El pasatiempo favorito de muchos de los adolescentes era acercarse a la biblioteca, pero al contrario de lo que muchos pensarían, no era para leer libros sino para burlarse de la bibliotecaria, ya que ésta era una mujer que trataba a cada uno de los libros como si fueran sus hijos.
Era muy normal sorprenderla acariciendo con ternura a alguno de ellos, y susurrandole palabras de cariño.
La bibliotecaria aparte de las burlas de los niñatos también tuvo que enfrentarse a un gran problema y a una gran suma de quejas, cuando en la biblioteca empezaron a desaparecer libros.
Primero solo desaparecían las letras de algunas hojas de los libros. Después desaparecieron las páginas de éstos dejandolos tan solo con las portadas. Y finalmente ya desaparecieron los libros por si solos. El problema comenzo a ser más grave cuando no solo desaparecían los libros de la biblioteca sino también de otros lugares, como librerías, casas particulares o escuelas. Algunos de los libros desaparecidos iban a parar a la biblioteca, pero otros sin embargo no daban señales de su paradero.
La bibliotecaria, llamada Iratina, no sabía que pensar sobre todo aquello.
Pero los libros desaparecidos que habían vuelto aparecer en la biblioteca la seguían hasta su casa y a ella le parecía ver que temblaban de miedo.
Durante los días posteriores Iratina se encontró varias veces con un caballero de armadura negra, subido a un caballo del mismo color, que agitaba en su mano delante de sus narices un llavero de seis llaves plateadas.
En los primeros encuentros con él, ella se asustó y se escapó de él. Pero finalmente el caballero decidió hablarle.
- Tienes que abrir las seis puertas de la imaginación, sin ellas ningun libro puede existir, por ello están desapareciendo. Antiguamente las puertas se abrían automaticamente con toda la energía que utilizaban los humanos en dar su aprecio por cada una de sus lecturas realizadas, pero la gente cada vez lee menos por eso la abertura se tiene que hacer manualmente, yo vendré a verte cada vez que se necesite hacerlo, los libros y yo sabemos que se puede confíar en ti.
Iratina se subió al caballo detrás del caballero, a través de un remolino llegaron a una habitación oscura y redonda con seis puertas, ella fue usando cada una de las llaves del llavero, en cuanto estuvieron todas abiertas, las paredes de la habitación oscura se llenaron de luz y de colores vivos.
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