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Inicio / Cuenteros Locales / sheisan / Escritora

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Quiso escribir historias de gente corriente, enfrascada en su rutina.

Para empaparse del vaivén cotidiano, se decidió por una calle de mucha afluencia; eligió el ‘Paseo Ahumada’. Se encaminó temprano, una particular y fría mañana. Con un vestir sencillo, unos tacos bajos y su cuaderno de anotaciones en mano, se detuvo en el céntrico palpitar capitalino. Era la hora de los ‘trajeados’ que no es otra cosa que aquellos oficinistas apurados con su maletín y café cargado, en franco ademán de autosuficiencia y preocupación.

Estoica resistió empujones, voces cercanas y lejanas. Se sobresaltó de los gritos de vendedores, escapistas y la eterna algarabía de bocinas. Sin quererlo se hizo cómplice, a través de una mirada, de la señora que vendía frutas y ensaladas.

Paciente cerró los ojos, queriendo abarcarlo todo.

Escuchó un sinfín de pasos en carrera; agotados, pesados. Fue testigo de la prisa e impaciencia de peatones en un camino imaginario y violento, por llegar a algún encierro hosco y obscuro, en donde es seguro mal pagaban el precio de su alegría y libertad.

Percibió seres levitar. Su paso era apenas un sonido acompasado, un susurro, una brisa que la rodeaba, para luego irse tan tenue como fugaz, dejando tras de sí un apesadumbrado aroma a orfandad. Los imaginó frágiles seres silentes, que del mundo quieren escapar. Pobres ángeles sin destino, perseguidos por sus propios y atemorizantes demonios.

Tras un mareo repentino, del cual estuvo a punto de caer, abrió los ojos.

Al ponerse las gafas, el mundo que la rodeaba fue aún peor.

Vio en los ojos el llanto ahogado de mil tormentos, observó en sus bocas la mueca amarga de la resignación de quien espera la muerte, para librarse al fin de la propia y larga agonía de vivir. Los rostros demacrados pasaban... pasaban. Grises. Cansados. Se sintió inundada de desesperanza ante aquella humanidad.

No había palabras que reflejasen la devastación que la desgarraba, sentía le temblaba el alma. Volvió a casa.

Inventarse un mundo nuevo para vivírlo requiere esfuerzo, se dijo, compartirlo, requiere amor.

Aquella tarde escribió de caracolas y mares, de sueños, de esperanzas, de amores no olvidados, de risas... de muchas risas, de alegría, bendita escurridiza alegría.


M.D

Texto agregado el 09-08-2018, y leído por 0 visitantes. (16 votos)


Lectores Opinan
2018-08-11 01:19:16 Dicen que el escritor es un inconformista, será así aunque jamás es indiferente. Los libros empiezan en la vida o continúan en ella? Vaya_vaya_las_palabras
2018-08-10 17:27:12 ¿Qué si no, hacemos cada día aquí? grilo
2018-08-10 17:25:31 Wow!! Me quedo con: "Inventarse un mundo nuevo para vivírlo requiere esfuerzo, se dijo, compartirlo, requiere amor" ******* grilo
2018-08-10 16:06:01 Es tan hondo tu sentir y tan hermoso el volar más allá de lo que ves...Bellísimo!!! MujerDiosa
2018-08-10 12:33:50 La vida es una larga alegría por vivir, el remate de tu texto lo prueba. Los pensamientos generan universos, en los cuales puede ser muy grato vivir, claro que es una decisión individual, eso es el libre albedrío. Cinco aullidos contentos yar-
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