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Inicio / Cuenteros Locales / MujerDiosa / "Una historia de vida" Primera parte.

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De novios -salvo una tarde en que María tardó más de la cuenta y Ariel la abofeteó con toda la fuerza- nunca más demostró ser golpeador. Ella no había tenido la culpa de nada, el ómnibus en el que viajaba chocó a una camioneta y tuvo que salir de testigo, ya que sólo había dos pasajeros, un señor muy mayor que no oía nada, y ella. En ésa época no existían celulares y en la Comisaría, no le dejaron usar el teléfono, ante lo cual no le fue posible avisar a su novio que llegaba tarde. Esa bofetada, le enseñó que el dicho era real. Literalmente: "vio las estrellas".

Al casarse le pareció tocar el cielo con las manos. Fue casi de película al principio, tal como suele suceder con este tipo de personas. Su marido era atento, compañero, un ejemplo para muchos. Llegaba temprano, la llamaba muy seguido por teléfono, siempre interesado en sus actividades, en cómo estaba y se sentía, en donde se encontraba, muy amoroso, un marido verdaderamente interesado en ella y en todas y cada una de sus ocupaciones.

Pasó el tiempo y Ariel paulatinamente se fue mostrando como lo que realmente era: un hombre sumamente violento y machista. Era golpeador, dictatorial, quería hacerse respetar y obedecer a fuerza de golpes, un hombre muy débil en realidad, ya que sus celos extremos eran el producto de una gran inseguridad. Parecía imposible que ese hombre amable, galante y encantador, se transformara en una bestia tan salvaje. Pero tiempo más tarde, Isabel supo que pertenecía a los llamados "pitbull". Hombres golpeadores que jamás muestran sus emociones en público, y en el hogar arremeten con todo y contra todos, mujer, hijos, objetos, lo que sea. Pasaron dos o tres años hasta que ella no aguantó más, y la situación se hizo francamente insoportable. Años de seguir al pie de la letra sus órdenes, de no trabajar, de dejar sus estudios en cuarto año de medicina, de no llamar más a sus amigas ni a su familia de sangre. A su suegra jamás la conoció, había fallecido diez años antes de que comenzara a salir con Ariel. Según él, había muerto por una larga enfermedad, aunque cierta vez una prima de Ariel, le contó casi a escondidas y en voz baja, que se rumoreaba había muerto a golpes a mano del marido. De su suegro no tuvo jamás noticia alguna, se suponía había ido a vivir a Canadá. Otros decían que estaba en Paraguay, en realidad nadie sabía con certeza qué sucedió con él.

María había crecido en una familia bastante normal dentro de todo. Sólo que nació después del primogénito y antes del benjamín, de padres que sólo admiraban y querían varones. Sintió el rechazo incluso de su propia madre desde muy temprana edad. Era una mujer poco culta, que había sido educada para adorar al hombre y despreciar al género femenino y así supo educar a su hija. Jamás Isabel creyó valer gran cosa, ni que podía exigir respeto y cuidados. Le inculcaron que debía satisfacer hasta la más mínima demanda de su marido, vivir a su servicio en realidad. Pero a ella ese tipo de vida la estaba ahogando, poseía inquietudes, inteligencia y capacidad.

Hubo dos instancias que la llevaron a pensar en huir. La primera ocurrió cuando al estar embarazada de ocho meses, Ariel llegó una noche con varias copas de más y comenzó a insultarla. Se había acostumbrado a sus insultos, incluso sabía que muchas veces la denigraba por sentirse menos que ella intelectualmente. Pero calló siempre. La violencia fue in crescendo, alimentada por su propia minusvalía, hasta que en un determinado momento le propinó una patada a su vientre.
Su sentimiento de madre estaba vivo y fuerte. Se juró a si misma que si volvía a suceder, lo abandonaba. Ya vería cómo subsistir, porque Ariel trataba de "lavarle la cabeza" todo el tiempo, ensañándose con ella, diciéndole que era una incapaz, que le iba a quitar al bebé, que la iba a matar a golpes. Su carne estaba constantemente llena de moretones y heridas. Tuvo varias fracturas, producto del "amor" que le profesaba su esposo. Nunca se le ocurrió denunciarlo. Bueno, en realidad lo había pensado varias veces, pero desistía al cabo de unos minutos, porque la policía en ese pueblo era corrupta y poco confiable. Si en algo creía, era en que existía una Justicia Divina, algo superior.

Texto agregado el 07-03-2018, y leído por 0 visitantes. (18 votos)


Lectores Opinan
2018-03-22 16:57:50 Un tema actual, lo he visto muchas veces y hay que trabajar en ello, resolver el problema desde ambas perspectivas. Buen relato, seguiré con la 2da parte. Saludos desde Iquique Chile. vejete_rockero-48
2018-03-20 09:08:51 estan real este tema que da esxalofrio***** yosoyasi
2018-03-11 15:31:07 ESO ES LO QUE SUCEDE CONTINUAMENTE CON LA POLICÍA, NO CREE LO QUE SUCEDE, Y LOS HOMBRES VIOLENTOS NO SE CURAN JAMÁS, TE SIGO ESTA MUY BUENO Y MUY ACTUAL DIOSITA.***** ABRAZO Lagunita
2018-03-11 11:54:00 Delia te leo mas tarde, sabes que te quiero mucho. Abrazo Lagunita
2018-03-08 17:30:03 Dejo comentario en la segunda parte. Besitos, Delia querida. SOFIAMA
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