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Inicio / Cuenteros Locales / Marthalicia / El fluir de la consciencia

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-PARTE III


y a los quince años me eligieron reina de los estudiantes. la verdad que no me lo esperaba porque yo quería ir con un vestido de mucho vuelo y gasas, pero no hubo plata para comprarlo o hacerlo así que me hice yo misma uno de hilo rosa angosto, talle princesa; parece que no fue obstáculo para que me votaran para reina que salí ganando el vestido una artista de cine marcando todo ella se puso contenta de eso profe nuevo “el colorado” Educación Física para los varones cuando ya estaba en tercer año ¿a ver quién se lo levantaba? después de llorar como en las novelas me llevó al baile de la tarde con Susana y su madre estaban parados en la barra, el “colorado” se veía que era tímido bailamos mucho y apretados terminamos novio, teníamos que ocultarlo porque era profesor del ella contenta “el colorado” “mi novio” me parece feliz como si hubiera sido un triunfo de ella.
dejé de odiarla mientras estaba en la panadería estaba en casa mediodía y noche bien tenía que escuchar otra vez los quilombos renegando contra el padre de mi hermana, mi mundo era tenía otro color con el “colorado” como novio y con mis nuevas amistades y algunas veces ella me peinabas con los rulos en la nuca para que el boludo del “colorado” me viera linda era mi trofeo entre las compañeras pero todo reventó en las vacaciones, “el colorado” se fue a visitar a sus padres a otra ciudad yo me peinaba como Brigitte Bardot de revistas dibujaba a Marilyn Monroe haciendo cuadraditos en una hoja y en las fotos que más me gustaban esas Audrey Hepburn conocía un montón de artistas los varones Gary Cooper viejo en la película Amor en la tarde; Audrey era muy joven y se enamoraba de Cooper que tenía como cuarenta o cincuenta años
tres meses de vacaciones pueden pasar muchas cosas qué joda pasaron me enamoré del viejo parecido a Gary Cooper, casado hijo menor era mayor que yo. primer mes, me gustaba el Gary Cooper pasaba y saludaba, se lo conté a mi amiga y no solo a una... conté todo cuando veía “al viejo” se me paralizaba el corazón. el segundo mes, -“Querés que te acerque a tu casa- porque eran más de quince cuadras era arquitecto estudió en Italia; me decía que me parecía a una estatuilla de Tanagra llena de alegría porque un señor tan importante, tercer mes, me convertí en su amor platónico, como eran todos los amores de ese tiempo antes del casamiento y porque era viejo tenía piel arrugada y pelo blanco desnudo ¡que feo! esa idea me daba impresión como ensuciar un cuadro no se lo podía contar a nadie, se daba cuenta y no intentó tener un acercamiento solo abrazarme fuerte. ¡Viejo de mierda! le contó a todo el mundo que yo era su amante, pero eso lo supe mucho más tarde.
Para cuando terminó el verano y las vacaciones, creo que no había ser viviente que no pensara que yo era la hembra del viejo viviendo en la nube de pedo ni sabía lo que pasaba hasta que un día me agarró de los pelos y me dijo que era una puta de mierda, en la escuela de monjas no me querían recibir para hacer el quinto año y que tuvo que pedirles llorando y de rodillas que me inscribieran porque sino me quedaba sin terminar el secundario. “que yo era la peor hija del mundo, que ella se pasaba sacrificándose y trabajando como una burra y yo era una arrastrada”, y yo peor vos que abandonaste a mi padre siendo casada y también abandonaste el trabajo y te fuiste a la mierda con otro y después me dejaste abandonada en la casa del abuelo no sin antes haberme abandonado en el colegio de monjas dos años cuando era chiquita y solo tenía siete años entre gritos y tirones de pelo que no podía esquivar me gritabas que las monjas se enteraron porque recibieron un anónimo y vos también mierda la puta que lo escribió donde te decían las cosas que andaba haciendo yo. “Por qué Dios me dio una hija tan loca arrastrada puta. Por qué, por qué” “La vergüenza que me hace pasar, y yo siempre trabajando para que ella esté bien” El día era tan largo como la vida que había vivido hasta ese día. Parecía que ya nada iba a pasar, que la vida se había agotado, agostado, y de nada valía haber nacido y vivido y estudiado y haber crecido y aprendido…que todo había sido para llegar a este día duro como un murallón donde todos quedaríamos pegados como mariposas de la luz en un vidrio sin diferencias entre grandes y chicas, machos y hembras, pegoteadas en nuestras propias secreciones…

Las putas monjas aflojaron y por lo que rogaste y lloraste y también porque era una escuela privada y perder una alumna era perder una de las pagas mensuales; que no serían tantas porque no éramos muchas las que íbamos a esa escuela y desde que se había abierto el Colegio Nacional a las monjas les había aparecido la competencia lo peor todas las yeguas que me conocían me hicieron a un lado ese año por primera vez me llevé a examen tres materias las odié menos a una que era la hermana Salvia, parada en la puerta del aula en los recreos con una carita calma como el agua e’ tanque creí que eran mis amigas las monjas me miraban de reojo ni que tuviera lepra yo trataba de ser la alumna estudiosa pero algo se había roto en mi interior la sanción social, con la cabeza gacha, con la culpa en mi alma carcomiéndome como un cáncer parece un tango o un bolero … “El colorado” no podía seguir conmigo porque yo le había metido los cuernos dijo reventá pelotudo le expliqué que nunca había pasado nada porque yo lo amaba a él, pero el hijo de puta no me creyó y me presionaba para que fuera de él y yo sabía que si aflojaba me cavaba mi propia fosa no lo deseaba como nunca llegué a desear a nadie, pero dejaba que se pajeara conmigo nos encontrábamos a escondidas hasta que me cansé y lo mandé a la mierda porque era un cagón.
¡Todo es una mierda! Estoy harta, harta, harta, harta. Terminé el secundario con un título de docente pero estaba tan humillada que trabajaba de cualquier cosa: llevaba los libros en una estación de venta de nafta, en una academia cuyo dueño intentaba manosearme constantemente…
Ahora estás muerta y encima te fuiste sin explicarme porqué me dejabas abandonada, ¡cómo la odié! ¡cuánto te amé! pero nunca dijiste yo esperaba hija me equivoqué… y ahora no encuentro paz en el mundo porque te quería tanto como Edipo a su madre y me fallaste, antes pensaba que algún día me lo ibas a decir ahora bajo kilos de tierra sé que ya nunca lo voy a poder escuchar porque te moriste; y yo no tendría que hablar de vos pero ¡te odio porque me pasé la vida tratando de que me dijeras que estabas orgullosa de mí, y nunca lo hiciste! el pecho me duele cada vez que me acuerdo de vos y termino llorando; porque yo también morí con vos. para qué me sirve hacer las cosas bien si ya no estás para ver a tu hija y darle un puto beso que estuvo esperando toda la vida.

Texto agregado el 12-08-2017, y leído por 39 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2017-08-12 22:57:20 Está muy bien. Con ese estilo de calle, popular, de barrio en este caso argentino. ***** (un placer) grilo
2017-08-12 17:17:59 Como siempre un deleite leer tus letras. Fluida tercera parte en donde los personajes se desarrollan en forma natural y logras que cada lector se identifique con ese amor amarillo a no lo viejo; si no remembranzas pasadas. Saludos y saludos desde Iquique Chile. vejete_rockero-48
 
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