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Inicio / Cuenteros Locales / tsk / Aventuras y desventuras de una meretriz en Barcelona, dos.

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La vida que me ofrendaba el pueblo era bien poca cosa. Nada partidaria de vestir santos no me quedaba otra que ver cómo se agostaba mi juventud oyendo conversaciones detrás de las puertas. La nutrición de las feas. Pero lo más chocante es que a mí me había tocado- valga la inmodestia- por guapa.
Nada. No hubo manera. Parecía que hubiera un concordato en mi contra. Allá- en Barcelona- me lo explicaron las otras putas. Que formaba parte de la casuística. Muchas eran las circunstancias por las que una señorita se arrojaba en brazos de la mancebía. Y uno de los apartados- raro, según ellas mismas decían, pero apartado- era el de la muchacha bonita. Se veía que en el mundo masculino contaba y mucho el miedo al fracaso. Por lo que fuera, me había plantado con veintisiete años sin propuesta clara a la vista. Qué digo propuesta. No se me había acercado un sólo muchacho con pretensión amorosa alguna. Un complejo se me estaba formando y no lo entendía. Soy algo larguirucha. A ver si es por la altura, me decía. Probaré con tacón bajo. En fin; que mi resultado era el andar por allí mendigando amores o entregarme sin ambages al mundo de la mancebía. Y fue esto segundo. Con lo que ya se hacen una idea clara- antes de que la curiosidad les impela a otra cosa- sobre mis razones en el oficio. Unos dicen que el más antiguo. No sé si lo será. Pero de lo que no cabe duda es de que es el más verdadero: tiene un objeto claro: un intercambio que no admite sospechas de ningún tipo. Y ya les digo, me metí al antiguo oficio. Estaba, supuestamente, viviendo de criada con una importante familia de la burguesía catalana. Eran otros tiempos. Hoy se dice claramente, constituyendo un falso tabú ya superado por la sociedad, pero en los tiempos que remito era una especie de muerte civil para las familias. Y es que la sociedad en aquellos y estos tiempos es muy mirada para las palabras.

Texto agregado el 25-09-2017, y leído por 30 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2017-09-25 23:17:56 Las prostitutas son estupendos personajes para crear arte. Gnomono
 
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