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Inicio / Cuenteros Locales / zaga / La polilla

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No hace mucho fui una mujer que calló, que entregó voluntariamente sus alas a cambio de seguridad y de sentirse amada. Que entendía el amor desde una visión romántica y limitante. Fui correcta, fui adecuada, prudente, recatada, servicial y abnegada. Fui la esposa ideal.
Una maldita sombra, un reflejo poco digno de lo que solía ser.

Basta. Basta. ¡Basta!.

¡Lánzate al vacío, lánzate con tus alas rotas, pero lánzate ahora!

Eso me dije, y eso hice.

He pasado muchas noches conmigo, tardes desarmando el amor, marcando papelillos con mi labial en la terraza, con mi gata, o sola, leyendo poesía, tomando cerveza por la mañana y fumando hierba. He escuchado más música que nunca, descubierto nuevas formas de conocerme. He vuelto a cantar. Me he sentado volada en la primera fila para ver una obra de teatro, y he sentido el dolor, la furia, la desesperación y las ansias de volar. He salido en bicicleta a recorrer mi ciudad, a tomarme un helado en el pasto, a escuchar música y cantar a todo pulmón sin que me importen las miradas de extraños quizá poco acostumbrados a la belleza de lo simple.
Ahora voy sonriendo sola. Bailo desnuda frente al espejo una cumbia, un bolero, una canción de amor. He salido de nuevo a reír a carcajadas por las noches, carcajadas fuertes, porque no me importa que me crean hueca, porque no me importa que me miren feo. Hay tantas cosas que ahora no me importan un carajo. He cogido otra vez con la furia de volcanes, como si el mundo se fuese a acabar. Y me he cogido, también, porque está bien darse amor, porque amo esta versión de mí misma. Tengo un mundo exquisito dentro, y es para mí, para mí y los míos, para mí y los que estén dispuestos a bancárselo.
Me llevo mis alas, me las llevo para siempre.
No le pidas a la polilla que no vaya, porfiadamente, a la luz.

Texto agregado el 01-01-2018, y leído por 0 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2018-01-15 19:56:58 No eres una polilla, eres la luz, una luz a veces tímida y vacilante como el reflejo de un cirio en los vitrales de una ermita, un destello con frecuencia deslumbrante y cegador, relámpago que rasga el crespón de la noche y aturde con su voz, una luz a veces cálida, cercana, como la vela que vela la fiebre de un niño. Una luz que atrae, una luz que se hace amarů -ZEPOL
2018-01-15 19:54:01 Está increíble! Gracias, pues los poetas debemos usar la libertad que nos permite el arte para defender lo que amamos. Gnomono
2018-01-02 15:41:35 Un buen trabajo, hay buenas imágenes y una libertad y ganas de ser sin máscaras que traspasa el optimismo al lector, muy bien. Saludos desde Iquique Chile vejete_rockero-48
2018-01-02 00:33:06 Por lo que veo, te has convertido en tu pareja ideal, no vayas por menos que por la luz. Felicidades, Carlos. carlitoscap
 
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