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Inicio / Cuenteros Locales / gmmagdalena / La decisión

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Quizás dormir era lo que menos le preocupaba por esos días, y aunque lo hubiese intentado, habría sido imposible; muchas ideas bullían en su cabeza y el amanecer lo encontraba irremediablemente despierto.

Lo más extraño era que no sentía fatiga durante las largas horas del día, parecía como si hubiese descansado toda la noche. Lo atribuía a que la adrenalina circulaba en todo momento por su cuerpo manteniéndolo en un estado de alerta constante.

Por la mañana, para no despertar a nadie y tener que escuchar los rezongos de su esposa, se levantaba sigilosamente y sin hacer casi ruido se vestía y salía de la casa para desayunar en el bar del "Pelado" Arana.

Era el primero de los parroquianos del día y la mayoría de las veces se sentaba en la mesa contra la ventana, desde allí podía ver los movimientos del barrio que iba despertando, mientras el aroma del café y de las medialunas inundaba el ambiente. Era el único placer que se permitía.

- ¡¡¡Marche un "completo" para Don Guillermo!!!! Gritaba el mozo y las manos diligentes del "Pelado" preparaban rápidamente lo pedido.

Mientras desayunaba leía el diario y se enteraba de las primeras noticias del día, luego salía caminando hacia su trabajo, sin apuro, nadie llegaba hasta las 9 de la mañana, él era el único madrugador, por eso esa mañana decidió ser el último.

Esa mañana no era diferente a las otras en cuanto a sus hábitos, pero cuando la luz definió el rectángulo de su ventana ya tenía listo el plan que había elaborado durante toda esa noche y las anteriores.

Paladeó con más gusto que nunca el desayuno y se tomó todo el tiempo del mundo, hoy no tenía apuro. Ahora, mientras caminaba hacia su trabajo, respiraba con energía y hasta el aire infectado de smog le parecía aire puro de montaña, se sentía ágil y de buen humor, cada paso que daba era un salto hacia esa libertad que tanto anhelaba. Atrás iban quedando las angustias de un mal matrimonio, unos hijos que había llegado a detestar y una vida de resignada sumisión; hoy al fin sería libre, estaba convencido que no le resultaría difícil. La decisión le había demandado meses o quizás años, quizás la tuvo en su mente siempre, pero ahora la haría realidad.

Cruzó el ferrocarril por el paso de peatones respetando las señales, no sería bueno tener un accidente justo este día. Comenzó a silbar, cada momento que pasaba se sentía más liviano, más relajado.

Desde la esquina vio ingresar al edificio al imbécil del Gordo Ramírez, un burlista de profesión que siempre era el último en llegar, a excepción de hoy, claro. Hoy él sería el último y la impaciencia por ver sus rostros sorprendidos hizo que acelerara un poco el paso.

Pensó en esa ratonera de mierda dónde había trabajado más de treinta años de su vida, en ese jefe chupasangre y abusador que nunca se jubilaba, manteniéndose eternizado en su puesto para atormentarlo tratándolo menos que a un esclavo; hasta tenía que lustrarle los zapatos con la humillación de estar arrodillado en el suelo para poder hacerlo, siendo el blanco de las risas de todo el mundo.

Pensó en esos compañeros de mierda que durante tantos años se burlaron de él y no dudaron en abusar de su falta de carácter para negarse a nada y así hacerlo firmar infinitas garantías de créditos que nunca pagaban y que terminaba pagando él hasta el punto que había tenido que hipotecar la casa, lo que dio por resultado que en el bolsillo tenía el aviso judicial de que sería rematada. Por supuesto que Alba, su esposa, la horrible y odiada Alba, no estaba enterada aún, pero ya se enteraría y eso sería una catástrofe.

Por suerte él no lo vería - pensó mientras entraba al edificio empuñando el arma y disparando el primer tiro que, oh casualidad, convirtió al Gordo Ramírez en su primer víctima.


María Magdalena Gabetta

Texto agregado el 28-09-2018, y leído por 0 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2018-09-29 17:22:49 Y el cotidiano último, sin pensarlo ni planearlo, tuvo la satisfacción, de ser el primero. vicenterreramarquez
2018-09-29 13:43:25 Finalmente se cansó. glori
2018-09-29 13:26:18 Hay días así, lo bueno es que no todos hacen lo que tu protagonista.***** ome
2018-09-29 13:02:58 Controla, controla...respira hondo y expira. Jah!! Me pareció estar viendo una película USA, donde el tipo desquiciado la emprende a tiros ***** grilo
2018-09-29 08:32:23 ewxelente narrativa. pero no solo del jefe pensaba desprenderse yosoyasi
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