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Inicio / Cuenteros Locales / CalideJacobacci / Steppenwoolf

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Yo lobo estepario,
troto y troto...
H.Hesse




Cada uno de los movimientos de este tiempo controlado y repetido de mis pasos al trotar van hacia ella. Una tipa rapaz, como me gusta a mí. (Ojo que viene a consolarte)

La imagen del río levemente sube y baja, y brilla, y pasa, casi no me doy cuenta que pasa, no veo el agua moverse, la sospecho bajo el espejo deslumbrante que refracta los arboles de la costa.
Afuera, se rompe loca mi anatomía con el humor de los sobrevivientes, árgano por órgano.
Y la cabeza, no para nunca, viaja a mil, quien se conforma con la dulce amistad de una mujer tan bella, que gil.


Cuando se ríe (cuando vemos esa sonrisa) es una copa de lo mejor, mi adolescente no me deja, no me escapa, sigue conmigo ahora y respira se agita, sopla por la boca.
De esa forma explota y se suicida, dice amor como al pasar y es una larga novela (un verso para siempre).
Alargo los pasos, los mantengo, todo va (a mil) más rápido, ahora las piernas bajan el ritmo de la carrera, siento (donde usas tus dientes mi amor) clavados en el cuello, la brisa (le digo gracias por estar).
Su lengua (ya lo sé) no es sincera, pero me gusta oírla. Tiene algunos defectos, uno o dos.

Y el ruido sincrónico al golpear el piso con un pie con el otro (una y otra vez), y otra vez, y nuevamente, y otra vez, floto, y el ruido fuerte de espirar sopla, (Inventaste un sentido a mis canas), con esa lengua que ya te dije, no es sincera.
Me cubre el túnel de ramas que van quedando atrás, y esquivo una que cuelga durmiendo sobre la calle, todo el verde me va pasando bajo el pelo o más adentro entre la pía y la duramadre.

El enigma me completa, se cierra un círculo de sueños (un agujero de gusanos), somos una unidad cósmica que se expande (desde el Big Bang) ahora quizá más lentamente.
¿Dónde usas tus dientes, mi amor?

La religión es el único medio de anunciar (al humor de los sobrevivientes), y hacer sentir a la ruda inteligencia y al torpe entendimiento de la masa, profundamente hundida en una vida baja (ensayo general para la farsa actual) y en un trabajo material, la elevada significación de los vencedores y los vencidos.

La religión es la metafísica del pueblo, la brujería de la banda de mi calle, metafísica que es necesario dejarle, y que por eso hay que respetarla, pues desacreditarla significa quitársela.
¿No robarás?

Así como existe una poesía popular y, en los proverbios, una sabiduría popular, así también debe existir (una fe que engatusa) una metafísica popular.
Por esto es la religión una vestidura (más o menos) alegórica a la verdad, y consigue en la práctica, como norma para la acción, y como alivio y consuelo del sufrimiento, y de la muerte, tanto quizá, como podría conseguir la verdad misma si la poseyéramos.
¿No será la televisión?


Y el rostro, una alucinación fotográfica, sublime, (anarcotizado, te veo como quiero), como se me antoja, con los ojos cerrados, o entrecerrados para no chocarme nada, no te olvides que estoy en movimiento y aparece el desmayo singular que uno percibe en todas sus células, cuando se asoma a depende que ojos (andas dando guerra y temblás).

No creas que son otros ojos, son los de siempre, los de mirarme indiferente, los de cerrarse y dormir sobre el pecho, los de pasar y no querer mirarme, los que matan y duelen y hacen que el estómago gruña como enjaulado.

Y te adivino en la cama ( ese inquietante mueble), nido de pesadillas, desvelos, sueños profundos y horriblemente perfectos (madriguera del animal que somos), donde alucinamos engendramos, sudamos, reímos, nos olemos profundamente, lloramos desconsuelos y verdades (vamos negrita, hacélo por mí).
Donde te cuento soledades pobladas de gente y rumores, para que no salga nunca más de tu estupendo abdomen (mezclado con un poco de amor francés).

Donde encuentro aguas profundas, en el último reducto de nuestra existencia, a menos que la señora nos encuentre caminando o trotando como ahora y nos extinga. Seguí dando guerra y temblando, que no nos encuentre nunca.
En la brisa del río compruebo que el estado del universo en cualquier instante es una consecuencia de su estado en el instante previo, y que a una inteligencia infinita (no la mía) le bastaría el conocimiento perfecto de un solo instante para saber la historia del universo, pasada y venidera (me pregunto):
¿Hacia dónde se expande?


(2017)

Texto agregado el 05-09-2017, y leído por 36 visitantes. (0 votos)


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