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Inicio / Cuenteros Locales / gmmagdalena / El día del cerdo

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Desde el fregadero los veía. Trataba de no mirar, pero no podía sustraerse a lo que ocurriría. Ramón había atado al cerdo y se aprestaba a sacrificarlo. El último animal que les quedaba en la granja. Había sobrevivido hasta ahora porque ella se oponía tenazmente al sacrificio, todo lo que el temor hacia el hombre le permitía.

Lo había criado de mamón, cuando debieron sacrificar la madre al comenzar la hambruna. Ahora era su turno, el hambre se había instalado soberano en esa tierra seca y castigada.

Ramón se había levantado esa madrugada y había sentenciado:

• Hoy mataremos el cerdo. Venderé las mejores partes y el resto lo salaremos para que nos dure un tiempo

No se había atrevido a contradecirlo una vez más. Sabía que ya no tenía sentido. El hambre no conoce de sentimientos y menos de los de una pobre mujer hacia un animal. Ostentaba como un estigma esa sumisa actitud de las mujeres sufridas, sometidas siempre a la voluntad del hombre..

Antonia un día jugando con el pequeño lechoncito, lo había abrazado y besado diciéndole que era como un hijo para ella, el que la naturaleza le había negado. El animal correspondía ciegamente a ese cariño..

Era común verla caminar por la casa y el patio haciendo sus cosas y el pequeño cerdo atrás, pegado a sus talones.

A veces ella se agachaba y con inmensa ternura lo abrazaba y le decía:

• Mi cachorro, mi cachorro.

Ahora Ramón se aprestaba a sacrificarlo, un silencio extraño flotaba espeso en el aire, era como si todos los sonidos del universo se hubieran acallado.

Levantó la cabeza y vio el cerdo mirándola con sus ojos desesperados y vacíos de toda conciencia. Sintió el terror del animal que la atravesaba en esa mirada, parecía que los ojos se duplicaban, triplicaban, cuadruplicaban, hipnotizándola, hasta que sólo vio ojos en el lugar en que antes estaba el cerdo. Instintivamente se tomó la cabeza con sus manos en un total estado de pánico, el pánico que el cerdo le transmitía. El corazón le latía desesperado. Era el corazón del cerdo, lo sabía. El corazón del cerdo instalado en su propio pecho.

Ramón se inclinó para darle mayor fuerza a su brazo, el filo del cuchillo reflejó la luz del sol en el momento en que se elevaba firme para dar el golpe certero. Se escuchó un chillido espantoso.

La sangre de Ramón bañó el lomo del cerdo, mientras Antonia enterraba una y otra vez el cuchillo en su cuello.

María Magdalena Gabetta


Texto agregado el 11-07-2018, y leído por 0 visitantes. (14 votos)


Lectores Opinan
2018-08-15 03:56:40 Me encantó...y con ese final inesperado. Al principio me trajo a la memoria un trozo de "Las uvas de la ira" de John Steinbeck..cuando la familia tiene que dejar su tierra y partir al Sur... trotskki
2018-07-12 21:18:03 Siempre tan certera querida y lejana amiga, excelente escrito. Por otro lado, cuando se ama con tanto al Cerdo, definitivamente no andamos muy bien en casa, eh. Atayo
2018-07-12 18:17:18 Vuelan todas, todas mis estrellas para coronarte! Estrellas por tu calidad narrativa y más estrellas por el sentimiento amoroso que sustenta el texto. Gracias!!! MujerDiosa
2018-07-12 17:48:43 Excelente cuento. Muy bien narrado, propio de tu intelecto querida amiga. Mil estrellas. ******** chilicote
2018-07-12 17:06:20 Ufff amiga, excelente cuento, tranmite penuria, amor de madre y un final inesperado. abrazo y rosas sendero
2018-07-12 16:41:31 +++++ mis estrellas y enhorabuena cleptomana
2018-07-12 16:12:36 ¡Dios! ¡Qué fuerza imprimiste a esta narrativa, amada amiga! Quedé de una sola pieza en la descripción de los sentimientos del animal. ¡Tremendo, mucho! No sólo sabes versear, también narras hermosamente porque trasmites los sentimientos cien por ciento. En este caso, los sentimientos descritos el personaje pasivo-central de la historia fueron contundentes. ¡Bárbara! Admiración total. Un full abrazo. SOFIAMA
2018-07-12 15:20:24 —Científicamente en el estudio y comparación entre el genoma humano y el del cerdo se han encontrado muchas similitudes y características comunes, por lo tanto no parece descabellado el amor entre ambas especies. Por eso después de leer este magnífico cuento tuyo me pregunto: ¿Qué es más fuerte, el amor o el hambre? vicenterreramarquez
2018-07-12 13:37:55 ¡Vaya final! Grandioso el amor y el valor del sacrificio!!! sigfrido
2018-07-12 13:33:07 Muy conmovedora la relación entre la mujer y su dulce cachorro. Totalmente entendible su accionar. Felicito tu capacidad descriptiva, narrativa y el desenlace que no defrauda. Un abrazo, sheisan
2018-07-12 13:06:53 Triste historia con un final también triste, muy bien escrita. ome
2018-07-12 08:55:37 Entrañable y cruel y sorprendente final. Hipsipila
2018-07-12 08:50:54 es feo encariñarse a un animal y que lo sacrifiquen hermoso relato en tus manos yosoyasi
2018-07-12 05:17:50 Terriblemente bien escrito. Te felicito. -ZEPOL
2018-07-12 02:40:55 Excelente. glori
2018-07-12 02:04:26 Me gustó mucho! El final impredecible, mis favoritos. magarosa
2018-07-12 01:21:20 Ohhh.... qué miedo! Por eso y muchas razones no como carnes.. Me siento feliz no hacerlo kahedi
2018-07-11 22:30:58 Pero si aún no es San Martin matanza del cerdo aquí. Será San Ramón entonces, ja, ja.... Tremendo final. No sé si felicitarte o salir corriendo ***** grilo
 
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