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Inicio / Cuenteros Locales / vejete_rockero-48 / ¡Por tu culpa!

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_ Aun existe una posibilidad que su hijo se mantenga con vida. Sacarlo de este clima húmedo sería primordial para lograr una posible recuperación. Ambos deben comenzar a barajar la idea de dejar la ciudad e irse al norte grande si desean que su bebé presente mejorías_
Las inesperadas palabras del doctor Castilla calaron profundamente en la mente de Julio; aquella noticia no era lo que él precisamente esperaba, y sin saber como reaccionar se dejó caer pesadamente sobre las mullidas butacas de la consulta médica.
Pensaba que no merecía algo así; y no es que no desease salvar la vida de su segundo hijo, tan solo nunca vislumbró vivir esta súbita y trágica situación; creia que todo conspiraba para alejarlo de su idílico edén, sitio constituido por mujerzuelas, alcohol y una imprevista amante, alejarse de aquella enfermiza fuente de placer lo complicaba demasiado.


Hace tan solo un par de años atrás Julio había contraído matrimonio con Rosita; una dama de clase media poseedora de finos rasgos y marcada belleza que claramente desendía de sus antepasados argentinos, ella había nacido en el valle central de Chile y en la actualidad dedicaba todo su tiempo a la recién formada familia, afanadamente distribuía las horas del día entre sus dos hijos, los quehaceres del hogar y el gran amor que poseía por el arte en general, desde pequeña amaba con locura la literatura, el ballet y la opera. Lamentablemente Rosita guardaba un terrible secreto; su marido, un severo militar alcohólico con fuertes rasgos psicopáticos mantenía un oculto romance con una de sus hermanas mayores.


El tren que los llevaría hacia el norte demora más de lo habitual en llegar, estaba algo atrasado por un serio problema en las vías férreas, aquel inconveniente era causado por el agua caída durante las últimas semanas, este invierno había sido demasiado cruel con esta parte del país.
Rosita nerviosa ampara al recién nacido de la creciente lluvia buscando protección bajo el toldo del anden. Susurrando dulces palabras de amor arrulla al pequeño, espera con ansias que el radical cambio de ciudad favorezca de una vez por todas la delicada salud de su segundo hijo.
Julio había obtenido el traslado al regimiento del norte grande gracias a un favor que le debiera cierto reconocido general; las "habladurías de pasillo" dentro del cuartel pregonaban que el beneficio era debido a una fiesta de camaradería en donde el licor y las prostitutas de clase alta habían sido el deleite del oficial.


Julio y Rosita observan a la distancia el humo que arroja la chimenea de la locomotora, la fumareda indica que el tren esta a pocos kilómetros; Julio esconde en el bolsillo de su pantalón una perfumada carta de despedida; su cuñada con letras cargadas de tristeza le dice adiós; la distancia es demasiada y quizás nunca más se vuelvan a ver. Decepcionado cree que por culpa de la enfermedad del pequeño tiene que hacer una travesía que no desea separándose de su amante. El naciente egoísmo le impide ver con claridad este nuevo sentir que comienza a albergar su corazón; un sentimiento de rechazo hacia su segundo hijo.


Texto agregado el 24-10-2017, y leído por 143 visitantes. (10 votos)


Lectores Opinan
2017-10-26 13:42:07 Estremecedor tu relato. Conozco la experiencia de ser culpable de cosas totalmente ajenas a mí. Un fuerte abrazo Marthalicia
2017-10-25 16:12:38 Triste para la crianza de ese pobre inocente, me dolio tu texto mis 5* para iluminar a ese bb marginado por su padre y condolencia para esa madre sufrida. besitos nilda yo_nilda
2017-10-25 06:00:11 Yo también creo que lo dejas adrede. Un gusto leerte mi Vejete! Gnomono
2017-10-24 22:55:07 Como dice Vicente es la pregunta que cada cual se hará. Pienso que lo dejas así adrede. ***** grilo
2017-10-24 16:03:26 Pero ante el pesar y disgusto de este militar alcoholico por lo que deja atras, igual va viajando hacia el norte buscando el mejor clima para su hijo. Al llegar al final del relato queda una pregunta ¿Al pasar del tiempo ese naciente sentimiento de rechazo, lo sufrirá el hijo? vicenterreramarquez
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