La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / Cita puntual

 Imprimir  Recomendar
  [C:586564]

El viento agitaba los rubios cabellos que cubrían su cabeza. Todo el mundo sabía que no le pertenecían, pero a él no le importaba en absoluto. Estaba más allá del bien y del mal.

La embarcación golpeaba las tenues olas, impulsada por el fuerte motor de popa. El costoso yate era una flecha blanca que volaba sobre el agua, mientras su único ocupante disfrutaba del sol y la brisa.

En el horizonte, un velero se volvía más grande a medida que el hombre se acercaba en su nave.

Poco a poco logró distinguir los detalles de la embarcación. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, consiguió vislumbrar que había personas a bordo. Más exactamente mujeres.

Siempre había sentido una especial debilidad por los encantos de las féminas. Y en este caso, la tentación era triple: Desde el velero lo saludaban tres hermosas orientales, ¡las cuales  estaban desnudas de la cintura para arriba!

Esto hizo hervir la sangre del falso blondo, quien encaminó su embarcación al encuentro de las chicas. Ellas lo llamaban con la mano, urgiéndolo a apurar su motor.

Nunca supo de dónde vino el golpe. Aquel bólido de fuego se precipitó sobre el yate destrozándolo por completo en un instante. A los pocos segundos no quedaba nada a flote, ni un rastro. Las bellas mujeres chinas dejaron de sonreír y saludar espontáneamente, con la expresión de quien acaba de cumplir una molesta obligación.

—Señor. La estación espacial Tiangong-1 acaba de tomar contacto en el océano pacífico, a unos trescientos kilómetros de la costa.

 —Muy bien. Por lo menos cayó en el agua y no provocó daños. Estos trastos espaciales pesan cientos de kilogramos y pueden convertirse en un enorme problema si caen en tierra firme. ¿Avisaron al Presidente?

—Lo intentamos señor, pero no pudimos comunicarnos con su teléfono satelital. Salió a navegar en su yate y debe haber perdido la señal.

En esos momentos, un científico norcoreano se encontraba plegando un mapa, al tiempo que guardaba su calculadora en el bolsillo. Una gran sonrisa de satisfacción surcaba su rostro. No tenía dudas de que el Líder recibiría la noticia con beneplácito.

Texto agregado el 16-04-2018, y leído por 0 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2018-04-17 06:58:45 El rubio magnate quedó más rubio y trompudo cuando le dio en los dientes la bomba amarilla. Ah, estos orientales, siempre tan precisos y meticulosos. -ZEPOL
2018-04-16 18:12:56 Está muy bien. Una mezcla de realidad y ficción ***** grilo
2018-04-16 15:29:57 jajaja... comenzará el apellido del susodicho con la letra T?? sheisan
2018-04-16 03:39:21 Se lee súper rápido y resulta interesante, como una serie de TV. Bien!!! MujerDiosa
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]