La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / gmmagdalena / Vacaciones

 Imprimir  Recomendar
  [C:588538]

Estas vacaciones quise hacer con tiempo las reservas para poder viajar a algún lugar especial en el “Resto del Mundo”; pero, en las casillas expendedoras de pasajes para los trenes aéreos me encontré con la sorpresa de interminables filas de ansiosos viajeros dispuestos a todo por conseguir un pasaje. Resignada me coloqué al final de una de esas filas, con tanta mala suerte que en el preciso instante que llegaba a la ventanilla, un enorme oso perezoso colgaba el cartelito de “no hay más reservas hasta el próximo año”.

Igualmente difícil fue conseguir pasajes en la “Oruga Cósmica” o los “Ascensores al País de tus Sueños” ni que hablar de los cohetes intergalácticos , que ya de por sí estaban atiborrados durante todo el año. Hablé entonces con mi amigo, el Duende Colectivero para, aunque más no fuera, poder viajar en su colectivo estelar que hacía un recorrido bastante bueno entre planetas finalizando en Musicalmundo, un planeta dónde sus habitantes vivían cantando y bailando; muy divertido para estar un día, pero dos ya era una locura y quince era un suicido. Igualmente estaba dispuesta a arriesgarme, pero mi amigo se disculpó porque tenía vendido todos los pasajes hasta el próximo invierno y tampoco podría llevarme de polizón porque ahora viajaba un Guarda Estelar que era un puercoespín muy quisquilloso, ante la menor duda de que todo estuviese en orden, lanzaba sus dolorosas espinas sobre los pasajeros. Le suplique que aunque más no fuera me dejara en el planeta dónde estaba el niño con la rosa o en la vía láctea para visitar a mis amigas las vaquitas, pero él no podía hacer nada por mí y creo que se fue más triste de lo que yo estaba, nunca me había negado nada, era mi duende de la suerte.

Totalmente desilusionada comencé entonces a buscar un destino dentro de mi propio planeta, pero también todo estaba atiborrado, desde las Cataratas de Cristal hasta los Hielos de Dulce de Leche, pasando por las playas del Mar De Cielo. De pronto, en una pequeña agencia de viajes, atendida por una laboriosa y por demás servicial abeja, conseguí un viaje por quince días al País de las Águilas Doradas; un lejano país donde reinan las águilas, no era un sitio súper en cuanto a hospitalidad, me dijeron algunos amigos aguafiestas, pero nada pudieron objetar en cuanto a paisajes.

Altos y nevados picos, verdes praderas, campos de flores del sol, lagos de turquesa, así que no lo pensé mucho más y acepté; además, lo que más me atrajo es que era un viaje “all inclusive” y cuyo costo era acorde a mis magros ahorros.

En fin, todo fue perfecto, desde mi despegue a bordo de una enorme y dorada águila desde el Aguilodromo, hasta mi llegada al maravilloso hotel-nido enclavado en la roca de una montaña que casi tocaba las nubes y con todas mis necesidades atendidas al instante por preciosas águilas que hasta me daban de comer en la boca; algo que no debería olvidar comentar a mis amigos aguafiestas.
Una vez instalada, comenzaron las excursiones. Quedé extasiada con un vuelo rasante a bordo de una pequeña y juguetona águila sobre un inmenso prado poblado de flores parlantes que nos saludaban con sus voces de niños y hasta entonaban bellas canciones al compás de la brisa.

Fueron mágicas mis zambullidas en las cálidas aguas de los mares volcánicos dónde sirenas y delfines acrobáticos jugaban conmigo hasta agotarme y mis duchas en cascadas de almibaradas y sin embargo cristalinas aguas.

Nunca olvidaré los amaneceres en las cumbres arropada entre las cálidas alas de una madre águila; ni la música de mil aves cantándole al sol en el ocaso; todo fue maravilloso. Sin siquiera haberlo programado realicé un viaje increíble, tuve unas vacaciones fantásticas y no me arrepiento para nada de mi decisión, sobre todo al recordar ese atardecer en que a horcajadas de una inmensa águila de oro, subí tan pero tan alto que las estrellas jugaban con mis cabellos.

María Magdalena Gabetta

Texto agregado el 16-07-2018, y leído por 0 visitantes. (10 votos)


Lectores Opinan
2018-07-17 16:06:09 Pura maravilla tras maravilla...! En verdad comparto la opinión de Ome, es un material perfecto para un cuento para chicos. Si incursionás en ese género sería fantástico, Magduchina. Te quiero!!! MujerDiosa
2018-07-17 16:04:49 +++++ BUENISIMO cleptomana
2018-07-17 13:39:31 Tu imaginación no tiene límites, excelente como siempre. Este podría ser un hermoso cuento para niños. Hay pocos que sean tan imaginativos. ome
2018-07-17 13:04:11 Belleza de bellezas tu texto, solo aplausos para ti, querida. Un abrazo dulce Magda. gsap
2018-07-17 11:48:49 Me prestas las gafas de vacaciones 3D??. EXCELENTE ***** grilo
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]