.12.2002
Gracias, gracias, gracias.
 
Giovanni,13.12.2002
voy a pensar... y luego publicar...
 
CorinTorrado,13.12.2002
Bueno, creo que aqui va. Me lo critican, eh.

EL CADAVER NUNCA MUERE
ntonio Mercado, oriundo de Argentina, volvió a fijar la vista en el programa de televisión anglosajón aquel. Nunca antes había tenido cable TV, mucho menos HBO. Pero lo que sus ojos estaban atestiguando y sus oídos escuchando ahora mismo, era totalmente inverosímil.
Narraba el interlocutor del programa televisivo sobre la extraña obsesión del Dr. Carl Von Cosel, un hombre muy misterioso. El Dr. Von Cosel en 1934, trabajó en un hospital del oeste de los Estados Unidos tratando a pacientes que sufrían de tuberculosis, para aquel entonces incurable. Él cayó en las garras del amor con una paciente de 22 años de edad llamada Elena Hoyos. Pero lamentablemente Elena murió, y Von Cosel consiguió el permiso de su familia para construirle un mausoleo.
Una vez colocada en el mausoleo, Von Cosel utilizó las excelentes propiedades que como médico, conocía del formaldehído para preservar el cuerpo, visitándolo cada noche.
Una vez terminado su suplido de este líquido, el galeno utilizó miel pura de abejas y otras especias para mantener el estado de preservación de su amada y evitar la inherente descomposición de la misma.
Más adelante, Von Cosel movió secretamente el cuerpo a su casa y comenzó una vida con Elena por siete años, hasta que su engaño fue destapado por la hermana de Elena. Horrorizada ella descubrió que su hermana ya no descansaba en el mausoleo y a hurtadillas entró a la casa del médico donde hizo un tenebroso descubrimiento. La hermana, llenándose de valor tomó lo que pareció un maniquí de cera el cual tenia una mascara de cerámica sobre la cara, y se lo llevó a la morgue local a ser examinado. El "maniquí" era realmente el cadáver decaído de Elena Hoyos. Sus huesos habían sido cuidadosamente ligados con alambres de cuerdas de piano, su piel había sido tratada con cera, los globos vacíos de los ojos habían sido llenados con reemplazos de cristal, y ella había sido rigurosamente perfumada, día a día, para enmascarar el olor putrefacto de la descomposición. En adición Von Cosel había creado un tubo profiláctico de un extraño material de plástico y el mismo yacía incrustado en la posición vaginal de la muerta.
Eventualmente Elena Hoyos fue enterrada en una localización secreta, solo conocida por la familia de ella. Von Cosel, separado ya de su amor, utilizó la máscara de cerámica que le había preparado a ella creando un maniquí viviente calcificado de la propia Elena y vivió junto a él hasta el día de su propia muerte que ocurrió en 1952.
Antonio volteó la cabeza hacia su derecha, en donde inerte y sin vida se hallaba el cuerpo descompuesto de la mujer de su vida, que había compartido en ese estado con él por el último año y medio. “Como era posible, pensó, que dos personas totalmente diferentes, de diferentes culturas, a miles de millas de distancia, hubieran pensado exactamente en lo mismo para perpetuar a su amada.”
—Tendré que matar a tu hermana.-susurró convencido, para que la misma no intentara una maniobra similar.
Y se alzó de hombros con insignificancia mientras se tomaba el último sorbo de cerveza. “Total, se dijo a si mismo, la maldad es maldad en todas partes del mundo.”
 
CorinTorrado,13.12.2002
Disculpen, se quedó la primera "A" de Antonio. No fue adrede.
 
