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Inicio / Cuenteros Locales / BarImperio / Rosa de Mayo

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Ayer caminaba sin rumbo fijo por las calles del barrio. A veces uno se agota ante la prepotencia gris de Buenos Aires. El otoño, sin embargo, no ha conseguido hacerme daño. Hay una bruma tenue pero persistente y la humedad colma el paisaje. Suele ser difícil ponerse a recordar frente a semejante retrato melancólico de las cosas que pasaron.
Sabrás que tengo de tu última imagen una visión nocturna y muy profunda. A veces suelo invocar a nuestros duendes, aquellos que nos rodeaban cuando fueron tiempos de cuerpos unidos y de sueños frustrados.
Creo que no sabes cuánto te quise corazón. No reparaba en otra cosa que en tu alma agitada de canción juvenil y tú nunca cesabas de buscar en el fondo de la mía. Eras como una rosa de Mayo, inexplicable. Solitaria en medio del otoño, rodeada de espinas y en la punta de una rama.
Quererte fue una experiencia intensa y muy privada ya que todo sucedía nada más que entre nosotros. Me maravillaba el hecho de encontrarnos en las reuniones sociales y darte un beso sencillo en la mejilla y mantenernos distantes para que nadie se diera cuenta de nada.
Sólo tú y yo sabíamos lo que pasaba.
Cierta vez, bebiendo un café en el bar del Bajo me preguntaste:
– ¿Todo esto no será una fantasía? Siento algo tan único, tan especial y tan irrepetible que a veces tengo miedo de que algún día se acabe.
Y yo quise decirte la verdad, pero no pude.
Todo se termina en esta vida. De tan simple y remanida que es la frase a veces a uno hasta siente pudor al pronunciarla. Ni tú, ni yo, ni nadie puede estar juntos para siempre. La palabra siempre es una simple elaboración que hemos inventado los humanos.
Fuiste mi rosa de Mayo, eso es cierto; en pleno otoño la vida me regaló una flor.
Y hoy aquí, caminando sin rumbo fijo y bajo el peso abrumador de tanto pasado has vuelto como una tempestad a mi memoria.
Si pudiera tenerte cerca, si pudiéramos volver a estar juntos otra vez, te volvería a decir cuánto te amo, aunque acaso un poco mejor que antes.
Y sin embargo no puedo.
Tan solo me queda mirar hacia atrás y buscar en el laberinto de los espejos de tu vida y la mía la imagen de los momentos que compartimos y amamos.
En realidad el tiempo no pasa.
Somos nosotros los que pasamos.



©2018

Texto agregado el 16-05-2018, y leído por 0 visitantes. (16 votos)


Lectores Opinan
2018-05-16 19:37:24 Tienes un don extraordinario para escribir. ***** grilo
2018-05-16 15:39:10 —Bien dices que somos nosotros los que pasamos, pero el tiempo insensible siempre se encarga de traernos recuerdos como el de aquella hermosa Rosa de otoño que perfumó tus momentos de ayer. Y te das cuenta de que aún hoy sus pétalos acarician y las espinas rasguñan la piel. vicenterreramarquez
2018-05-16 15:03:45 La recuerdas con culpa, no fuiste franco en su momento, has perdido tu rosa de mayo. ***** sensaciones
2018-05-16 14:55:22 Me gustó tanto, tanto... Sin duda sos muy especial. Si alguien camina por esas calles porteñas y se topa contigo, no imaginaría siquiera el acervo que posees. Un verdadero placer el leer tus cosas, amigo. MujerDiosa
2018-05-16 13:34:24 A mí, te lo juro, no me importaría para nada agotarme ante la prepotencia gris de Buenos Aires, si es caminando contigo rumbo a un bar donde compartir historias y sueños. Te felicito por tu extraordinaria habilidad para decorar recuerdos. -ZEPOL
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