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Inicio / Cuenteros Locales / Solo_Agua / Cruz de navajas por una gallina

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"Cruz de navajas por una gallina"

A eso se llama maldad (Título original.)
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Amanecía. Nadie lo podría adivinar en la nublada mañana a no ser por el canto de Gregorio. De pie y estirado sobre una viga del cerco de alambre de púas, lanzaba su característico “kikirikí” mientras amanecía. Era el despertador natural del granero. Con su cuello alzado y el pecho inflado, como todos los machos cantaba la llegada del nuevo día. Marciala lo sabía, Goyo no pretendía despertar a ningún humano, su finalidad era atraer a su hembra y sonar lo suficientemente amenazador para espantar a otros machos. El fino español, con su capa dorada y brillante, solamente necesitaba pasear contoneándose por enfrente del gallinero para despertar el interés de las gallinitas, sin embargo, cada madrugada se le henchía el arrojo en el pecho. Su pequeño cuerpo se inundaba de ardoroso brío, la potencia de su canto era indicativo de su “calidad”. Para Marciala, eso era sinónimo de “Ven, aparéate conmigo”, cosa que a ella le encantaba escuchar no solo al amanecer, Goyo cantaba esporádicamente varias veces al día.

Al parecer para Lola, la esposa del granjero, el canto de Goyo era el aviso de que debía aventar puñados de maíz al centro del gallinero. En ese punto se reunían unos volando, otros corriendo, pero todo el averío se precipitaba al punto de reunión pensando que el preciado oro se acabaría. ¡Oh sorpresa! Gregorio no era el único macho en el área. De pronto Goyo se puso más alerta que nunca, colmado y cantando a todo pulmón pudiendo ser escuchado en gallineros vecinos incluso, diciendo: “¡Mira qué fuerte estoy, si te acercas tendrás que pelear conmigo!”. Había un gallo nuevo en el corral. Pánfilo. Era un gallo inglés, de hermoso y reluciente plumaje negro cubierto graciosamente con una capa café rojizo. Más delgado y más joven que Goyo, causó revuelo entre las pollitas, nuestro cantaor no lo pudo soportar. Ambas aves se embrollaron en tremenda trifulca que causó tal graznido que Lola tuvo que llamar a Pancho, su marido. Se llevó fácilmente Pancho a Gregorio, que ya no cantaba, graznaba enfurecido y picoteado, herido en su orgullo, Pánfilo había ganado la pelea… Se quedaba mirándolo alejarse de su campo visual, de una forma en que más triunfante no podía parecer.

Marciala despierta amodorrada, pero abre más los ojos y despliega su pescuezo. Pánfilo canta. En la cocina, hierve agua para pelar.



(Participante: Retos y Concursos / Escriba un cuento sobre "El mal")

Texto agregado el 01-07-2018, y leído por 0 visitantes. (19 votos)


Lectores Opinan
2018-07-20 00:27:30 Pobre Gregorio!!!! como a todos, después de viejo...... ome
2018-07-19 22:24:20 Que bello es leerte agüita,en realidad en esas disputas deben suceder a menudo estas peleas y los gallos son de temer. El final da escalofríos***** Un abrazo enorme y besos con mucho cariño Victoria 6236013
2018-07-12 04:10:36 en mi retorno hermoso leerte aguita! besos y *****! magarosa
2018-07-03 17:41:12 Excelente agüita hermosa. Felicitaciones!! sheisan
2018-07-03 00:14:34 Había una vez un Goyo muy gallo... pero ¡qué mal rollo!, acabó en la olla, no era más que un pollo. aquiles_boy
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