Krystal,13.12.2002
Y tomando mi taza de café comenzé a acariciar a mi perro suvemente.
-Ahh, pero como si yo no tengo perro

"Y comenze a recordar las palabras de evendri
El cadaver nunca muere"
 
Krystal,13.12.2002
Perdón no era evendri si no de alqutun
 
alqutun,14.12.2002
Muy bueno tu humor Krystal
 
moebiux,16.12.2002
Cuando ví la cara de pasmo del médico, sospeché que algo no iba bien. Ya saben, el hombre se puso pálido, la frente se le perló de sudor y el labio inferior le temblaba. Así que tragué aire y me dispuse a escuchar la sentencia: "cancer terminal", o algo así. Pero no. Simplemente me dijo: "No es posible. ¡Usted está muerto!"
Mi primera reacción, claro, fue la de ponerme a reír. "¡Pero qué bromista es usted, doctor!" Y a continuación añadí algo así como: "¡No me de esos sustos que para algo soy hipocondríaco, eh!" Pero no era ni una broma, ni un susto. Por lo visto era cierto. Estaba muerto. Me enseñó una serie de gráficas, me hizo escucharme con el fonendoscopio y sí, era verdad. Mi corazón no latía y mi cerebro no emitía ni la más leve señal. Pues qué alegría me ha dado usted, doctor.
Confieso que sentí una cierta decepción. No ví ningún túnel con luz maravillosa al fondo, ni música celestial, ni vi mi vida pasar delante de mis ojos. Nada de eso. Después de leer y escuchar tantas historias sobre gente que se muere y retorna, ¿no es para sentirse frustrado? Inmediatamente le pregunté al médico: "Y... ¿esto es grave? Quiero decir..." -ahí se me escapó una risita nerviosa, coño, claro que era grave, joder, ¡estaba muerto!- "quiero decir si es definitivo". El médico se encogió de hombros, murmuró que era la primera vez que veía algo así y que no sabía qué contestarme. "¿Y, bueno, ¿qué hago yo ahora? ¿Preparo mi funeral?" Y fue ahí cuando sentí un verdadero escalofrío: ¿meterme yo en un ataúd? ¿Y qué puñetas iba a hacer yo en un ataúd? ¿Esperar a que me devorasen los gusanos? ¿Y a quién invito? ¡Porque al pesado del Ramírez no lo quiero ni ver! ¡Sólo faltaba! Después de darme el coñazo durante años en la oficina tener que soportarlo dándome las condolencias, ¡pues vas listo Ramírez! ¡Qué te den!
Mientras pensaba en mi funeral, el médico me dijo: "Esto... se me ha ocurrido una cosa... ¿Le importaría que avisara a unos colegas míos? Entienda que un caso así... ¿Tiene usted prisa?" Y ahí nos reímos los dos. ¡Prisa! ¡Qué ocurrencias tiene mi médico! Le contesté que claro, que yo siempre he estado a disposición de la ciencia y que me temía que tenía mucho tiempo por delante.
Y así empezó mi periplo por hospitales, laboratorios y facultades médicas, con todo el mundo revisando mi cuerpo del derecho y del revés formulándome preguntas todo el tiempo, desde las más sencillas ("¿Le duele a usted algo?") hasta las más complejas ("¿Cual es el sentido de la vida? ¿Y de la muerte?"). He de admitir que pasé momentos de agobio, pero, miren, me fui acostumbrando y, no sé, será por vanidad, pero le cojí gustillo a eso de ser el centro de atención.
Y tanto gustillo le cojí que no tardé en aparecer por televisión. ¡Hay qué ver, qué poder tiene! De la noche a la mañana, me vi convertido en eso que llaman una estrella mediática. Aparecieron camisetas con mi imagen, discos, llaveros, posavasos, ceniceros, libros, revistas... ¡hasta mi propio programa de televisión! Vamos, que nadaba en el dólar, de tantas y tantas ofertas que tenía...
Pero, ¡ay! Ya dicen eso de que todo lo que sube baja y estaba escrito que mi estrella se apagaría. A veces, en según qué momentos, tenía un miedo: ¿qué pasaría si volvía a la vida? ¿Si a mi corazón le diera por latir otra vez? ¡Ya no interesaría a nadie! No dejaba de ser curioso que deseara con tanto ardor estar muerto, creo que soy la primera persona que no quería vivir sin estar depresivo, sin tener tendencias suicidas... Pero mis temores se mostraron estériles: no renací. Sencillamente apareció otro tipo al que partieron en dos durante un mal truco de magia y fue él y sus dos mitades los que me quitaron el trono. Estaba muerto y partido en dos, ¡eso sí que era una novedad! Y yo sólo estaba aburridamente muerto... Perdí mi programa de televisión, mis clubes de fans, nadie quería comprar mis camisetas... En un intento de recuperar la fama, traté de cortarme los brazos con un serrucho, pero ya les comenté antes mi naturaleza hipocondríaca, así que sólo llegué a hacerme una fea herida que, además, ni tan siquiera sangraba, la muy estúpida.
Para aliviar mi repentina soledad, quise volver a mi oficina. Estaba incluso dispuesto a bajar mi sueldo, puesto que mis necesidades vitales eran más bien escasas, para qué engañarnos. ¡sólo quería escapar del aburrimiento, jo! Pero... ¿a quién encontré de jefe recién ascendido? ¡Sí! ¡Al capullo de Ramírez! ¿Y que me contestó ante mi generosa -creo yo- oferta para volver al trabajo? "No sé, si al menos tuvieras la cabeza partida en dos..." Y venga reír... Ja ja y ja, qué gracioso el chico. Jodido Ramírez...
Así que aquí me tienen, escribiendo esta historia para esta página web, en un intento de matar (fina ironía la mía) el tiempo y de anunciar que sí, que estoy decidido y nadie me va a poder frenar. Voy a tratar de darme vida. Estoy harto, la muerte no tiene sentido para mí. Pero que nadie se lamente, he sido feliz...

