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Inicio / Cuenteros Locales / -ZEPOL / LA FUGA

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En la loma, la luna borda la silueta de los laureles en el techo de paja de los ranchos y el aire lleva en su regazo perfume de azahares, se posa en los hombros de los árboles, sacude las hojas con murmullos y desordena la calma de las sombras aliviando la fiebre de agosto. Junto a los cercos, deformes siluetas de seres imposibles, los bueyes, con un hilo de baba pendiendo de sus morros rumian la fatiga del día y las carretas, ya vacías de chirridos y de caña apuntan su pértigo hacia las nubes implorando el llanto de la lluvia, fugitiva y desterrada por la adversidad y la sequía.


Más allá, el corral, cubierto con los bagazos blancos de la molienda semeja una alfombra, fluorescente y mágica a la luz de la luna, pringada con los destellos intermitentes de las luciérnagas que danzan su coreografía en el verano caliente y tropical. Y más allá aún, siguiendo la cuesta que termina en las riberas del río, el silencio azul de la noche se quiebra en miles de lamentos, ranas que croan su melancolía sobre las piedras mientras el agua pasa indiferente al calor, a la pobreza, a los sueños y a los insomnios.

E insomne se encuentra Marta, envuelta en la oscuridad del rancho. Triste, muy triste debió ser su desvelo. Al incorporarse, húmeda la almohada, sintió el sacudimiento de una amalgama extraña, flotando en olas de tristeza boga la esperanza de dos almas fundidas en el chasquido de una ilusión. Sus párpados se cierran conteniendo una lágrima por todo lo que abandona, pero a través de sus ojos velados entra y alumbra el alma la imagen del hombre que encadena su pensamiento.

Acá, dentro de paredes humildes se quedan sus amores de toda la vida, sus padres, su hermana y un bebé de cuatro meses. Llora, y cada lágrima es un poema de ternura envuelto en recuerdos de besos inocentes y caricias de manos con tierra. Cadenas que no detienen mientras haya ojos que reflejen los ojos que los miran, mientras los labios respondan suspirando al labio que suspira, mientras las almas puedan confundirse en el beso del amor que pasa por el camino.


Quedaron a las tres de la mañana. No hay relojes que marquen la hora, pero el instinto de los campesinos rige los tiempos. El craqueo de una lechuza anuncia que llegó el momento. Pone su mano sobre el corazón temerosa porque su latido no suene y turbe la calma de los suyos que duermen. Deja una magnolia sobre la almohada de su hermana y atravesando una nube de dolor cruza a tientas el breve trecho que la separa de las tablas que hacen de puerta. Sabe que ahí se quedan envejeciendo sus recuerdos.

Fuera la espera un pequeño atado que dejó listo con sus pocas pertenencias, alguna ropa, un par de cuadernos, algunos collares de fantasía y cuatro cartas de amor ajadas de tanto ser leídas.

Oculto tras el grueso tronco del amate, el muchacho silba la señal convenida. Y al conjuro de aquella nota aguda, el corazón de la muchacha se ilumina con las pavesas de un fogón ardiente. Y allá va, casi sin que sus pies morenos toquen el suelo, dispuesta a compartir su destino con aquel labriego casi adolescente que le promete un mundo nuevo, lejos del rancho, lejos del río, lejos de los atardeceres quietos y perfumados de arrayanes y la invita a ingresar en el tumultuoso mundo de la ciudad donde el muchacho ha conseguido trabajo en un taller.


Son las cinco de la mañana. El largo y triste silbato del tren es una despedida y un presagio. Y allá van aquellos dos seres unidos por la ilusión, persiguiendo sueños que esperan hilvanar día a día con la fuerza que les da el amor, una fiebre compartida y paralela como la cremallera de hierro que soporta el traqueteo del ferrocarril. Ella va triste. ¡Sabe que aún le quedan lágrimas!


Allá van hacia lo desconocido. Allá van hacia la niebla. Allá van hacia mi destino. Allá vanů mis padres. Buena suerte, amados míos.





Texto agregado el 30-12-2017, y leído por 0 visitantes. (23 votos)


Lectores Opinan
2018-01-04 14:45:41 Coincido con el comentario de hipsipila y además añado que este texto demuestra que no hacen falta muchas florituras para agradar con una buena narración. Tejera
2018-01-03 21:55:27 Es una maravillosa descripción bucólica. El comienzo de un amor que termina siendo parte de la historia de quien la escribe. mariomatera
2018-01-01 17:35:06 Salud! -Zepol, buen año! Me hiciste un comentario sobre mi cuento y realmente, lo humilde te hace grande! Exelente historia! Abrazo ! yeanclos
2017-12-31 15:24:01 Sólo con amor se puede escribir así. MujerDiosa
2017-12-31 08:57:13 Ya lo había leído anteriormente y conocía el desenlace. Coincido con los comentarios. EXCELENTE ******* grilo
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