 
CorinTorrado,16.12.2002
Excelente relato moebiux. Buen estilo, facil lectura y estupenda redacción.
 
alqutun,17.12.2002
Genial. Solamente eso.
 
azael,21.12.2002
El mío está en mi lista
 
Alfmeling,21.02.2003
-¿Cómo que desapareció el cadáver?
-Sí. Desapareció. Ya no está.
-Y ¿dónde está?
-Cómo saberlo...

El cadaver de un muerto nunca muere.
 
dulcilith,23.02.2003
el cadaver de un muerto nunca muere...decia un trabajador de la fabrica de latas de conserva, recordando a sus antepasados los momificadores mientras leia sobre la ultima operacion plastica de sarita montiel
 
Zariz,26.02.2003
... pero el cadáver se levantó y caminó.
Después ya no volvimos a saber de él.
 
lagania,12.03.2003
El cadáver nunca muere.

La tarea era complicada: abrir una puerta abierta, observar la oscuridad a la luz del día y matar a un cadáver.

Con un hacha abrió un agujero en una puerta (abierta), cerró los ojos en la calle al mediodía, y un rato después se suicidó, pegándose tres tiros en la espalda.

Ganó.

Justamente ayer pasó por caja a cobrar el premio.
 
gammboa,13.03.2003
Yo ya tengo uno asì que lo transcribo tal cual. Luego harè otro para compartirlo. Mientras:



Paciencia

Intentó ver. Una negra densidad llenó su vista. Notó que nada en su cuerpo podía moverse. Se concentró en un dedo. Pasaron días sin que nada sucediera. Escuchaba cantos, difusos como el humo, y luego silencio. Sintió el transcurrir de las semanas y los meses. Una voz familiar aparecía de repente y se ausentaba así, como a escondidas. Una araña, lo supo por las muchas patas, jugó en su nariz; pasó sobre sus ojos; él no dijo nada. Es un sueño, pensó. Entonces intentó gritar pero ni su garganta ni sus labios respondieron. Quiso llorar pero sus ojos no lagrimearon. Las semanas sucedieron a los días. Intentaba moverse. De concentrarse en un dedo cambió a dos y luego a cuatro, después fueron siete y al final todos. Nada ocurrió. Trató se sentarse sin lograrlo. Frente a él un reflejo opaco lo retaba a moverse, a salir del sueño. Un gusano cosquilleó desde dentro de su nariz hasta su garganta, algunos otros jugaban en su cuello y su abdomen. Sintió el pasar de los meses y los años. Su cuerpo ya era un tejido flaco, pero lo intentó; hasta que la ausencia de la carne lo cansó de hacerlo.


 
dulcilith,13.03.2003
ayyyyyyyyy...eso si fue macabro..
 
gatelgto,14.03.2003
El cadaver nunca muere.
Solo duerme un dulce sueño.

Cayo en la empacadora de conserbas en almibar, y quedo enlatado entre duraznos y mangos pero dicen que no sufrio porque salia a bomitar dulce.
 
alqutun,25.04.2003
Cuando murió su esposa, la metió en un congelador con tapa de cristal y cada día se sentaba a leerle poemas mientras ponía una rosa roja sobre la tapa del ataúd-congelador. Para él seguía viviendo y además nunca envejecía. Ahora comenzaba a sentir celos porque tenía una esposa de 50 y él era un anciano de 80. Menos mal que ella nunca salía de casa ni mantenía conversaciones con extraños. solo se relacionaba con él
 
lady_blue,08.05.2003
¿El cadaver nunca muere...?

Y alli me quede, con su sombra en mis brazos, llorando o riendo. El cadaver de un amor enemigo nunca muere, me quedare con su sombra, eternamente.
 
Ysobelt,09.05.2003
el cadaver nunca muere, sobre todo si me lo he traido a casa cansada de tantas suplicas e histerias, no, el cadaver nunca muere pues aún sigo tomando cafe sentada en la terraza con el.
 
Ysobelt,09.05.2003
´alli van las tildes que nunca pongo......digo yo no?
 
ruben,09.05.2003
-Mierda... se me olvido! tenía que morirme hoy.
Exclamó José después de leer su agenda.
 
uno,28.05.2003
Para legar a ser cadaver tuvo primero que morir pero hay cosas que, lamentablemente y por mucho que se lo desee, no se pueden repetir.
 
azahar,29.05.2003
Yo prefiero ser un cadáver anónimo, un cúmulo de cenizas que vuelan sobre el mar antes que un cadaver que nunca muere.
Pienso en los cadáveres de dominio público: víctimas de atentados, accidentes, dictaduras, guerras, enfermedades, hambre...
Incluso cadáveres famosos y queridos como el Che Guevara deben de estar hartos de mostrar la cara de la muerte por el mundo.
 
alqutun,11.01.2004
Magnífico ramillete de historias las que habeis tejido para adornar el título pelón que propuse
 
maravillas,13.01.2004
Ahi va lo que nunca muere el cuento y la leyenda.

El Cadaver de Ñiquiñaque

Llevaban ya tres dias de viento huracanado. Nadie salia, salvo que fuera obligado: buscar la, madera, atender los animales, retirar los aperos de labranza, ponerlos al abrigo.Mas que nada para que el viento no ampliara su rugido, con esos golpes imprevistos, que tanto inquietan y espantan el espiritu.

En Ñiquiñaque, asi se llamaba este confabulacion de familias que, por azar o destino,- nunca se sabe-, habian decidido montar sus cabañas en esta parte del rio por el que el agua, entre las montañas, mas que pasar, desfilaba, trotando incansable contra las piedras.

La verdad,es que, sus no mas de veinticinco habitantes, ya se habian acostumbrado al rugido del agua, lo del viento era otra cosa. El aire traia un alboroto mas inquietante, algo asi como un alarido de dolor suspendido en el encajonado valle. De pronto saltando por entre las piedras y peñascos de estas angostas montañas, casi mecido por el rio, se estrello en la cerca de Abundio un pequeño cofre de no mas de sesenta centimetros.

Hubo que esperar a que el viento y el fin de semana pasara, para que Abundio preparara sus aparejos de pesca, ilusionado por cambiarle el menu a Dorotea, que siempre echaba un pichon o cualquier ave que pillara despavorida en la cazuela. Eh!!, Doro!, -ordeno de un grito-, hoy comemos truchas!!, sujetando bien el cinto de la canasta. Y salio al camino -silbando y murmurando- Dorotea, hoy, truchas!.

Cuando Dorotea habia arremolinado el polvo, llenando de luz todas las ventanas de la casa, blanco, casi desencajado, y sin truchas, como resucitado, llegaba, Abundio.-

-Dorotea!, mi Doro, -casi suplicando-, mira lo que traigo, -mostrando un cofre oxidado-.
- Por todos los muertos del cementerio!! Abundio . Me traes un tesoro.
-No me revuelvas mas el alma, Doro!, - le clamaba-. No!, no lo abras, -le rogaba-. Por todos los Santos, que en el cielo descansan, no lo abras!.
-Pues, que hay dentro, Abundio, habla!. Porque...., por lo que veo. Hoy, mira tu por donde, que hoy , no comemos. Y las truchas qué?
- Calla, Doro. Que a mi el hambre ya me sobra.
- Mira que te gustan las pamplinas, Abu. Pero habla!!, habla!!
- Y mudandosele las silabas; con los ojos aterrorizados, tartamudeando –dijo- un cadrave!
-Qué, dices, -le pregunto- que no te entiendo nada de lo que hablas!.
-Que es un cadaver, Doro, - temblandole los labios y las lagrimas-.
- Ahhhhhhhh! Pero lo has visto, Abundio.
- Pues claro, Doro, que lo he visto, y bien visto.
- Ahhh!! Y mira tu que si es una reliquia de esas que nos ha traido el viento a Ñiquiãque.
- Vamos, rapido, Abundio!. Hablemos con el cura de Santena, que estoy segura que esto trae progreso y leyenda a nuestra aldea.
- Esta mujer, - se dijo-, casi meditando, con tanta ave en la cazuela, tiene llena de plumas la cabeza!
 
saladino,15.01.2004
-hoy volvio otra vez a visitarme, porque carajos no me oira si casi me quedo afonica de gritarle que me saque, pero que va si a los cadaveres nunca nos escuchan
 
alqutun,16.01.2004
Muy bueno saladino
 
NINIVE,25.01.2004
Lo llamaban Juanito, por supuesto que no era su verdadero nombre. A veces le daban un cigarrillo y todos reían porque dejaba caer la ceniza. Juanito era servicial les permitía todo, los dejaba manosearlo o usarlo como perchero. A ningún estudiante se le ocurrió que Juanito había tenido un alma.Sólo la mujer de la limpieza le prodigaba caricias con el plumero.
 
alqutun,25.01.2004
Muy bueno, me ha hecho reir de verdad, Nínive.
 
alqutun,01.02.2004
Test
 
a0000,06.03.2006
- El cadaver nunca muere -

Ese es el eterno problema de las tribus caníbales que habítan el impenetrable Amazonas.
 
Epsilon,07.03.2006
Mientras caminaba lei "Los muertos viajan rapido", por primera vez noté que la maquina de Cola parecia una salpicadura de sangre al medio del patio.
 
alqutun,03.01.2007
La verdad es que entre los caníbales ni siquiera hay cadáveres. interesante opinión, que tendré en cuenta por si me siento morir algún día.
 
sehait,03.02.2007
ruben me ha hecho reir mucho... jaja
 
sehait,03.02.2007
- Paseaba yo por el infierno cuando un automovil tocó el claxón. Lo miré de frente e inmediatamente me arroje del puente y fui a dar al rio.
- ¿sufrio un ataque de nervios en ese momento?
- no
- ¿entonces porqué se aventó?
- queria morir
- ¿y ahora que opina?
- que seguiré viviendo
- ¿no le da gusto?
- supongo que un cadaver nunca muere


 
alqutun,29.05.2007
Eso de pasear en coche por el infierno me hace mucha gracia.
 



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